Centros Chilenos en el Exterior |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cine Chileno. “TONY MANERO”, LA PELÍCULA SOBRE LA RAZÓN INHUMANA DEL FASCISMO Con prejuicios y contradicciones llegan muchos hasta las salas del Cine Hoyts –complejo de proyección cinematográfica que impone la cartelera obligada de los chilenos, dulcemente norteamericanizada con “palomitas de maíz” y abundante Coca-Cola- a ver la segunda producción de Pablo Larraín, “Tony Manero”. Básicamente porque el creador es hijo del senador y ex presidente de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Hernán Larraín. Pero, al parecer, lejos del naturalismo atávico tan propio de la provincia, en este caso felizmente no se confirma el dicho “de tal palo, tal astilla”. Si bien, siempre es conveniente conocer el contexto de producción de cualquier obra, ellas, en definitiva, deben sostenerse sobre su coherencia interna y sus potencias simbólicas propias. Resultaría un despropósito mayúsculo suponer que “Tony Manero” es un producto instrumental para “lavarle la cara” de pinochetismo a su padre, y por extensión, a la propia UDI. La película bien podría haberse construido con la mano izquierda. Y a diferencia de muchas películas abiertamente “concertacionistas” (la malograda “La Frontera” como paradigma, al respecto) cuyos mensajes apelan a la reconciliación necesaria para efectos de colaborar con la gobernabilidad de los gobiernos civiles post dictadura, “Tony Manero” provoca una recepción inquietante, políticamente incorrecta. La trama es de un realismo violento, denso, acuciante. El protagonista (un Alfredo Castro exacto, inmejorable, extraordinariamente versátil y verosímil) es un chileno pobre y alienado que habita el corazón capitalino del Chile tenebroso de 1978 que, obsesionado por la película de música y baile funcional, “Fiebre de Sábado por la Noche”, participa en un concurso televisivo del olvidable “Festival de la Una”, un magazine que expresó bajo la dictadura militar mejor que “Sábados Gigantes” o el “Jappening con Ja”, la podredumbre cultural y material -cerrada, tonta e insípida- de un país en Estado de Sitio, persecuciones políticas, y agobiado por la revancha patronal multidimensional luego del golpe de Estado de 1973. El personaje vive en una pensión miserable que funciona como boliche de tragos y cuenta con un minúsculo escenario donde un grupo de cuatro aprendices de baile pop, presentan sus rutinas permeadas por el escombro atmosférico. El protagonista tiene un objetivo claro: ser el Tony Manero chileno. El creador de la película, acudiendo a los modos de un thriller sordo, construye un personaje lumpenizado, psicótico, aislado, presa de su obsesión. Mientras tanto, con un fuerte color local y de época, se transparenta oblicuamente un Santiago militarizado, secretamente resistente, incestuoso en lo íntimo, destruido de sentidos y víctima de la enajenación pinochetista. Es también La República del Silencio, El Extraño, el cine en el cine, Fassbinder a hurtadillas, La Peste, y un cine político de maneras laterales, sin música incidental, sin estridencias (lo que enmarca con más eficacia los crímenes, la oquedad, el tránsito impulsivo del protagonista), incómodo, falto de oxígeno, carente de panorámicas tranquilizadoras. Mientras el protagonista procura alcanzar su objetivo, los agentes del Estado imponen la estrategia de exterminio del régimen militar. Aquí coexisten dos países. Uno que, en lo oscuro, realiza propaganda simbólica, precaria, de pura resistencia, como una épica muda, de gestos en medio de la represión estatal de la dictadura; y otro silenciado y disciplinado en el trauma, presa del espanto, psiquiatrizado, de pulsiones básicas, sobreviviente. “Tony Manero”, en sus contenidos, justifica excepcionalmente la lucha frontal contra la dictadura que alcanzaría claves de masas y descontento abierto cuatro o cinco años después. La representación del país dibujado en la película, es materia de memoria que gatilla la rebeldía por venir. La opresión sucia, desplegada, casi ausente de toda compensación, denuncia los dispositivos del poder y la plataforma del espanto fascista, sus procedimientos de alienación cultural, la paranoia reinante, el acoso panóptico contra los pobres, el propio miedo enemigo ante los brotes del odio elemental que sabotean en potencia los pilares metálicos del nuevo estado de cosas. Cuando la película termina abruptamente a través de una escena altamente sugerente, el espectador, con dificultades, se desentierra de la butaca asediada. “Tony Manero”, entonces, revela como un puzzle acabado parcialmente, los alcances universales que resultan de su trama. En general, la obra de Pablo Larraín se incorpora al conjunto de representaciones cinematográficas mundiales de la razón inhumana del fascismo. Es una película que hacía falta y mediante la cual los jóvenes rebeldes de la actualidad y de mañana, comprenderán con mayor facilidad los resortes profundos de la violencia política que recorre largos tramos de la historia política de Chile. Esta vez, desde una producción estética sólida, actuaciones notables, y de profunda sustancia existencial y contextual. Andrés Figueroa Cornejo Septiembre de 2008 Cine Foto: El director chileno Matias Bize. Matias Bize tiene 30 años pero ya ha dirigido 3 películas. Anteriormente dirigió En la cama, una coproducción chileno-alemana que ganó 36 premios internacionales. Ahora llega a Locarno con su nuevo proyecto La vida de los peces, a participar en el programa Opendoors, del Festival de cine de Locarno que ayuda a los jóvenes realizadores a concretar sus filmes. DW-World:¿Es la primera vez que visitas el Festival de cine de Locarno? Matias Bize: No, porque anteriormente hice las películas En la cama y Lo bueno de llorar y ambas se estrenaron en Locarno. Es en realidad la tercera vez que estoy aquí. Este es un festival muy importante e inmenso que se preocupa muchísimo de su programación. En la cama, mi anterior película, se estrenó comercialmente en casi todos los países de Europa. Lo bueno de llorar, en cambio, se estrenó en Locarno y en festivales de cine. Tu anterior película, Sábado, trascurre en tiempo real. Todo acontece en un mismo día. Es decir no hay cortes. Tu próxima película La vida de los peces será también en un solo tiempo narrativo al parecer ¿Por qué te gusta contar historias que transcurren en una locación y en un sólo día? Sábado narra la historia de una novia que en el día más feliz de su vida, el día de su boda, descubre que su futuro esposo no sólo le es infiel sino que tendrá un hijo con su amante. Esta historia sucede en una hora. La cinta En la cama, donde dos desconocidos que se conocen en una fiesta tienen sexo en un Motel, transcurre en una noche. Me gusta concentrar los momentos, profundizarme en las historias y dejar fuera los accesorios. Me gusta la restricción de espacio y tiempo. Lo más importante para mí es el guión, las actuaciones y el como yo cuento la historia ¿Estás buscando financiamiento de tu proyecto en Suiza? ¿Por qué crees que en el Opendoors hay tantas películas chilenas.? ¿Qué esperas del Opendoors? Espero que sea un buen momento de conocer gente que se interese en mi proyecto y espero encontrar coproductores. En todo caso ya me siento premiado y muy agradecido de que hayan selecccionado mi guión. La vida de los peces cuenta la historia de un joven chileno que vive doce años en Berlín y que despúes vuelve a Chile a reencontrarse con su pasado.¿Por qué una historia sobre el desarraigo? El personaje es como un turista en su propio país y también ante sus amigos. Lo que lo diferencia del turista es que él se involucra con el paisaje y con lo que sucede a su alrededor ¿Reflejan la realidad chilena tus filmes? Creo que son películas bastante universales. No es mi intención contar la realidad chilena. Me interesa más contar historias que la chilenidad misma. Yo soy chileno, igual eso se va a reflejar de algún modo, aunque no es mi intención hablar de una realidad chilena. Mis películas son muy personales y terminan siendo universales. Por ejemplo En la cama donde dos desconocidos copulan en un motel, eso es algo que pasa a cada rato y en todas partes. Lo bueno de llorar , que narra la historia de una separación de una pareja, sucede en una noche en las calles de Barcelona. Siento que es una historia universal porque muchos han experimentado una situación similar alguna vez ¿Harías una película sobre la pasada dictadura militar en Chile? ¿O crees que ya eso no le interesa a los cineastas de las nuevas generaciones? Yo no me cierro a ningún tema. Me parece un tema tremendamente interesante, pero por ahora me interesan otro tipo de historias. |