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EL COMIENZO DEL FIN DE LA BÚSQUEDA DE 22 DESAPARECIDOS DE PAINE SE INICIÓ AYER EN RAPEL

EL COMIENZO DEL FIN DE LA BÚSQUEDA DE 22 DESAPARECIDOS DE PAINE SE INICIÓ AYER EN RAPEL

Por SORAYA RODRÍGUEZ / La Nación 

Familiares de desaparecidos de Paine reconocieron sitio del fusilamiento

En un bus, especialmente contratado para la ocasión, el grupo hizo el que probablemente haya sido el mismo recorrido que hicieron las víctimas hace casi 34 años en sus últimas horas. El viaje de entonces no se debe haber sentido tan largo como el de hoy.

Foto: Esposas y madres de Paine llevan 34 años en busca de sus familiares y ayer oraron en el sitio donde, todo indica, que asesinaron a los suyos.

 Con la instalación de una cruz, oraciones y encendido de velas, los familiares de 22 detenidos desaparecidos de Paine pudieron, recién ayer -34 años después-, iniciar el cierre de su duelo, al visitar el sitio cercano al lago Rapel, donde sus padres, hermanos e hijos fueron acribillados en 1973 por un pelotón militar alentado por civiles que aún circulan libres en esa zona campesina.

El ministro de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Héctor Solís, invitó ayer a los familiares de las víctimas a visitar el lugar donde todo indica que fueron asesinados sus parientes el mismo 16 de octubre de 1973, luego que una patrulla militar copó el poblado, allanó decenas de casas y detuvo a 70 campesinos, convirtiendo a la zona en la más afectada por la represión.

En un bus, especialmente contratado para la ocasión, las familias hicieron el que probablemente haya sido el mismo recorrido que hicieron las víctimas hace casi 34 años en sus últimas horas. El viaje de entonces no se debe haber sentido tan largo como el de hoy.

Llegaron al sitio, ubicado en la Quebrada Los Arrayanes de Los Quillayes, en la VI Región, cerca de las 15 horas, y allí el ministro Solís les entregó información detallada de lo que ha sido su labor en terreno desde hace ya siete meses, la misma que se inició con información falsa a unos cuantos kilómetros, al otro lado del lago, en el sector denominado El Manzano, y que había entregado el ex teniente de la Escuela de Infantería que comandó las detenciones y ejecuciones en Paine, Andrés Magaña.

El presidente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Paine, Juan Leonardo Maureira (hijo de René, un dirigentes socialista de la época que tenía apenas 41 años al ser detenido), informó al término de la visita que duró casi dos horas que pudieron "ver el trabajo en terreno que él (Solís) está realizando. Nos explicó que lo que ha encontrado es una gran cantidad de balas y vainillas".

El ministro también les confirmó que "habían encontrado osamentas de muy pequeño tamaño, 1,5 a dos centímetros" y que "él todavía no precisa que puedan ser nuestros familiares, pero por la investigación judicial, creemos nosotros, que podrían haber sido asesinados ahí, en la madrugada del 16 de octubre".

Los familiares también conversaron en el lugar con los expertos del Servicio Médico Legal, que trabajan en el sitio. "Este es el lugar donde se habría producido la ejecución masiva de nuestros 22 familiares", sostuvo Maureira. Se trata de una pequeña quebrada, en medio de cerros, donde los 22 hombres detenidos en Paine fueron obligados a bajar del camión militar que los transportaba esa noche, "diciéndoles que en ese minuto ellos iban a descansar, los pusieron de espalda en una especie de murallón grande y, en un momento determinado, los militares, puestos en diferentes lugares, que están señalizados con una pequeñas banderitas ahora, procedieron a disparar gran cantidad de armamento", precisó.

En el fondo de la quebrada también están señalizados los puntos donde se encontraron balas no percutadas. Las municiones coinciden en su tipo y data con las usadas por los uniformados del Regimiento de Infantería de San Bernardo en 1973.

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 El presidente de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Paine, Juan Leonardo Maureira, y la representante del Gobierno en materia de Derechos Humanos, María Luisa Sepúlveda, coinciden en que la prudencia debe primar en este hallazgo.

En el lugar, donde hasta ayer la cifra de piezas de osamentas encontradas sumaban cerca de 20, también se hallaron trozos de telas que serán sometidos a pericias. El ministro Solís ha ido por etapas y, según dijo ayer a los familiares de las víctimas, "va hacia el lugar donde podrían encontrarse los restos".

Según la confesión de Magaña, a fines de 1978, tras el hallazgo de los primeros detenidos desaparecidos en los hornos de Lonquén, y como parte de la denominada Operación Retiro de Televisores destinada a borrar cualquier evidencia de los crímenes, los cuerpos de los 22 campesinos fueron desenterrados de la quebrada y lanzados al mar.

Sin embargo, para los familiares, nada de eso es aceptable de buenas a primeras, entre otras cosas porque recuerdan con dolor que al menos en estos casos hubo participación de civiles como Francisco Luxoro, Juan Balcazar y Claudio Oregón, quienes habrían entregado la lista a los militares con los nombres de las personas que luego hicieron desaparecer.

El primero al que sacaron de su casa fue Patricio Duque Orellana quien, según relata su esposa, Reveca Escobedo, tuvo un hijo póstumo. Desde entonces, todo lo que estas familias vivieron fue "inhumano". La patrulla siguió luego en la casa de su vecina, de donde se llevaron a Silvestre Muñoz, el esposo de Lucrecia Céspedes. Ambas, como el resto se aferran a la esperanza de que "ahora sí, estemos en el lugar adecuado y se haga justicia". LN


 

Caso Paine

Ayer, familiares de 22 detenidos la noche del 16 de octubre de 1973 acudieron a una cita con el juez Héctor Solís a la fosa cerca del Lago Rapel, donde se encontraron restos que podrían pertenecer a sus familiares. Instalaron una cruz y encendieron velas, los recuerdos volvieron a aflorar. Y no son fáciles de sobrellevar. Paine tiene un triste récord, es la localidad que más detenidos desaparecidos registra en proporción al número de sus habitantes. Pero posee además otra particularidad espeluznante: la lista de quienes debían desaparecer la confeccionaron sus propios vecinos, ex terratenientes que buscaron vengarse en los campesinos beneficiados por la reforma agraria. Allí también ocurrió una de las hisotrias más dramáticas, a Mercedes Peñaloza le arrebataron en una sola noche a todos los varones mayores de edad de su familia: sus cuatro hijos, su yerno y el marido de su nieta mayor; seis de los 12 hombres que se llevaron del pasaje que ahora se conoce como “El callejón de las viudas”. El teniente a cargo del operativo de esa noche mintió cuando fue careado con ellas y se mantuvo en su postura hasta que su jefe, el coronel Köenig, se suicidó tras ser citado a declarar. La representante de la Presidenta Michelle Bachelet para materias sobre DDHH, María Luisa Cordero, dijo que sólo las pruebas de ADN podrán aportar certezas.


 

La verdad la dará el ADN

Sin adelantar esperanzas, la delegada de la Presidenta Michelle Bachelet para materias de derechos humanos, María Luisa Sepúlveda, dijo ayer en el sector, que las evidencias encontradas aún deben ser sometidas a diversas pericias para confirmar si pertenecen o no a las víctimas de la represión en Paine. “No podría decir eso, falta mucho para ese momento, primero hay que terminar el trabajo en terreno y el ministro dice que todavía no tiene una evaluación de cuántos días faltan, pero son bastantes, y de ahí va a determinar pericias antropológicas, y con ellas podrá determinar si es posible hacer (comparación) de ADN. Así es que nos queda un buen tiempo”, expresó. No obstante, destacó que Solís “está avanzando”, que ha podido investigar muy bien en el lugar y que cuenta con testimonios de personas que participaron en los hechos. Sepúlveda fue categórica al decir que a pesar que en el proceso hay información coincidente con la que se está encontrando, “no se puede decir, hasta que no estén las pruebas finales de ADN”, que los restos de osamentas halladas correspondan a detenidos desaparecidos de Paine.

 

 

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