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Gracias por salvarnos la vida

Gracias por salvarnos la vida

DETENIDOS POLITICOS HOMENAJEARON AL OBISPO 

Por Edmundo Rosinelli
erosinelli@laprensaaustral.cl

“Gracias padre obispo Tomás González por ayudarnos a sobrevivir, defender la vida, los derechos humanos, la libertad y la democracia. Por siempre gracias”, reza el galvano que los familiares de ex presos políticos de Magallanes le entregaron ayer al pastor.
 

A un mes de abandonar definitivamente Punta Arenas, fue este uno de los primeros homenajes para quien se la jugó por ellos y los ayudó en momentos tan difíciles, como la detención y apremios sufridos en los campos de concentración durante la dictadura militar.
 

“Este era un acto muy esperado por los presos políticos y sus familiares, en favor del padre obispo por su labor de defensa y promoción de los derechos humanos”, dijo un emocionado Baldovino Gómez.
 

Y quisieron hacerlo en dependencias del obispado, “porque esta fue la casa donde tantas veces vinimos nosotros y nuestros familiares”.
En el reconocimiento también mencionó al padre Alejandro Goic, que, junto a Tomás González, después de septiembre del ‘73 “fueron importantes en aliviar y evitar muchas otras desgracias”.
 

En la sencilla ceremonia Nelso Reyes agradeció a nombre de los ex presos políticos la acogida que siempre les entregó el sacerdote y la tan importante ayuda “para transformar el llanto en esperanza”. Esto, dijo, jamás lo olvidarán y en ellos permanecerá el recuerdo de un obispo que supo acogerlos en momentos tan dolorosos.
 

Sandra Báez protagonizó en los presentes un momento muy especial y emotivo cuando interpretó, a capella, el tema Libertad, de conocida interpretación de la griega Nana Mouskouri. Este momento emocionó al pastor y a los asistentes, que en coro terminaron acompañando a la esposa de Baldovino Gómez.
 

“UNA PALABRA QUE SALVO A MUCHOS”
 

Un agradecido obispo emérito Tomás González recordó que siempre quiso ayudarlos por sentir que estaban privados de derechos tan fundamentales como la libertad y la democracia.
 

Una anécdota, tal vez nunca contada públicamente, fue la que le ocurrió cuando estaba a cargo de la Pastoral del Exilio.
Atendió a cientos de chilenos que eran expulsados de Chile y llegaban a buscar asilo a otros países, como Noruega y Suecia. Pero a estos lugares también arribaban personas de otras nacionalidades.
 

En una ocasión, cuando Tomás González estaba interviniendo a favor de un grupo de exiliados chilenos, en Noruega, frente al ministro de Migración, éste se le acerca para decirle que tenían un problema.
 

“Acaba de llegar un buque de la Cruz Roja Internacional y vienen muchos chilenos. Estamos decididos a darles asilo político, pero tenemos que saber quiénes son”, le dijo el ministro.
 

Y se dirigieron al puerto de la capital, en Oslo. “Al llegar me encontré con hermanos de muchas partes a quienes les entregué un pequeño saludo en inglés y otro en español”, recordó el obispo.
 

Pero cómo hacía para saber quiénes eran compatriotas. Muy fácil. Les dijo a viva voz: “queridos chilenos, estoy seguro de que todos saben decir huevón”. Después de pronunciar este chilenismo todos corrieron a formar una sola fila y gracias a esto recibieron asilo político en Noruega.
 

El ministro preguntó qué les había dicho para que la gente se moviera tan rápido. Como no podía traducir textualmente, le respondió, “es una muletilla que en Chile se usa mucho”.
 

Muy bien, asintió el ministro. “Entonces todos tienen asilo político”, le dijo al pastor. “Esa palabra salvó a muchos hermanos”, recordó monseñor González Morales.

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