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Centros Chilenos en el Exterior

Salvador Allende

COMUNICADO DE LA FUNDACIÓN PRESIDENTE ALLENDE

Madrid, 20 de marzo de 2006

Procedimiento de pago de la indemnización a beneficiarios residentes en Chile del Fondo de Ayuda de la Fundación que aún no la han recibido.

1) Beneficiarios que han recibido la carta de la Fundación pero que, al contestarla, habrían omitido adjuntar la fotocopia de su cédula de identidad en el sobre prefranqueado destinado a ese fin.

Pueden acudir personalmente a cualquier sucursal del BancoEstado y presentar su carnet de identidad para cobrar su indemnización.  El vale vista estará disponible hasta el 30 de marzo de 2007.

2) Beneficiarios que han recibido la carta de la Fundación que al contestarla han remitido su documentación en forma incompleta o con defectos.

Se les ruega que se abstengan de escribir a la Fundación por ser innecesario, ya que, a más tardar durante los meses de abril a julio de 2007, la Fundación se pondrá en comunicación con cada persona interesada, enviándole una carta personal a su domicilio ofreciéndole remitir la documentación faltante.

3) Beneficiarios que NO han recibido la carta de la Fundación y cuya identidad está publicada en la nómina general de beneficiarios de CLARIN –para consultarla haga CTRL+clic aquí ((http://www.elclarin.cl/fpa/pdf/f_301006.pdf, 1.17MB).

Se les ruega que confirmen su dirección ACTUAL  aquellos que aún no lo hayan hecho- enviándola al correo electrónico de la Fundación. Una vez recibida, la Fundación se pondrá en comunicación con la persona interesada enviándole una carta personal a su domicilio, a más tardar, durante los meses de abril a julio de 2007, comunicándole el procedimiento a seguir para cobrar su indemnización.

4) Caso del familiar de un beneficiario (acreditado en la nómina general de beneficiarios publicada en CLARIN -haga CTRL+clic aquí- que hubiere fallecido, y que aún no se haya identificado como su heredero ante la Fundación.

Se le ruega identificarse enviando un correo electrónico a la Fundación Los familiares de beneficiarios fallecidos que ya han remitido a la Fundación la documentación requerida recibirán una carta personal en su domicilio, a más tardar durante los meses de abril a julio de 2007, comunicándoles el procedimiento a seguir para cobrar su cuota

Teléfono de consultas del Banco de Estado: 6002007000, opción 3.

FUNDACIÓN PRESIDENTE ALLENDE

Apartado postal 14.755

Madrid 28080. España

Correo electrónico: indemnizaciones_madrid@yahoo.es

Presentan un libro con una selección de discursos de Salvador Allende

Presentan un libro con una selección de discursos de Salvador Allende
Txalaparta publica "Se abrirán las grandes alamedas"

Por Mirari Isasi

Gara
11 de setiembre de 2001, 11 de marzo de 2004... para los chilenos existe otro 11 de setiembre, el de 1973, que duró 17 años. Mientras el ejército bombardeaba La Moneda para derrocarle, el presidente Allende anunció a su pueblo que «más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por las que paseara el hombre libre», una frase que forma ya parte de la historia

"Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por las que caminará el hombre libre para construir una sociedad mejor». Esta frase forma parte del discurso con el que el presidente de Chile, Salvador Allende, se dirigió por última vez a su pueblo a través de Radio Magallanes el 11 de setiembre de 1973, el día en que las Fuerzas Armadas chilenas, a las órdenes de Augusto Pinochet, derrocaron al Gobierno constitucional y legítimo del país.

Bajo el título “Se abrirán las grandes alamedas” la editorial Txalaparta ha recopilado en un libro sus discursos más importantes, a través de los cuales se puede conocer la trayectoria política e ideológica de uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX y, quizá, también del siglo XXI.

Allende pronunció estas palabras mientras aviones y tanques del Ejército ­considerado hasta entonces el más democrático de América Latina­ se dirigían hacia el Palacio presidencial de La Moneda para bombardearlo. Allí encontró la muerte el presidente electo. «Nunca sabremos si Allende, intuyendo que de rendirse sería asesinado, creyó que su muerte en el Palacio sería el castigo moral para quienes propiciaron el golpe de Estado y una contención contra la persecución de los sectores más humildes, cosa que se dio igualmente», afirmó Hans Christian Hoffman, del Centro Cultural Pablo Neruda de Chile, en la presentación del libro, en la que participó junto a Osvaldo Puccio Huidobro, embajador de Chile en Madrid y testigo del ataque a la Moneda.

Hoffman indicó que sus discursos muestran al Salvador Allende «ser humano» y dan a conocer a «un hombre comprometido y humanista; claro, fraterno y humanizado, el hombre nuevo del que hablaba. Era un educador y un luchador». Sus duras vivencias como estudiante de medicina y su experiencia en los consultorios médicos a los que vio que el pueblo no podía acceder le convirtieron en lo que fue.

«Un socialista no podía estar en otra barricada que (no sea) en la que he estado toda mi vida», señaló Allende, un hombre que entregó su vida por sus ideales.

Leccion de ética

«En sus discursos ­añadió Hoffman­ hay una lección moral, de ética y de justicia social, de lo que debía ser un hombre libre y de buenas costumbres, y la Historia no le ha hecho justicia».

Puccio habló de Chile, donde «el Allende que nos es tan cercano, propio y vital, a los jóvenes les queda lejos. Para ellos es una estatua en la Plaza de la Constitución y son las manifestaciones cada 11 de setiembre en las que cada día se ven más canas». Una distancia que no se da en las universidades, donde las insignias con su imagen, las reproducciones de su último discurso y las frases en las paredes son una constante. «Una paradoja que evidencia que quedan lugares en los que sigue siendo una referencia», afirmó.

Destacó su defensa de la justicia social, la tolerancia, las instituciones democráticas y el pluralismo. Admitió que «nosotros le decíamos socialdemócrata, no como halago sino como insulto» y aseguró que «no era un hombre de grandes discursos, sino de propuestas llenas de sabiduría, conocimiento y un coraje intelectual descomunal, porque en los años 60-70 había que tenerlo para decir que la vía revolucionaria no era la única para acceder al socialismo, ya que la inquisición izquierdista solía ser muy dura con estas desviaciones y debilidades».

Puccio recalcó que los dos ejes centrales de su conducta política eran «organizar a los trabajadores y clases desposeídas y darles un nivel de conocimiento e ilustración con respecto a sus derechos».

Pero también se refirió al Allende cotidiano «de gran calidez y cercanía». Recordó que «cuando tenía cuatro años los amigos de mi padre me enseñaron a escribir Allende antes que a escribir mamá». «Era cálido y cercano, pero también podría ser tremendamente pedante», aseguró.

La proyección de parte del documental «El sueño existe. Chile y el mundo recuerdan a Salvador Allende», dirigido por Carmen Luz Parot, cerró el acto. Extractos de entrevistas y discursos e imágenes de movilizaciones de la Unidad Popular y del Chile actual que siente que «Allende vive», trasladaron a los presentes al Chile de los 70 y a su Estadio Nacional, testigo del Mundial de Fútbol (1972), de la victoria electoral de la Unidad Popular (1970) y de la celebración de la concesión del Premio Nobel de Literatura a Pablo Neruda (1973), y convertido en setiembre de 1973 en campo de tortura y muerte de miles de chilenos.


 

CHAVEZ Y EL ASESINATO DEL PRESIDENTE ALLENDE

Enviado por: "Germán F. Westphal" westphal@umbc.edu   gfwestphal

Según La Nación del 29 del presente ( www.lanacion. cl ), el Presidente Hugo Chávez criticó a las FF.AA. de Chile en un discurso dirigido a las de su propio país.

En dicho discurso, Chávez afirmó "que la historia del derrocamiento del Presidente Salvador Allende en 1973 [...] se debe a la convergencia 'del imperio norteamericano, la oligarquía chilena, los medios de comunicación, los altos empresarios, las empresas transnacionales, el terrorismo, el golpe de Estado y el asesinato del Presidente Allende (sic), la dictadura, la persecución y el empleo de las Fuerzas Armadas contra el pueblo'."

En esta breve nota quiero afirmar categóricamente que Chávez tiene absolutamente toda la razón, especialmente en cuanto al asesinato del Presidente Allende que menciona La Nación con un "sic", ironizando sus palabras o dando a entender su presunta "ignorancia" sobre el tema.

Sin embargo, si se lo piensa bien, Chávez está en lo cierto pues desde el punto de vista moral, fue un asesinato, algo que muy pocos parecen entender, especialmente aquellos que han "investigado" lo que "realmente ocurrió" en la Moneda ese tan cercano y tan presente día 11 de septiembre de 1973.

En efecto, para un hombre de la ética e integridad política republicana como la que Salvador Allende tuvo, no había otra alternativa que la muerte dada la encrucijada histórica en que fue colocado ese 11 de septiembre de 1973, según se puede incluso leer en el mismo discurso que pronunció ese día. Probablemente alguien como Pinochet Ugarte o Frei Montalva habría optado por el avión que le ofrecieron a Allende pues huir en tales circunstancias es siempre propio de cobardes y traidores --no para Allende.

Lean su discurso de ese día, "pagaré con mi vida la lealtad del pueblo" --¡mierdas! Eso es lo que dice, ¡mierdas de La Nación!

A Allende lo asesinaron los golpistas.

El hecho que haya sido su mano la que pulsó el gatillo es una cuestión irrelevante, puramente circunstancial y consecuencia de una decisión ética frente a la inevitabilidad de la destrucción de las instituciones republicanas, comenzando por la de la Presidencia de la República que él representaba.

Quienquiera que llame "suicidio" a esto, no entiende absolutamente nada de lo que ocurrió ese fatídico día 11 de septiembre de 1973.

Chávez tiene razón.

 

Autorizan acto frente al monumento a Salvador Allende

Autorizan acto frente al monumento a Salvador Allende

En tanto, la AFDD organizó esta tarde una actividad en el Cementerio General en el Memorial del Detenido Desaparecido, y luego convocó a una concentración en la Plaza Italia.

lanacion.cl

Foto: Esta tarde, familiares de vítimas de las violaciones de DD.HH. se dieron cita en el memorial del Detenido Desaparecido en el Cementerio General.  

La Intendencia Metropolitana dio su autorización para el acto que mañana a las 11 horas, frente al monumento al ex Presidente Salvador Allende en la Plaza de la Constitución, convocan la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) y el Partido Comunista (PC).

“La idea es que se haga este acto central y también una romería en el monumento de Salvador Allende. Para ello se habilitará un circuito, debidamente resguardado, desde el óvalo hasta la estatua del ex Presidente, para que los asistentes puedan circular sin mayores problemas”, explicó esta tarde el intendente Víctor Barrueto.

Horas antes de la autorización oficial, y tras reunirse con el ministro del Interior, Belisario Velasco, la AFDD había adelantado la realización de este acto. Según la dirigenta Viviana Díaz, “el ministro nos ha dado garantías de que no vamos a ser reprimidos como lo fuimos en el día de ayer y esperamos que se pueda realizar el homenaje como corresponde a una persona tan querida, como fue nuestro ex Presidente Salvador Allende”.

Para esta actividad además había pedido autorización el Partido Comunista, cuyo presidente Guillermo Teillier criticó en la mañana la reacción que tuvo ayer Carabineros en momentos en que la dirigencia del PC se encontraba gestionando ante la Intendencia el paso de los manifestantes por la estatua de Allende.

El accionar de la policía uniformada también fue tema para Viviana Díaz, quien aseguró que mañana se puede garantizar que no habrá incidentes “en la medida que Carabineros no actué las cosas se pueden controlar y teniendo nosotros la posibilidad de informarle a la gente que nos va a acompañar que se trata de un homenaje”.

Ante estas críticas, Barrueto reiteró el llamado que ha hecho el Gobierno de mantener la tranquilidad, comprendiendo que la imagen de Augusto Pinochet genera posiciones contrarias, y que en tal sentido “manifestarse es un derecho constitucional y un derecho legítimo, pero éste debe ejercerse de acuerdo al marco legal existente”.

Desvíos

Para el acto de mañana se han dispuesto los siguientes cortes de tránsito en el perímetro que rodea el Palacio de La Moneda:

•De Sur a Norte por Morandé el desvío será en Alameda con alternativa Amunátegui.

•De Norte a Sur por Teatinos el desvío será en Catedral con alternativa San Martín.

•Hacia el Oriente por Agustinas el desvío se hará en Amunátegui con alternativa Compañía.

•Hacia el Poniente por Moneda el desvío se hará en McIver (si se va al Norte) y San Antonio (si se va al Sur). La alternativa será Alameda.

Ex casa presidencial de Allende podría ser monumento histórico

Ex casa presidencial de Allende podría ser monumento histórico

El Consejo de Monumentos Nacionales lo decide el próximo 11 de octubre

La solicitud fue presentada al Consejo por Francisco Cuadrado Prats, nieto del asesinado general Carlos Prats e hijo de la actual embajadora de Chile en Atenas, Sofía Prats Cuthbert. La diputada Isabel Allende dice que podría salvarse “para no terminar convertida en un mall”.

Por Jorge Escalante

www.lanacion.cl

La casa de calle Tomás Moro que sirvió de residencia presidencial al ex Mandatario Salvador Allende, podría ser declarada monumento histórico si así lo aprueba el próximo miércoles 11 de octubre el Consejo de Monumentos Nacionales.

Actualmente, propietaria de la casa es el Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad, Conapran, entidad que después del golpe de Estado de 1973 ha estado vinculada a las esposas de los comandantes en jefe de la Fuerza Aérea de Chile. Hoy Conaprán lo preside Teresa Barrie, esposa del actual jefe aéreo, general Osvaldo Sarabia.

Uno de los temores, aunque no es el motivo principal, es la fuerte presión inmobiliaria que existe en el sector, sobre una propiedad que tiene 8 mil 600 metros cuadrados y un avalúo fiscal actualizado a agosto de 2006 de mil 256 millones 867 mil 551 pesos.

La solicitud para esta declaración la hizo al referido Consejo el nieto del asesinado general Carlos Prats, Francisco Cuadrado Prats, hijo de la actual embajadora de Chile en Atenas, Sofía Prats Cuthbert. La petición también fue firmada por el concejal de Las Condes, Hugo Unda.

“Sencillamente lo hice porque esta es una casa llena de historia, fue adquirida en 1971 para ser la casa de los Presidentes de Chile y así fue ocupada por el Presidente Salvador Allende. Fue bombardeada junto con La Moneda el 11 de septiembre de 1973, por eso es un lugar estrechamente ligado a La Moneda. Además, también lo hice por mi abuelo, el general Carlos Prats, que le quitaron todo, hasta la vida”, dijo Francisco Cuadrado a La Nación.

Recientemente, también por gestiones en las que participaron Cuadrado y la diputada Isabel Allende, fue recuperado el escudo ubicado en el ingreso de la casa que Allende encargó construir a la muralista Marie Martner, lo que se materializó en 1972.

Durante la presidencia de Conaprán a cargo de Elda Fornet, esposa del ex comandante en jefe de la Fach y miembro de la junta militar, general Fernando Matthei, el escudo fue ocultado con pintura. Antes, piedras ágatas regaladas a la muralista por Pablo Neruda y que ésta utilizó para conformar la estrella, desaparecieron.

 Saqueo

La casa de Tomás Moro tuvo el mismo destino de otras propiedades fiscales, de partidos políticos de izquierda o de particulares, saqueadas por militares que robaron especies de valor.

Desde la residencia presidencial fueron sustraídas, por ejemplo, numerosas obras de arte, entre ellas de Miró, Guayasamín y Siqueiros, de las cuales, hasta ahora, sólo se ha recuperado una quinta parte. Varios de éstos óleos fueron a parar a casas de altos mandos de las Fuerzas Armadas. Todavía se le sigue la pista a algunas de estas obras.

Pero sus nuevos “dueños” también permitieron que la gente entrara a robar horas después del bombardeo, apropiándose de radios, ropa de cama, ponchos, y otros artículos, como lo revelan fotografías de la época.

El 9 de mayo de 1975, el ex dictador Augusto Pinochet entregó en forma gratuita el uso de esta casa a Conaprán, mediante el decreto Nº 165. Si bien la entrega fue por diez años, en 1980 otro decreto la donó a la entidad a perpetuidad.

De esta manera Conaprán podría, si así lo decide, vender la propiedad para cualquier fin, incluso para ser demolida y reemplazada por torres de departamentos u otros fines comerciales. Una vez declarada monumento histórico, si el Consejo lo aprueba, de todas maneras Conaprán puede vender o rematar, pero en este caso el Estado tiene la primera prioridad para comprar, según lo establece la Ley de Monumentos Nacionales.

Para la diputada Isabel Allende, declarar la casa de Tomás Moro como monumento histórico “es importante para que no termine tal vez convertida en un mall. Al tener esa categoría puede quedar como un recuerdo, sobre todo ahora que recuperamos el mural de Marie Martner. Declarar la casa monumento nacional o histórico, significa que no se puede tocar su arquitectura. Yo estaría muy contenta si ello ocurriera y ojalá así sea”. LN


Historia pegada a los muros

Los muros de Tomás Moro guardan historias. Las del golpe, con “Tencha” Allende adentro soportando la metralla; días antes, Pinochet jurando lealtad al Presidente como comandante en jefe del Ejército; Merino, el almirante, afirmando a Allende que la Marina era leal; pero sobre todo las de la Unidad Popular. Y dentro de éstas, las de las durísimas y profundas divergencias entre los ultras y los reformistas de un bloque de gobierno que estaba a punto de quebrarse.

Fue en Tomás Moro donde el sociólogo francés Regis Debray entrevistó a Allende a poco asumir como Presidente. Esa entrevista quedaría como testigo indeleble de cómo el Presidente, a medida que se desarrollaba el proceso revolucionario, se fue acercando cada vez más a la vía que sustentó el Partido Comunista de Luis Corvalán, para ir poco a poco ganando espacios dentro del sistema “burgués” como se le llamó a la institucionalidad del Estado, versus el “avanzar sin transar” de los sectores más radicalizados liderados por el Partido Socialista de Carlos Altamirano.

Desaparece la ofrenda floral del MIR de la puerta de Morandé 80

Desaparece la ofrenda floral del MIR de la puerta de Morandé 80

Chile www.argenpress.info El pasado lunes 11, al mediodía, miembros del Comité Central del MIR y de la Dirección Nacional de la Juventud Rebelde Miguel Enríquez, encabezados por la Secretaria General de nuestro partido, Cra. Mónica Quilodrán, dejaron una ofrenda floral al compañero Salvador Allende y a todos los caídos el 11 de Septiembre, frente a la puerta de Morandé 80. El homenaje se enmarca en torno a los 33 años del golpe militar, que terminara con el gobierno popular del presidente Allende. 

Lamentablemente, la corona fue hecha desaparecer la madrugada del día 12 de septiembre. Al parecer, se intenta desvincular forzosamente, y lo más posible, la imagen de un luchador social, como Salvador Allende, de aquellos que siguen reivindicando los derechos de los pueblos de Chile. Este intento de hegemonización de la imagen de los compañeros caídos, ha marcado la tónica de este año. Otro ejemplo de ello, lo constituyeron los homenajes hechos en el Estadio Nacional, lugar donde tradicionalmente desde tiempos de dictadura, llegaban las familias a prender velas en honor a sus familiares y amigos; sin embargo, esto ha sido desplazado por un escenario comandado por el regional del Partido Socialista donde se ha puesto una pantalla gigante, en que a ratos se proyectaba la imagen de Michel Bachellet y de las carreteras que ha hecho el gobierno, alternadas con imágenes de Allende. Falto de toda decencia llegó hasta el lugar el diputado Jaime Naranjo, que escuchó muy atentamente las palabras proferidas por Lautaro Carmona con una bandera del PS como telón de fondo. 

Hechos como estos nos resultan obvios ante la abrumadora cantidad de movilizaciones sociales que se le han venido encima al gobierno, como las de los estudiantes secundarios, el paro nacional de la salud, el paro de profesores, y de los pescadores artesanales, resulta comprensible que la presidenta busque hegemonizar, por todos los medios, la imagen de 'izquierda', ya sea poniendo flores bajo el retrato de Salvador Allende, o impidiendo que la izquierda, aquella que no tranza, rinda homenajes a aquellos que lucharon heroicamente por Una Vida Digna para Todos. 

No lo han logrado, pues estamos convencidos que el mejor homenaje para el Presidente Allende, y para todos aquellos que han muerto en estos 33 años de dictadura, es seguir luchando por una sociedad socialista. 

¡Por Trabajos Dignos y Salarios Justos! 

¡Por Educación, Salud y Vivienda Digna para Todos! 

¡Asamblea Constituyente!      

 

 

La serpiente verde de septiembre

Chile

Por: Andrés Bianque ARGENPRESS.info

El Recuerdo de Salvador Allende cava más hondo que cualquier bomba de olvido arrojada por esas manos enguantadas de indolencia y desprecio…

¿De qué manera, de qué sublime manera se levantarán los recuerdos, ahora que el tiempo nos hundió 30 años de tristezas, de rencor, de sueños esparcidos sobre viejos caminos ya irreconocibles, de tanta añoranza?

Treinta años atrás quedó sepultada la insistencia, la tenacidad, ese empeño que viajó a lomo de arena a través del tiempo, desde el norte y sus mineros, desde el sur a caballo de trigo y sus esclavos campesinos.

Cuántos humildes cruzaron el umbral del tiempo y de la muerte para venir a sentarse a nuestra mesa, para gritar en los sindicatos, para rayar las murallas con el nombre de un doctor con olor a mar y amaneceres de amarantas mariposas.

Ese pequeño gigante año 1970, fue una pausa inolvidable en ese largo viaje que fue hasta ese día, el correr de nuestras vidas. Sí, fue la pausa en medio de la jornada laboral. Fue una colación breve, tal vez nimia, pequeña, pero con el sabor de la mejor comida.

Nos reíamos a carcajadas, se besaban los hombres, se levantaban las mujeres, los niños reían de ver a reír a sus padres. Si hasta las mediaguas más humildes izaron una sonrisa aquellos mil días. Si aún puedo ver las caras sonrosadas de alborozo. ¡Ganamos! ¡Ganamos! Y las lágrimas fueron la vanguardia de aquellos hombres templados a golpes de barro, de carbón y a latigazos, latigazos que ya venían heredados, cicatrices que se heredaban de padre a hijo, de padre al hijo, de padre a hijo. Pero por fin comenzarían a diluirse, como el vapor lejano de una maldición de arena, espinas y piedras sobre el jardín que se levantaba hermoso y merecido. ¿Pero cuánta carne de obrero fertilizó ese jardín, cuanta sangre regó ese huerto donde por fin se vislumbraba la primera cosecha?

No por la fuerza, no por las armas, no por la violencia, el empeño va poder más que el dinero, el sacrificio no tiene precio, la consecuencia brilla sobre los pechos, más que cualquier medalla, un compañero vale por diez mercenarios. Aún recuerdo a doña María, pidiéndole a su Santo Patrono que cuidara a nuestro compañero presidente. Y cientos pedían un rayito de luz sobre el oscuro sótano que había sido toda la vida esa vértebra dolorida que llamamos Chile.

Cuántas oraciones, cuántos padre nuestro, cuántas ave María para que los niños pudieran recibir ese medio litro de leche diario. Y gratis, ese si era un milagro y más que un milagro una promesa del compañero presidente.

Poco duró el día de campo antes que nubes verdes ahogaran en sangre, sangre y más sangre ese sueño estúpido que fue querer hacer entender a algunos que no ganasen tanto, que repartiéramos el pan entre todos.

Millones de monedas verdes cayeron sobre las manos de la jauría demócrata cristiana, la derecha, los fascistas y un sinnúmero de mercenarios. El dinero pudo más. La ambición pudo más. La avaricia pudo más. La estupidez pudo más.

Tanto sufre un ser humano a lo largo de su vida, que cuando algo bueno le pasa no alcanza a calibrarlo, no puede darse real cuenta de lo que tiene sobre sus manos. No alcanza a saborear la felicidad, sino hasta que la maldad le escupe sobre sus ojos la bilis de la traición.

Fuimos tan pequeños, pudiendo ser tan grandes. Fuimos tan grandes y nos volvimos tan pequeños. Escuchamos a quien no debimos escuchar, callamos al que no debimos. Confiamos en aquellos que no debíamos, despreciamos a quienes lo dieron todo.

Y cayó el péndulo sobre la tela, desgarrando sueños, esperanzas e ideales.

Cae el péndulo una y otra vez oscilando entre el dolor y el dolor.

No existe pausa entre dolor y dolor.

Y comenzó la estampida.

Un ejército de sicarios, saltimbanquis y sabandijas despedazó, descerrajó las entrañas de todos los valientes que decidieron quedarse. Los demás huimos, huíamos por miedo, por temor, por esperar el momento exacto, (30 años y aún seguimos esperando el momento exacto) huimos por querer aunar un esfuerzo común para enfrentar esa bestia abyecta e inmensa que es el dinero, ahora tapizado de muerte, soldados y muerte.

Aún no terminábamos de enterrar aquellas flores deshojadas y volvíamos y volvíamos a vivir mil veces el mismo ritual, el mismo círculo maldito. Cada vez eran menos, éramos menos. Mitad hombres, mitad fantasmas llorábamos en cementerios llenos de nombres anónimos y olvidados y dolientes y sangrantes, nombres que aún sangraban, sin caras, sin brazos, destrozados hasta la raíz de sus uñas.

Vivimos en los cementerios, en cementerios pequeños para ir a pernoctar sobre otros grandes cementerios.

Todo se transformó en una larga y fría lápida llamada Chile.

A los hombres que no pudieron doblegar a lo hombre, los doblegaron atados a un cepo. Entre 10 luchaban contra un hombre amarrado, era la única manera de enfrentarse a un obrero decidido. La única manera de callar a un cantor para siempre, la única manera de arrebatarle sus apuntes a un joven estudiante, la única manera de despedir para siempre a un doctor. Cómo envidiaban el orgasmo hermoso entre un obrero y una mujer de nuestra clase. Si babeaban envidia de vernos cantar y soñar. Tuvieron que violar a las mujeres esperando tomar con mano ajena lo que no les pertenecía, el orgasmo perdido de tardes hermosas. Fue en vano, creyeron que arrancando la flor se llevarían la raíz, que ilusos, tristemente torpes.

No entienden ni entenderán, ni siquiera el nombre de los días.

Pero nada puede contener y aplastar la rebeldía para siempre. Por entre la suela de sus botas crecieron nuevas flores, nuevos pétalos se levantaron para volar.

Unos luchaban por pena, por tristeza, por impotencia, por valientes, por nobles por esa palabra que debe repetirse descaradamente, repetitivamente, insistentemente: Libertad.

Pocas veces se ve la maldad, el oscurantismo y la brutalidad sin sus acostumbradas máscaras de justificación y dominación.

La araña del terror hiló una mordaza sobre los ojos rebeldes, sobre las bocas altivas.

Cuántos creyeron que estaban en un mal sueño, que al rato despertarían de esta horrible pesadilla. (Los sueños se construyen, las pesadillas vienen solas)

Desde todos los rincones del país y del planeta miraban desde sus esquinas desterradas y escondidas, cientos de hombres y mujeres con su único vestido; sus maletas bajo el brazo. Cuántos escupieron el agua de la justicia y se unieron al vómito de odio de los militares, al nauseabundo sabor de sus bocas, esa boca de patrón, que no tolera una mirada horizontal. Cuántas mujeres rotas, cuántos hombres reventados, cuántos niños enceguecidos de por vida.

¿Para qué? Por un puñado de monedas más.

En 30 años no se ha borrado nada, en 30 años los mismos traidores llegan incluso a ser presidentes, a ser senadores. Senadores del descaro y el desparpajo. Aún esperamos un perdón, con su dios por testigo.

En 30 años aún no se ha decantado toda la sangre coagulada en rencores sordos, en lamentos insistentes, ¿Dónde están? Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

Y nuestra opinión se dio con un par de piedras en las manos, fuimos barricada, protesta estudiantil, paro nacional y peña humilde y proletaria y batucada y velatón y huelga y ayuno y volantes y panfleto borroso pero fiero y el neumático contra los tanques y era el pañuelo raído contra la neblina blanca del miedo que arrojaban. Y la molotov y la ráfaga y el bombazo y la cacerola gritando libertad. Y el afiche y el papelógrafo y el rayado a la carrera y la pancarta. Fue la toma y la retoma y el centro de alumnos y la junta de vecinos y el centro cultural y la comunidad cristiana y los talleres y la radio clandestina. Y el beso clandestino y la revista rebelde de mano en mano y fue tu recuerdo Víctor y fue tu reír Miguel, fue tu heroísmo Chicho, fue tu sacrificio de flores y balas Cecilia Magni, fueron tus eternas bromas Bautista, tu pelo eternamente al viento Antionelleti, que nos llamó, nos buscó. Y nos levantamos dentro de todas nuestras derrotas, nos levantamos. Y mordimos los dientes para no hablar, cercenamos nuestros dedos antes apuntar a uno de los nuestros. Dentro de todas nuestras mediocridades, dimos lo mejor que pudimos o lo que creímos o lo que teníamos o lo que fuera o lo que no fuese o todo o casi todo. Lo que sirviese para arrancar la sanguijuela sobre la espalda de nuestro pueblo.

Y volvimos a fallar y volvimos a creer en los que no debimos y acordaron entre gallos rojos, y tibia medianoche reducir el latigazo diario sobre los humildes, eso ganamos. Eso nos quedó. 20 años luchamos, entregando todos nuestros hijos a ese gran sacrificio que fue recuperar ese sueño a medio terminar que fueron nuestros propios sueños.

Cambió de piel la serpiente y perfumó su veneno con el rocío de las falsas promesas, con el agua generosa de la demagogia. Ahora viste a la usanza de los mortales. Nos mostró un arco iris y como niños, una vez más creímos en el. Arco iris que se destiñó de tanto incumplimiento, de tantas mentiras, de tanto castigo, de tanto de lo mismo, de tanto, de lo de siempre. Ahora se mezcla entre nosotros, ahora contempla su antigua vestidura. Y en cualquier momento esa serpiente cambia de piel y el veneno se huele desde lugares remotos.

¿Recordaremos los 50 años de la Unidad Popular, maldiciendo nuevamente nuestro aciago destino, una vez más culparemos a los demás de nuestros propios fracasos? ¿Si en veinte años más, ganamos algo, lo volveremos a perder, lo volveremos a entregar, aún creeremos en el guante blanco de la clase dominante?

Por la Razón o La Fuerza. Tuvimos la razón, ellos la fuerza.

Moraleja: Cuando se trate de explotadores, nos guste o no, la Razón se Defiende con la Fuerza.

 

Salvador Allende 4 de Septiembre de 1970

Salvador Allende 4 de Septiembre de 1970

DISCURSO DE LA VICTORIA  (4 de septiembre de 1970)

Con profunda emoción les hablo desde esta improvisada tribuna por medio de estos deficientes amplificadores. ¡Qué significativa es -más que las palabras- la presencia del pueblo de Santiago que, interpretando a la inmensa mayoría de los chilenos, se congrega para reafirmar la victoria que alcanzamos limpiamente el día de hoy, victoria que abre un camino nuevo para la patria, y cuyo principal actor es el pueblo de Chile aquí congregado! ¡Qué extraordinariamente significativo es que pueda yo dirigirme al pueblo de Chile y al pueblo de Santiago desde la Federación de Estudiantes! Esto posee un valor y un significado muy altos.

Nunca un candidato triunfante por la voluntad y el sacrificio del pueblo usó una tribuna que tuviera mayor trascendencia, porque todos lo sabemos: la juventud de la patria fue vanguardia en esta gran batalla, que no fue la lucha de un hombre, sino la lucha de un pueblo; ella es la victoria de Chile alcanzada limpiamente esta tarde.

Yo les pido a ustedes que comprendan que soy tan solo un hombre, con todas las flaquezas y debilidades que tiene un hombre; y si pude soportar -porque cumplía una tarea- la derrota de ayer, hoy sin soberbia y sin espíritu de venganza, acepto este triunfo que nada tiene de personal y que se lo debo a radicales, socialistas, comunistas, socialdemócratas, a gentes del MAPU y del API, y a miles de independientes. Se lo debo al hombre anónimo y sacrificado de la patria; se lo debo a la humilde mujer de nuestra tierra. Le debo este triunfo al pueblo de Chile, que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre.

La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído de convertir en realidad el programa de la Unidad Popular.

Lo dije: No tenemos ni podríamos tener ningún propósito pequeño de venganza. Sería disminuir la victoria alcanzada. Pero, si no tenemos un propósito pequeño de venganza, tampoco, de ninguna manera, vamos a claudicar, a comerciar el programa de la Unidad Popular, que fue la bandera del primer gobierno auténticamente democrático, popular, nacional y revolucionario de la historia de Chile.

Dije, y debo repetirlo: Si la victoria no era fácil, difícil será consolidar nuestro triunfo y construir la nueva sociedad, la nueva convivencia social, la nueva moral y la nueva patria.

Pero yo sé que ustedes, que hicieron posible que el pueblo sea mañana gobierno, tendrán la responsabilidad histórica de realizar lo que Chile anhela para convertir a nuestra patria en un país señero en el progreso, en la justicia social, en los derechos de cada hombre, de cada mujer, de cada joven de nuestra tierra.

Hemos triunfado para derrotar definitivamente la explotación imperialista, para terminar con los monopolios, para hacer una seria y profunda reforma agraria, para controlar el comercio de importación y exportación, para nacionalizar, en fin, el crédito, pilares todos que harán factible el progreso de Chile, creando el capital social que impulsará nuestro desarrollo.

Por eso, esta noche, que pertenece a la historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionante reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria. Para los que están en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante o industrial, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el compañero presidente.

Han sido el hombre anónimo y la ignorada mujer de Chile los que han hecho posible este hecho social trascendental. Miles y miles de chilenos sembraron su dolor y su esperanza en esta hora que al pueblo pertenece. Y desde otras fronteras, desde otros países, se mira con satisfacción profunda la victoria alcanzada. Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podrán seguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de las dictaduras y abrirá el cauce para que los pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino. Somos lo suficientemente responsables para comprender que cada país y cada nación tiene sus propios problemas, su propia historia y su propia realidad. Y frente a esa realidad serán los dirigentes políticos de esos pueblos los que adecuarán la táctica que deberá adoptarse. Nosotros sólo queremos tener las mejores relaciones políticas, culturales, económicas, con todos los países del mundo. Sólo pedimos que respeten -tendrá que ser así- el derecho del pueblo de Chile a haberse dado el gobierno de la Unidad Popular.

Somos y seremos respetuosos de la autodeterminación y de la no intervención. Ello no significará acallar nuestra adhesión solidaria con los pueblos que luchan por su independencia económica y por dignificar la vida del hombre en los distintos continentes.

Sólo quiero señalar ante la historia el hecho trascendental que ustedes han realizado, derrotando la soberbia del dinero, la presión y amenaza; la información deformada, la campaña del terror, de la insidia y la maldad. Cuando un pueblo ha sido capaz de esto, será capaz también de comprender que sólo trabajando más y produciendo más podremos hacer que Chile progrese y que el hombre y la mujer de nuestra tierra, la pareja humana, tengan derecho auténtico al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación, al descanso, a la cultura y a la recreación. Pondremos toda la fuerza creadora del pueblo en tensión, para hacer posible estas metas humanas que se ha trazado el programa de la Unidad Popular.

Juntos, con el esfuerzo de ustedes, vamos a realizar los cambios que Chile reclama y necesita. Vamos a hacer un gobierno revolucionario. La revolución no implica destruir, sino construir; no implica arrasar, sino edificar; y el pueblo de Chile está preparado para esa gran tarea en esta hora trascendente de nuestra vida.

Compañeras y compañeros, amigas y amigos: ¡Cómo hubiera deseado que los medios materiales de comunicación me hubieran permitido hablar más largamente con ustedes, y que cada uno hubiera oído mis palabras, húmedas de emoción, pero al mismo tiempo firmes en la convicción de la gran responsabilidad que todos tenemos y que yo asumo plenamente!

Yo les pido que esta manifestación sin precedentes se convierta en la demostración de la conciencia de un pueblo.

Ustedes se retirarán a sus casas sin que haya el menor asomo de una provocación y sin dejarse provocar. El pueblo sabe que sus problemas no se solucionan rompiendo vidrios o golpeando un automóvil. Y aquellos que dijeron que el día de mañana los disturbios iban a caracterizar nuestra victoria, se encontrarán con la conciencia y la responsabilidad de ustedes. Irán a su trabajo mañana o el lunes, alegres y cantando, cantando la victoria tan legítimamente alcanzada y cantando al futuro. Con las manos callosas del pueblo consciente y disciplinado podrá realizar.

América Latina y más allá de la frontera de nuestro pueblo, miran el mañana nuestro. Yo tengo plena fe en que seremos lo suficientemente fuertes, lo suficientemente serenos y fuertes, para abrir el camino venturoso hacia una vida distinta y mejor; para empezar a caminar por las esperanzadas alamedas del socialismo, que el pueblo de Chile con sus propias manos va a construir.

Reitero mi reconocimiento agradecido a los militantes de la Unidad Popular; a los Partidos Radical, Comunista, Socialista, Social Demócrata, MAPU y API; y a los miles de independientes de izquierda que estuvieron con nosotros.

Expreso mi afecto y también mi reconocimiento agradecido a los compañeros dirigentes de esos partidos, que por sobre las fronteras de sus propias colectividades hicieron posible la fortaleza de esta unidad que el pueblo hizo suya. Y porque el pueblo la hizo suya ha sido posible la victoria, que es la victoria del pueblo.

El hecho de que estemos esperanzados y felices no significa que vayamos nosotros a descuidar a vigilancia. El pueblo, este fin de semana, tomará por el talle a la patria y bailaremos desde Arica a Magallanes, y desde la cordillera al mar, una gran cueca, como símbolo de la alegría sana de nuestra victoria.

Pero al mismo tiempo, mantendremos nuestros comités de acción popular, en actitud vigilante, en actitud responsable, para estar dispuestos a responder a un llamado si es necesario que haga el comando de la Unidad Popular. Llamado para que los comités de empresas, de fábricas, de hospitales, en las juntas de vecinos y en los barrios y en las poblaciones proletarias vayan estudiando los problemas y las soluciones; porque presurosamente tendremos que poner en marcha el país. Yo tengo fe, profunda fe, en la honradez, en la conducta heroica de cada hombre y cada mujer que hizo posible esta victoria.

Vamos a trabajar más. Vamos a producir más. Pero trabajaremos más para la familia chilena, para el pueblo y para Chile, con orgullo de chilenos y con la convicción de que estamos realizando una grande y maravillosa tarea histórica.

¡Cómo siento en lo íntimo de mi fibra de hombre, cómo siento en las profundidades humanas de mi condición de luchador, lo que cada uno de ustedes me entrega! Esto que hoy germina es una larga jornada. Yo sólo tomé en mis manos la antorcha que encendieron los que antes que nosotros lucharon junto al pueblo y por el pueblo.

Este triunfo debemos dárselo en homenaje a los que cayeron en las luchas sociales y regaron con su sangre la fértil semilla de la revolución chilena que vamos a realizar.

Quiero antes de terminar, y es honesto hacerlo así, reconocer que el gobierno entregó las cifras y los datos de acuerdo con los resultados electorales. Quiero reconocer que el jefe de plaza, general Camilo Valenzuela, autorizó este acto, acto multitudinario, en la convicción y la certeza que yo le diera de que el pueblo se congregaría, como está aquí, en actitud responsable, sabiendo que ha conquistado el derecho a ser respetado; respetado en su vida y respetado en su victoria; el pueblo que sabe que entrará conmigo a La Moneda el 4 de noviembre de este año.

Quiero destacar que nuestros adversarios de la Democracia Cristiana han reconocido en una declaración la victoria popular. No le vamos a pedir a la derecha que lo haga. No lo necesitamos. No tenemos ningún ánimo pequeño en contra de ella. Pero ella no será capaz jamás de reconocer la grandeza que tiene el pueblo en sus luchas, nacida de su dolor y de su esperanza.

Nunca, como ahora, sentí el calor humano; y nunca, como ahora, la Canción Nacional tuvo para ustedes y para mí tanto y profundo significado. En nuestros discursos lo dijimos: somos los herederos legítimos de los padres de la patria, y juntos haremos la segunda independencia: la independencia económica de Chile. Ciudadanas y ciudadanos de Santiago, trabajadores de la patria: ustedes y sólo ustedes son los triunfadores. Los partidos populares y las fuerzas sociales han dado esta gran lección, que se proyecta más allá, reitero, de nuestras fronteras materiales.

Les pido que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada y que esta noche, cuando acaricien a sus hijos, cuando busquen el descanso, piensen en el mañana duro que tendremos por delante, cuando tengamos que poner más pasión, más cariño, para hacer cada vez más grande a Chile y cada vez más justa la vida en nuestra patria.

Gracias, gracias, compañeras. Gracias, gracias, compañeros. Ya lo dije un día. Lo mejor que tengo me lo dio mi partido, la unidad de los trabajadores y la Unidad Popular.

A la lealtad de ustedes, responderé con la lealtad de un gobernante del pueblo; con la lealtad del compañero presidente.

Fuente: Centro de Documentación Fundación Salvador Allende. Archivos de Internet Salvador Allende, www.salvador-allende.cl