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REPUDIO AL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS

REPUDIO AL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS

Enviado por Correos info@emancipacion.org

EL SALVADOR:

Comunicado del Congreso Bolivariano de los Pueblos de El Salvador

El Congreso Bolivariano de los Pueblos, Capitulo El Salvador, expresa su total repudio al intento de las fuerzas reaccionarias de Honduras, de impedir la experiencia democrática con verdadera participación popular que lidera el Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y Presidente de la República de Honduras por el voto popular, Manuel Zelaya.

Se está atacando desde adentro con apoyo externo a un país miembro del ALBA y esos ataques se constituyen en una agresión a todos los pueblos latinoamericanos caribeños y una afrenta a la integración latinoamericana.

Le pedimos al pueblo hondureño que se organice y se manifieste por su derecho a tomar decisiones soberanas y defienda a su presidente que lo eligió el pueblo, hacemos un llamado a la solidaridad internacional, para que se manifieste a favor del pueblo hondureño, nuestros hermanos están siendo agredidos por buscar la verdadera democracia, en contra de los intereses de una minoría que ha mantenido sojuzgado al pueblo hondureño.

Como Congreso Bolivariano de los Pueblos, Capitulo El Salvador, manifestamos nuestra solidaridad con el pueblo hondureño y exigimos la restitución inmediata del Presidente Constitucional de la República de Honduras, Manuel Zelaya, el respeto a la integridad física de los funcionarios del gobierno legalmente constituido.

Resiste pueblo hondureño, que no están solos en esa batalla contra las fuerzas que defendiendo intereses externos, intentan quebrar vuestra voluntad de soberanía e independencia.

VIVA LA UNIDAD POPULAR CONTRA EL GOLPE EN HONDURAS.
VIVA LA UNIDAD DE LA PATRIA GRANDE CONTRA LOS DE SIEMPRE.
SI LOS PUEBLOS LUCHAMOS POR SEPARADOS, UNO A UNO PODRÍAMOS SER VENCIDOS. PERO SI NOS UNIMOS Y DEMOSTRAMOS QUE ESTAMOS DISPUESTOS A VENCER, SEREMOS, COMO DECÍA EL LIBERTADOR SIMON BOLÍVAR, “UNA FUERZA VERDADERAMENTE INDESTRUCTIBLE”
EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERA VENCIDO

San Salvador, 29 de junio de 2009

 

 

COMUNICADO DE PRENSA Y CONVOCATORIA EN APOYO CONTRA EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS

COMUNICADO DE PRENSA Y CONVOCATORIA EN APOYO CONTRA EL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS

PUERTO RICO:
Movimientos populares de Puerto Rico


Enviado por Correos  info@emancipacion.org

El Frente Socialista, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, el Movimiento al Socialismo (MAS), el Partido Nacionalista y el Comité de Solidaridad Cuba en Puerto Rico se unen para protestar contra el golpe de Estado en Honduras e invitan a las demás organizaciones de lucha y movimientos sociales a juntar esfuerzos y co-auspiciar la manifestación que se estará celebrando este lunes, 29 de junio a las 5Pm Frente al Edif. Federal de la Calle Chardón en Hato Rey.

Demostremos nuestra indignación contra este atropello a la democracia del pueblo hondureño, seamos solidarios con el gobierno legítimo del Presidente Manuel Zelaya, unamos nuestras voces a la gran ola de dignidad de toda América. Exijamos la integridad y la vida del pueblo hondureño. No permitamos que los avances de los pueblos en Nuestra América sean mancillados por los golpistas. Hoy es Honduras, mañana será en otro país que esté en proceso de conquistar avances sociales para su pueblo y que conforman la integración Latinoamérica y Caribeña.

En Honduras en el día de hoy se iba a celebrar una consulta al pueblo y se ha dado un golpe de estado que se venía tejiendo por la integración de ese gobierno a la Nueva América. La oligarquía privilegiada de ese país con apoyo de fuerzas retrogradas de USA y de la extrema derecha del exilio cubano de la Florida han cometido este golpe militar que pone en riesgo a la población y a otros pueblos hermanos.

TODOS Y TODAS ESTE LUNES, 29 DE JUNIO
A LAS 5Pm – Edif. Federal en Hato Rey

LOS PUEBLOS UNIDOS – JAMÁS SERÁN VENCIDOS

Gobierno de Lugo condena enérgicamente el golpe de Estado en Honduras

Rebelión en Chuqusaca

Rebelión en Chuqusaca

25 de Mayo de 1809 - Hora Bicentenaria

La Hora Bicentenaria

LA INSURRECCIÓN DE CHUQUISACA DE 1809

Por Fernando Ramón Bossi

Este 25 de mayo se cumplen 200 años del levantamiento popular contra las autoridades coloniales en la ciudad de Chuquisaca (hoy Sucre), conocido también como "El Primer Grito de Libertad". Con esta fecha, comienzan los festejos del Bicentenario en toda Nuestra América, aunque creemos que hubieran tenido que comenzar bastante antes, teniendo en cuenta,  la independencia de Haití en 1804, pero ese es un tema de otra discusión.

No hay dudas que el estallido revolucionario de Chuquisaca tuvo alcance en toda la región del sur de Sudamérica, como asimismo dejó sentada las bases del espíritu independentista que coronó en triunfo el 9 de diciembre de 1824 en la Pampa de Ayacucho; mas es necesario aclarar que las circunstancias que llevaron al levantamiento contra las autoridades coloniales en Chuquisaca responden a una acumulación de hechos que se fueron sucediendo tanto en nuestra América como en el resto del mundo.

El correcto afirmar que la resistencia a la conquista europea comenzó simultáneamente con los atropellos que impuso el colonizador a nuestros pueblos originarios. Tanto el colonialismo español como el portugués, francés, holandés e inglés fueron sometidos a constante presión por los indígenas americanos. Ignorar la gesta heroica de los pueblos indígenas a la hora de hablar de la independencia de nuestra América es un acto de injusticia y de poco rigor histórico.

En 1809, cuando Chuquisaca inicia su alzamiento contra las autoridades españolas, todavía no habían pasado 30 años del levantamiento aymara de Tomás Katari. El recuerdo de la guerra de liberación indígena, como también de la tremenda represión desatada, dejaba grabada en la mente de los pobladores de la región la imagen de los miles de indios sublevados que habían echo tambalear el poder colonial. Tomás Katari, Nicolás y Dámaso Katari, Tupac Amaru y Micaela Bastidas, Tupac Katari y Bartolina Sisa serían los conductores de la más grande insurrección libertaria y antiesclavista de la época. Desde el sur de la actual Colombia, hasta el norte de las actuales Argentina y Chile se extendió el levantamiento anticolonialista. Algunos blancos y no pocos mestizos se sumaron a la gesta emancipadora. Tomás Katari fue asesinado junto a su asistente, Isidro Serrano, blanco y español. Los pueblos originarios, habían levantado su voz y sus reclamos, de ahí en más fue imposible ignorar su presencia.

"Allende los mares", la España peninsular también era territorio de convulsionadas luchas. La nobleza peninsular, consolidada en el siglo XVI tras aplastar a sangre y fuego a las hermandades de Valencia y a las Comunidades de Castilla, y pese a la reforma de los Borbones, había impedido el desarrollo de esa nueva clase burguesa que emergía en otros países de Europa sobre las ruinas del poder feudal. Mientras en Francia, Inglaterra, y Holanda se expandía la producción manufacturera y la máquina a vapor revolucionaba la producción, en España, las riquezas saqueadas de la América colonial iban a parar en manos de los grandes banqueros y prestamistas extranjeros, así como para sostener la casta de parásitos que constituían la corte del rey, los terratenientes feudales y la Iglesia. La plata y el oro de América impulsaron el capitalismo europeo y aceleraron las contradicciones entre las noblezas feudales y la burguesía naciente, pero no en España.

En 1808 Napoleón invade la península para someter a Portugal, aliada de Inglaterra. Las tropas francesas deponen al rey y coronan a José I, hermano del "Gran Corzo". La nobleza española, aunque temerosa de las "ideas revolucionarias" importadas de Francia, se alía inmediatamente a los invasores. El pueblo español, fundamentalmente los sectores más pobres de la población, inicia una tenaz resistencia al ejército francés. La heroica guerra popular, testimoniadas magistralmente por los grabados de Goya, impulsará, conjuntamente con la guerra de liberación, las demandas democráticas liberales que tanto reclamara el pueblo y que hasta el momento les habían sido negadas. Los liberales españoles, al luchar contra las tropas napoleónicas luchaban también contra los abusos y atropellos de las clases dominantes españolas. El pueblo español creyó que con Fernando VII, "El Deseado", se abría la posibilidad de desterrar la "España Negra" de monjes, terratenientes y cortesanos, y avanzar hacia una España más democrática y acorde a los tiempos revolucionarios que vivía el resto de Europa. Pero sabemos que esto no pasó, y que una vez expulsado el invasor francés, Fernando VII y la nobleza española desecharon la Constitución liberal de 1812, reprimieron a las fuerzas populares de tendencia liberal-democrática y restauraron el orden contrarrevolucionario. Todos estos acontecimientos repercutieron enormemente en América.

Es en este contexto en que se produce el levantamiento de Chuquisaca de 1809. Ni Carlos IV, ni Fernando VII gobernaban España. Estando ambos presos -si bien en "cárcel de oro"-, se esgrime el argumento de que las colonias americanas no pertenecen a España, sino al Rey de España, y estando éste imposibilitado de gobernar, quedaba roto el vínculo de dependencia, y con ello los americanos quedaban libres de elegir su propio gobierno. Este fue el argumento, conocido luego como el "Silogismo Altoperuano de Charcas". Las ideas de la Revolución Francesa, llegaban a la América española.

Vale decir, que la sublevación de Chuquisaca parte de una premisa demoliberal de reivindicación política: caducado el poder del rey la soberanía vuelve al pueblo y es él quien decide su gobierno. Desde la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Javier, las doctrinas revolucionarias de la época se expanden a través de los jóvenes criollos liberales, como así también de algunos peninsulares adherentes al pensamiento progresista.

Entre los insurrectos circulaban diferentes documentos, algunos más conservadores y otras más radicales. Tal vez uno de aquellos que más impactaron fue el redactado por el tucumano Bernardo Monteagudo, "Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII en los Campos Elíseos". En su texto se lee: "Habitantes del Perú: si desnaturalizados e insensibles habéis mirado hasta el día con semblante tranquilo y sereno la desolación e infortunio de vuestra desgraciada patria, despertad ya del penoso letargo en que habéis estado sumergidos. Desaparezca la penosa y funesta noche de la usurpación, y amanezca luminoso y claro el día de la libertad. Quebrantad las terribles cadenas de la esclavitud y empezad a disfrutar de los deliciosos encantos de la independencia. Vuestra causa es justa, equitativos vuestros designios. Reuníos, pues, corred a dar ripio a la grande obra de vivir independientes.". Monteagudo fue uno de los revolucionarios que comenzó sus primeras luchas allí en Chuquisaca, acompañando en sus años de labor patriótica tanto a San Martín como al Libertador Bolívar. En este fragmento se deja en claro que, si bien los insurrectos comenzaron jurando fidelidad a Fernando VII, en el fragor de la lucha se tornarán independentistas, anticolonialistas y demoliberales, con profundas convicciones sociales. El "mulato" Monteagudo, como los "chapetones" lo llamaban, era hijo de labriegos y uno de los representantes más genuinos del jacobinismo criollo.

La sublevación de Chuquisaca fue llevada adelante por criollos y mestizos fundamentalmente; pero la impronta de reivindicación indígena aparece de diferentes maneras. El texto del "Diálogo...", es precisamente entre Atahualpa, representante de la raza aborigen y el rey español, representante de los opresores. Tanto el bajo clero, como los jóvenes estudiantes y egresados de la Universidad, los artesanos y pequeños comerciantes, los agricultores y un sector de militares apoyaron la insurrección desde un primer momento. Depuesta la autoridad colonial, los revolucionarios enviaron delegados a las diferentes localidades de la región para expandir la lucha. A los pocos días estalla la insurrección en La Paz, se conforma la Junta Tuitiva y se declara roto el vínculo con España.

Muchos fueron los héroes y heroínas en las jornadas chuquisaquenses: Jaime y Manuel Zudáñez, Bernardo Monteagudo, Juan Manuel y José Joaquín Lemoine, Mariano Michel, Juan Manuel Mercado, José Sibilat, José Patricio Malavia, entre tantos otros. Pero fue el pueblo el principal protagonista, quien salió a las calles e impuso su razón ante los cabildeos de aquellos que se debatían entre la monarquía en manos de José I, Fernando VII o su hermana Carlota. El mensaje de los patriotas era claro: la soberanía reside en el pueblo y es él quien gobierna.

Lamentablemente ni la insurrección de Chuquisaca ni la de La Paz prosperaron. Los colonialistas prontamente reprimieron ambos hechos con sus habituales métodos: pena capital para los cabecillas, cárcel y destierro para el resto. No obstante, como lo señaló Pedro Domingo Murillo, líder de la insurrección en La Paz, antes de ser ahorcado: "La tea que dejo encendida, nadie la apagará ¡viva la libertad!".

La guerra por la independencia de nuestra América se expandió por todo el continente. Del Altoperú saltará a Quito, luego a Caracas, después a Buenos Aires; a Santiago, a Bogotá; Hidalgo y Morelos levantarán a los indios y campesinos de México, los hijos de la Universidad de Chuquisaca elaborarán el Plan de Operaciones en el Río de la Plata, la guerra de guerrillas escribirá con sangre la lucha heroica de los mestizos e indios altoperuanos, se elevarán las figuras de San Martín, Bolívar, Sucre...

Seguramente el levantamiento de Chuquisaca no fue el "Primer Grito de Libertad", como la historia oficial, aquella escrita por las oligarquías criollas, nos enseñaron. Pero esa gesta anticolonialista y popular no debe quedar en el olvido, como tampoco la resistencia indígena o las luchas antiesclavistas y libertarias de los afrodescendientes americanos. No es cuestión de discutir cuál es primera o segunda, dónde comienza y cuáles son simplemente "antecedentes". Lo que se trata es de saber que en Nuestra América hay un pueblo que ha luchado y lucha permanentemente por su liberación y que esta lucha siempre ha alcanzado sus momentos más brillantes cuando ha sabido unir las banderas independentistas con las banderas de la justicia social y la democracia popular. En esta línea se inscribe la insurrección de Chuquisaca.

Nada mejor para homenajear a los héroes y heroínas de esas luchas que, en esta Hora Bicentenaria, comenzar a escribir la verdadera historia de los pueblos de Nuestra América.

Enviado por PORTAL ALBA

fernandobossi@emancipacion.org

www.alternativabolivariana.org

 

Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba

Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba

 Foto: Obama: ¿nueva era de relaciones con América Latina?

Cuba es ya tema ineludible de la V Cumbre de las Américas, después de que los mandatarios que asisten al encuentro en Trinidad y Tobago admitieran su peso en la agenda de la reunión continental de este fin de semana.

Fue la presidenta argentina, Cristina Fernández, la que introdujo sin ambages el tema cubano al reclamar, en su discurso de apertura, el fin del embargo norteamericano a la mayor de las Antillas. Próximo a ella, entre los demás 33 mandatarios citados a la Cumbre, escuchaba el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Por su parte, Hugo Chávez y sus pares de Bolivia y Nicaragua venían de reunirse en Cumaná, Venezuela, con el presidente cubano Raúl Castro en una nueva Cumbre de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Allí, la ausencia de la isla en el encuentro trinitense fue declarada abiertamente como "injustificable", lo que llevó a los congregados a anunciar su veto a la Declaración de Trinidad.

Latinoamericanos por Cuba

La advertencia causó revuelo en Puerto España y, antes de que comenzara oficialmente la cumbre, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, afirmó que planteará a la Asamblea General del organismo derogar la resolución de 1962 que suspendió a Cuba.

De todos modos, Obama no se inmutó con las alusiones de sus colegas y, a su turno, se enfrentó directamente al espinoso asunto, prometiendo un "nuevo comienzo" con Cuba para mover las relaciones bilaterales en una "nueva dirección" y un trato de "igual a igual" a América Latina.

Su alocución provocó numerosos aplausos en la audiencia latinoamericana, una escena escasamente vista durante el gobierno de su predecesor en la Casa Blanca, George W. Bush. El nuevo mandatario norteamericano aseguró además estar "preparado" para discutir con La Habana una amplia agenda, respondiendo así de frente a las palabras del jueves de Raúl Castro, quien había dicho estar dispuesto a "discutirlo todo", incluidos temas como los derechos humanos, libertad de prensa o presos políticos.

Un largo camino por delante

"Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba. Sé que tenemos por delante un largo camino para superar décadas de desconfianza, pero hay medidas cruciales que podemos tomar de cara a un nuevo día", replicó Obama.

"Estoy preparado para que mi administración trate con el gobierno cubano sobre un amplio abanico de temas, desde las drogas, la migración y asuntos económicos hasta los derechos humanos, la libertad de expresión y la reforma democrática", enfatizó, a la par que dijo haber tomado nota de los "numerosos comentarios" de otros mandatarios regionales sobre Cuba y la política de Estados Unidos durante la ceremonia inaugural de la cumbre.

¿Y la crisis económica?

Según reveló tras la ceremonia el propio Chávez, Obama se acercó a él para estrecharle la mano, y ambos tuvieron un breve encuentro que sirvió para que el presidente venezolano bajara varios grados su agresivo discurso contra el "imperio". Por delante de los mandatarios del hemisferio quedan dos intensos días de sesiones conjuntas, además de varios encuentros entre Obama y los grupos regionales como UNASUR y Centroamérica.

Tras el intenso inicio de la cumbre, queda claro que Cuba será una de las constantes de las conversaciones. La incógnita está en ver si la nueva dialéctica estadounidense consigue aplacar los ánimos y dejar que otros temas urgentes del encuentro, como la crisis económica o los problemas regionales de seguridad, también encuentren un hueco en el apretado programa de los mandatarios hemisféricos.

Autor:JOV/dpa/afp/reuters

Editora: Emilia Rojas

DW-WORLD.DE

 

Movimientos indígenas latinoamericanos: Un desafío

Movimientos indígenas latinoamericanos: Un desafío

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

"Echamos por la borda las teorías racistas y/o paternalistas que,

con distinto nombre y en épocas sucesivas, presentaban a las

poblaciones indígenas (...) como un problema irresoluto al que

había que darle una solución definitiva, por el exterminio o por

el mestizaje programado, amén de la proletarización que exigían

los pensadores estalinistas de las izquierdas ortodoxas para

limpiar el camino que conduciría a la revolución. (...) Sin

embargo, en el último tercio del siglo XX todas esas teorías fueron

perdiendo terreno ante un hecho real: "la indiada" no sólo no se

acababa sino había crecido en número y en la toma de conciencia

de su situación. Alzó la voz, participó en los movimientos

revolucionarios y exigió derechos, respeto y participación activa en

la vida social global".

Carlos Guzmán Böckler

En el Artículo 68 de la Constitución de la República del Ecuador de 1830 se establece que: "Este Congreso constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad a favor de esta clase inocente, abyecta y miserable". Casi dos siglos después la situación ha cambiado bastante. Al respecto, en el informe "Tendencias Globales 2020 - Cartografía del futuro global", del consejo Nacional de Información de los Estados Unidos, dedicado a estudiar los escenarios futuros de amenaza a la seguridad nacional de ese país, puede leerse: "A comienzos del siglo XXI, hay grupos indígenas radicales en la mayoría de los países latinoamericanos, que en 2020 podrán haber crecido exponencialmente y obtenido la adhesión de la mayoría de los pueblos indígenas (...) Esos grupos podrán establecer relaciones con grupos terroristas internacionales y grupos antiglobalización (...) que podrán poner en causa las políticas económicas de los liderazgos latinoamericanos de origen europeo. (...) Las tensiones se manifestarán en un área desde México a través de la región del Amazonas". Para enfrentar esa presunta amenaza que afectaría la gobernabilidad de la región poniendo en entredicho la hegemonía continental de Washington y afectando sus intereses, el gobierno estadounidense tiene ya establecida la correspondiente estrategia contrainsurgente, la "Guerra de Red Social" (guerra de cuarta generación, guerra mediático-psicológica donde el enemigo no es un ejército combatiente sino la totalidad de la población civil), tal como décadas atrás lo hiciera contra la teología de la liberación y los movimientos insurgentes que se expandieron por toda Latinoamérica.

Hoy, como dice el brasileño Boaventura Sousa Santos refiriéndose al caso colombiano en particular y latinoamericano en general, "la verdadera amenaza no son las FARC. Son las fuerzas progresistas y, en especial, los movimientos indígenas y campesinos. La mayor amenaza [para la estrategia hegemónica de Estados Unidos] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petróleo, riquezas minerales], o sea, de los pueblos indígenas".

Así, quienes durante los siglos de colonialismo español fueron la "raza inferior" con cuya inmisericorde explotación se contribuyó en buena medida a la acumulación originaria del capitalismo europeo, ahora pasan a constituirse en un peligro para la seguridad hemisférica. Los movimientos indígenas de Latinoamérica están vivos y en pie de lucha.

Pero esto abre una serie de planteamientos: ¿qué son en realidad los movimientos indígenas en Latinoamérica? De hecho el término se aplica a una variada y bien heterogénea realidad donde confluyen puntos de vista muy diversos, a veces opuestos. De todos modos, más allá de esa dispersión, hay un común denominador de fondo: la reivindicación de una identidad cultural de base: "como indios nos conquistaron, como indios nos liberaremos".

No cabe la menor duda que esos movimientos, con diversidades dentro de cada Estado nacional, vienen creciendo, cobrando más fuerza, más solidez. En algunos países son ya actores políticos de la mayor importancia, y dentro de la lógica de democracias representativas "vigiladas" -para decirlo de alguna manera tolerable- que barren hoy Latinoamérica, no pueden ser ya excluidos del diálogo nacional como lo fueron durante siglos en las agendas de las aristocracias vernáculas, supuesta representación del "progreso" europeizante frente al "atraso" de los pueblos originarios. De hecho, en Bolivia existe el primer presidente de origen indígena de la historia: el aymará Evo Morales, producto de la movilización de las bases en históricas jornadas de lucha. Y en Ecuador, Perú, Guatemala, Chiapas en el sur de México son los actores más dinámicos del panorama político.

Vale hacer una consideración: el término "indígena", incluso, por tan amplio puede terminar no siendo preciso y contribuir a la exclusión. Por eso no faltan quienes plantean su eliminación: "Utilizar los nombres propios de cada pueblo (Kiché, Quechua, Cuna, Sami, etc.) eliminando el concepto "indígena" que generaliza y a la vez destruye nuestra identidad, es decir, construir un mundo sin indígenas y reconocer los nombres propios de los pueblos", según se propone en las Conclusiones del Encuentro "Proyecto Pueblos Indígenas" de la Organización Internacional del Trabajo, de 1996, realizado en la ciudad de Chimaltenango, Guatemala.

La aparición de los pueblos indígenas como nuevos actores políticos en el escenario latinoamericano, con una dinámica muy particular como no la habían tenido durante los siglos de colonialismo ibérico padecido, se caracteriza por un conjunto de dinámicas propias que no tienen otros movimientos sociales: 1) la reivindicación por sus derechos específicos como pueblos indígenas con su cultura y su autonomía, 2) la territorialización de su presencia, 3) el desarrollo de estructuras organizativas cada vez más complejas, 4) la dimensión nacional de sus demandas, 5) las relaciones que están tomando sus luchas con los Estados nacionales donde las mismas ocurren. Podría decirse que es un pedido generalizado, desde Chiapas hasta la Patagonia, el reclamo de reconocimiento del derecho a la diferencia, a que se reconozca y respete su especificidad étnico-cultural, a que no se les reduzca a algunas categorías sociales de la sociedad capitalista dominante, como la de "campesinos".

Las reivindicaciones más sólidas y articuladas de algunos movimientos indígenas se han encaminado hacia el planteamiento de Estados plurinacionales. Ello apunta a la modificación estructural de los Estados nacionales nacidos luego de la independencia formal de la corona española a principios del siglo XIX como "grandes fincas" manejadas por aristocracias criollas sin proyecto propio de nación -como sucedió, por el contrario, en la naciente Unión americana en Norteamérica, que desde el inicio (eliminando a todos los pueblos originarios, valga agregar)-, se planteó una real independencia política y económica. En Latinoamérica, donde en general los pueblos originarios -salvo algunas excepciones donde fueron prácticamente desaparecidos, como en Argentina y Uruguay- siguieron resistiendo la conquista en una interminable puja, estos nuevos planteamientos de plurinacionalidad buscan la representación efectiva de los mismos en las naciones modernas; naciones en las que se da la paradoja que, teniendo mayorías de población indígena que no pudieron ser totalmente asimiladas ni doblegas, presentan Estados calcados sobre los modelos liberales europeos desconociendo y marginando a los pueblos autóctonos, Estados centrados en las ciudades capitales y que tomaron el español como lengua oficial, siempre mirando hacia Europa o Estados Unidos abominando de su composición aborigen. La demanda de plurinacionalidad implica, en definitiva, el final del asimilacionismo político y cultural del que los pueblos indígenas han sido víctimas por cinco siglos.

"El problema del indio no es asunto de asimilación o integración a la sociedad "blanca, civilizada"; el problema del indio es problema de liberación", decía taxativo el líder indígena Fausto Reinaga en la década de los 70 del siglo pasado. Y agregaba, refiriéndose a esa posibilidad liberadora: "Europa nos ha impuesto su lenguaje, su religión, su historia, su moral, su cultura, su arte. Ahora pretende imponernos su versión de la revolución, sus estrategias y tácticas "correctas" de lucha".

Desde hace ya algunas décadas los pueblos indígenas de diferentes regiones de Latinoamérica -la tradicional mano de obra barata y sin organización sindical para las grandes fincas de las burguesías nacionales agroexportadoras, y por otro lado, el personal doméstico de las clases medias y altas urbanas- vienen llevando a cabo una serie de luchas en defensa de sus derechos plenos y de sus territorios, bajo distintas condiciones y valiéndose de estrategias variadas. En esa dinámica política encuentran como sus enemigos directos a los Estados nacionales donde habitan, que más que acogerlos como ciudadanos los han marginado y reprimido históricamente. En esa lógica se enfrentan a las fuerzas armadas y policíacas de los mismos países de los que son parte; a los terratenientes y sus grupos armados privados; a las empresas petroleras (en general extranjeras y afincadas en territorios que los Estados nacionales -excluyentemente racistas y capitalinos- les otorgan pasando por sobre los pueblos originarios); a las empresas forestales y mineras, así como a las empresas fraccionadoras y consorcios hoteleros, en un marco reivindicativo que va desde lo político hasta lo cultural.

Sin idealizaciones simplistas ni glorificaciones mistificantes, no hay dudas que todos estos movimientos indígenas constituyen un reto al discurso hegemónico capitalista occidental. Sin plantearse una opción revolucionaria en términos clasistas según la concepción marxista clásica, sin dudas son una "piedra en el zapato" para la concepción dominante. Con una tradición que viene de sus siglos de resistencia a la dominación española, los pueblos indígenas evidencian una democracia de base más genuina que las raquíticas democracias representativas surgidas en Europa y transplantadas al continente americano en una deslucida copia. Si las poblaciones indígenas, mayoritarias en varios de los actuales países latinoamericanos, profundizan esas prácticas de democracia directa en la forma de sus autoridades políticas, inmediatamente se tornan desafíos a los poderes tradicionales de sus países y al imperialismo estadounidense, pudiendo confluir con las tendencias más contestatarias de otros sectores sociales, como la clase obrera industrial, los desocupados urbanos y, en definitiva, todos los sectores que el sistema capitalista -y más aún las políticas neoliberales de los últimos años- han venido segregando y empobreciendo. En otros términos, los movimientos indígenas vienen emergiendo en el mismo nuevo horizonte común de cambio social y político que levantan otros colectivos igualmente marginados, apostando por nuevas formas de democracia directa, participativa, todo lo cual es un reto abierto al statu quo, tradicionalmente conservador y racista y con un profundo sentimiento "anti-indio".

Al respecto es interesante considerar la "Declaración de Quito" con la que concluyó el encuentro continental "500 Años de Resistencia India", en julio de 1990, preparatorio de la contracumbre de celebraciones que tuvieron lugar con motivo del "encuentro" (¿o encontronazo?) de dos mundos en 1492: "los pueblos indios además de nuestros problemas específicos tenemos problemas en común con otras clases y sectores populares tales como la pobreza, la marginación, la discriminación, la opresión y explotación, todo ello producto del dominio neocolonial del imperialismo y de las clases dominantes de cada país".

Sin ser una opción marxista en sentido estricto, los movimientos indígenas de Latinoamérica tienen un potencial de cambio social enorme. O, al menos, son una confrontación abierta para los poderes capitalistas dominantes, sean las aristocracias locales o los capitales transnacionales, especialmente los estadounidenses. Sus reivindicaciones específicas como pueblos ancestrales los convierten inmediatamente en sujetos políticos de cambio, en tanto reivindican cosas que los años de colonia y luego de capitalismo periférico cuando las independencias formales de los Estados en que se desarrollaron, les ha negado. El solo hecho de pedir respeto a su identidad, y más aún: el acceso a la tierra o a los servicios mínimos de las sociedades modernas (salud pública, educación pública de calidad, otros servicios que trajo aparejado el desarrollo de la tecnología capitalista como viviendas más confortables, agua potable, comunicaciones, etc.) los ha transformado en otro colectivo más que, sin ser el "proletariado industrial urbano" que levantaba el socialismo clásico, también es un factor de protesta no menor, con un gran poder de convocatoria y movilización. Para muestra: la cantidad de presidentes que sus luchas han contribuido a deponer en estos últimos años (en Bolivia, en Ecuador), creando situaciones francamente prerrevolucionarias.

Las izquierdas tradicionales de Latinoamérica -en general inspiradas en cosmovisiones europeizantes de marxismo ortodoxo, salvo chispazos alternativos como José Mariátegui en Perú o Carlos Guzmán Böckler en Guatemala, que han propuesto nuevas interpretaciones de la cuestión indígena, siempre como marxistas, pero entendiendo de otro modo el fenómeno- han tenido muchas reticencias para aceptar teórica y prácticamente el hecho de una "movilización política indígena" como una entidad propia, y de hecho su accionar político siempre se ha encaminado a integrar los movimientos indígenas en la lógica de lucha campesina. Como claramente lo expresa el pensador guatemalteco Guzmán Böckler, en la izquierda latinoamericana por años se esperó "la proletarización que exigían los pensadores estalinistas de las izquierdas ortodoxas para limpiar el camino que conduciría a la revolución". El "problema indígena" fue para la izquierda en muy buena medida justamente eso: un problema. No encajaba en la teoría, era un "obstáculo" para la revolución proletaria.

Pero si bien es cierto que las izquierdas mantuvieron una interpretación que subsumía a los grupos étnicos dentro de la categoría "campesinado", en los últimos años puede apreciarse cierto cambio hacia una valoración más positiva respecto a las reivindicaciones de los pueblos indígenas por parte de algunos intelectuales y organizaciones políticas. Aunque es cierto que los pueblos indígenas en su mayor medida son campesinos, mantienen en sus reivindicaciones puntos específicos que, más allá de la globalización uniformante que se expande sobre el planeta, les confiere un perfil propio como colectivo. Y es ese perfil propio, esa defensa irrestricta de su identidad, esa reivindicación cultural de sus raíces lo que, precisamente, los pone en marcha en tanto nuevo sujeto político que alza la voz.

Sin irse al extremo de un pintoresquismo romántico -o ingenuo- que ve en los pueblos originarios sólo una suma de bondades (con lo que se estaría reeditando el mito del "buen salvaje", mito eminentemente racista en definitiva), también es cierto que el fenómeno de los pueblos indígenas de Latinoamérica no se agota con una lectura desde los parámetros del economicismo marxista ortodoxo. Sin dudas los indígenas son campesinos, en muchos casos con limitado acceso a la tierra y con los mismos problemas que agobian a cualquier campesino pobre del continente, pero también tienen otras demandas específicas que no van a deponer. De ahí aquella expresión: "como indios nos conquistaron, como indios nos liberaremos".

No hay dudas que el colectivo "pueblos indígenas" encierra un gran potencial de cambio. La resistencia histórica de cinco siglos viene esperando en silencio. Por lo pronto su reivindicación de territorialidad es ya un desafío al gran capital, en tanto cuestiona el paso avasallador de las grandes empresas petroleras, mineras o explotadoras de la biodiversidad que justamente apuntan a los lugares donde ancestralmente habitan esos colectivos. Por el solo hecho de plantear una pertenencia histórica de esas tierras, eso ya constituye un obstáculo a la lógica de los grandes capitales. Mucho más aún si esas reivindicaciones van de la mano de organización política y articulación con "problemas en común con otras clases y sectores populares", tal como pedía la Declaración de Quito. La geoestrategia hemisférica de Washington ya lo intuyó, de ahí la caracterización de "peligroso" para los nuevos escenarios que le desafían su hegemonía en los próximos años con los movimientos indígenas en crecimiento. La opción, como siempre, es la represión. Pero también la asimilación. En esa lógica aparecen las "ayudas" que el Banco Mundial y otros organismos internacionales similares vienen otorgando para impedir que se consoliden sujetos colectivos indígenas, al menos en tanto opción alternativa real. El ecuatoriano Pablo Dávalos lo expresó con claridad: "Cuando los indios emergen en el 90 empieza también la cooperación para el desarrollo. Las ONG del desarrollo aterrizan en el corazón del movimiento. (...) La cooperación rompe las solidaridades e inaugura rivalidades entre las comunidades con la creación de organizaciones de segundo grado que empiezan a disputar los recursos de la cooperación".

El indigenismo por el indigenismo puro puede derivar en folclore, o en fundamentalismo. De eso no caben dudas. Pero negar la especificidad de las luchas de los pueblos indígenas convirtiéndolos mecánicamente en campesinos es un déficit en la acción política que pretende transformar la actual realidad político-social. Como siempre, la realidad es mucho más verde que el gris de la teoría.

Publicado por ARGENPRESS

 

 

Paraguay: Hablemos de soberanía

Paraguay: Hablemos de soberanía

Foto: Paraguay - El presidente Fernando Lugo reunido con el Comandante de las Fuerzas Militares.

 Autor: PRESIDENCIA PARAGUAY.

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

Tras la bancarrota financiera en Estados Unidos, que ha generado esta nueva crisis económica global, cuya dimensión es impredecible aún porque no hay gobiernos ni sesudos expertos que encuentren soluciones, los poderosos consorcios y las potencias que han parido esta nueva estafa a los pueblos buscan reeditar la estrategia de aumentar el endeudamiento externo de los países que todavía no pueden liberarse de sus deudas de hace tres décadas y media, cuya acumulación reclama ser investigada.

En la línea imperialista de sometimiento de los pueblos ello es coherente, y hasta se justifica la predisposición a la obediencia de los gobernantes venales y vasallos.

En cambio, lo que resulta sumamente inexplicable, ilógico y carente del más mínimo sentido común, es la tendencia a caer en la trampa de la deuda de muchos gobiernos de tinte progresista que, con esa actitud, contribuyen a enterrar la agonizante soberanía de cada nación. Correa, el ecuatoriano, muy poca solidaridad está recibiendo.

A cuánto ascienden las reservas de los bancos centrales latinoamericanos?. Cientos de miles de millones, mucho más arriba de los 500 mil millones de dólares, sin duda, pero el mayor porcentaje duerme, sin ser invertido en programas de desarrollo, que eleven el nivel de vida de la gente, cuyo costo de nuevo se pretende financiar con capitales extranjeros, eternizando el sometimiento.

Sólo en el último medio siglo, cuánto dinero ha sido extraído de estos países y depositado en los paraísos fiscales, algunos de los cuales, incluso, tienen asiento en el continente?.

Con tanta plata, por qué hay que buscar más afuera?. Premiaran por ello?. Se dará también regalías como viene de ocurrir en Estados Unidos, con los gerentes que después de dar quiebra a varios grandes bancos, fueron indemnizados con muchos millones?. No hay novedad que en el mundo de las finanzas, quien actúa mal anda bien.

En Paraguay se mencionan cifras fugadas que oscilan en unos cinco mil millones del papel moneda USA, sin respaldo oro pero siempre predominante en las finanzas del mundo por efectos de las alianzas y del entreguismo de las clases dirigentes, aposentadas en la virtualidad financiera.

Respecto a ese capital desaparecido del país, hay sospechas bien fundadas de que casi en su totalidad es producto de operaciones ilícitas, iniciadas hace unos sesenta años, con la tiranía del General Alfredo Strossner, quien protegió toda clase de lavado de dinero y tráficos en fortunas malhabidas, drogas, armas, vehículos, bebés y otros.

Es imposible justificar la suntuosidad creciente de muchas residencias asuncenas, el lujo desmedido de numerosos locales comerciales y el derroche de dinero que se verifica en el parque automotriz circulante, en un país que produce una mínima parte de su consumo, que invierte mil millones de dólares por mes de importación de alimentos y que su principal producto de exportación, la soja, paga una nimiedad por impuestos.

La investigación del origen de las inmensas fortunas de familias encaramadas en la clase política y empresarial, es reclamada al Presidente Fernando Lugo desde su asunción, el 15 de agosto pasado, por las organizaciones campesinas, de defensa de las víctimas de la tiranía, de los sin techo, por los sindicatos y los movimientos en defensa de los derechos humanos.

Hasta ahora todo es infructuoso, aunque el exObispo, convertido en mandatario, sabe que "por sus frutos los conoceréis".

Hay muchos préstamos que se nos ofrecen y estamos estudiando aceptarlos, comentó días atrás, con suficiencia, un alto funcionario del Ministerio de Hacienda, quien pidió no mencionar su nombre, para no bombardear la fase actual de esos estudios, recurso cínico para ocultar la decisión ya tomada de endeudarse otro poco, u otro "demasiado mucho", como se dice en Paraguay.

La táctica, a nivel de la comunicación, la que no es transparente, como lo prometió Lugo al inicio de su mandato, es ganar tiempo, a los efectos de no agravar la desconfianza social que producen los enunciados de la política económica del titular de la cartera, Dionisio Borda, autor de una detestada reforma fiscal con el anterior gobierno. Se formó en oficinas del Fondo Monetario Internacional.

Recuperar la soberanía con apoyo popular

Diferente es la lucha de un grupo de patriotas paraguayos, de todos los orígenes sociales y políticos, por hacer respetar el carácter binacional de la represa de Itaipú, construida hace un cuarto de siglo con Brasil, cuyos beneficios acapara desde su inicio en un 95 por ciento, negando los principios de asociación e integración con igualdad de derechos.

Ese empeño sí habla de soberanía, la cual nada tendría que ver con el viejo patrioterismo o el chovinismo, sino con el respeto a los derechos de cada pueblo a disponer de sus recursos naturales que, sin ninguna ingerencia extranjera, pueden contribuir a una estrategia de desarrollo regional, que salvaguarde idiosincrasias e identidades culturales.

El Ingeniero Ricardo Canese, Diputado en el Parlasur y uno de los pioneros paraguayos en reivindicar la soberanía de su país sobre la mitad de las aguas del Paraná y del producido por la presa, destaca que el Gobierno de Brasil desde hace un par de meses ha comenzado a examinar el tema con representantes de Paraguay, "lo cual es un avance".

Renegociar el Tratado de hace 30 años es el objetivo, pues fue suscrito por dos dictaduras militares, sin legitimidad, pero hay que ir despacio y con firmeza en lo que estamos seguros será un proceso muy largo por la soberanía, para lo cual es fundamental conseguir la presión internacional, a partir de la movilización popular en Paraguay y de los sectores sociales brasileños y de Latinoamérica, sostiene Canese.

Un ejemplo de independencia que no se debería olvidar

En representación de un pueblo que entregó la sangre de muchos de sus hijos para expulsar a los colonialistas, este Gobierno está recibiendo préstamos extranjeros y los reembolsa regularmente.

En tanto país soberano, está facultado para destinar esos recursos financieros en los programas de desarrollo nacional que considere más prioritarios, sin aceptar ningún sometimiento a recetas foráneas, dijo hace 32 años el Jefe de Estado Argelino Houari Boumedien.

Henry Kissinger, su interlocutor, sorprendido, prefirió acariciar para evitar el choque y, consecuente con su oficio de pérfido aconsejador, respondió que comprendía y admiraba tal ética, aunque lo consideraba un error político.

Argelia recibía, en ese momento, el reconocimiento de las potencias mundiales, esas mismas que integran el tejido de la dominación global, al asumir la presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas, en la persona del que ahora manda y obedece y continúa traicionando a ese heroico pueblo, Abdelaziz Bouteflika.

Kissinger, otro demorepublicano con exitoso masterado en conducir varios Golpes de Estado en países con gobiernos progresistas, caso el Chile de Salvador Allende, en el inicio del Plan Cóndor, otro de sus diseños genocidas y rapiñeros, cuya práctica tanto estimuló, relató esa conversación con Boumedien a un pequeño grupo de periodistas, en el curso de una tarde tórrida, en un palacete morisco cercano a la costa mediterránea.

Acompañaba y festejaba a ese insólito premiado con el Nóbel de la Paz, Felipe González, con su perfil de simpático joven informal que tanto ha explotado en su carrera y que sigue seduciendo a tantos ingenuos.

El entonces Secretario de Estado, antecesor y guía de Condolezza Rice, con su bien estudiado aire de hombre abierto, transparente, explicó que su encuentro con Boumedien tenía doble misión. La primera, una mediación a favor de la cooperación norte-sur, encomendaba por el Banco Mundial.

Según ese personaje, con méritos suficientes para ser juzgado por un tribunal internacional por genocida, el Banco había puesto como condición, para otorgar el préstamo a Argelia, la privatización del agua, de los puertos y de los servicios de salud. Al igual que ahora, la anticooperación llamada cooperación.

Pero resultó que Boumedien había destinado ese crédito a convertir una inmensa zona cenagosa en una fértil pradera productora de alimentos, un jardín para quienes remontaban las colinas de Chrea, en tiempos que la revolución argelina prometía profundización, aunque ya la acosaba la corrupción y la traición de algunos de sus hijos más encumbrados.

La segunda misión de Kissinger fue pedirle a Boumedien que abandonara su nombre de guerra y recuperara el verdadero de familia Mohamed Berrouhaga, "lo cual beneficiará a su país, en un período en el que los conflictos ya están desapareciendo".

"Mientras ustedes existan, no sólo mantendré mi nombre de guerra, sino también mi fusil", me respondió el Presidente, "quien tenía el arma a sus espaldas", recordó un azorado Kissinger, bueno en dirigir matanzas en masa en todos los rincones del planeta, a quien hace honor el Estado Terrorista de Israel, asesinando poblaciones palestinas, con sus bombas barométricas y de racimo, apuntando ya a los libaneses, sirios y persas.

Publicado por ARGENPRESS en 18:22:00  

Besarse en público será castigado con penas de cárcel en el centro de México

Besarse en público será castigado con penas de cárcel en el centro de México

México, 16 ene (EFE).- Besarse en público será castigado con sanciones económicas y hasta penas de cárcel en la ciudad mexicana de Guanajuato, en el centro del país, en virtud de una nueva normativa municipal que además prohíbe pedir limosna, decir palabras malsonantes y vender en la calle.

El ayuntamiento, presidido por el conservador Partido de Acción Nacional (PAN), aprobó el pasado martes el nuevo Bando de Policía y Buen Gobierno, cuyas partes esenciales difundieron hoy varios medios de comunicación.

 Esta normativa castiga también a los promotores turísticos que se acerquen a los automovilistas, a quienes no usen los puentes peatonales, a los limpiaparabrisas y a los que hagan manifestaciones callejeras.

 Así, por ejemplo, prohíbe "proferir palabras, adoptar actitudes de carácter obsceno en lugares públicos y que ofendan o causen molestia a terceros; realizar tocamientos obscenos en espacios públicos".

 Quienes incumplan esta norma podrán ser castigados con 36 horas de cárcel o multas de hasta treinta salarios mínimos (unos 1.500 pesos).

 Paradójicamente, uno de los atractivos turísticos de Guanajuato, capital del estado con el mismo nombre, es El callejón del beso, que como su nombre indica es un callejón donde los visitantes se besan para disfrutar así de siete años de felicidad, según una leyenda.

 Para el alcalde, el panista Eduardo Romero Hicks, el reglamento no es excesivo ni persecutorio y su finalidad es "inculcar valores y civilidad" entre la población ya que "si no lo prohíbes, si no lo contemplas, la gente lo va a hacer".

 Así, según el ayuntamiento, el bando tiene como objetivo "promover la cultura cívica y la seguridad pública" a fin de "mejorar la convivencia social" y "preservar el espacio público como un lugar de convivencia y civismo".

 No opina lo mismo el opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo primer regidor, Jorge Luis Hernández, en declaraciones a Efe, calificó hoy la propuesta del PAN como una "vuelta a la Edad Media" y definió el Bando de Buen Gobierno como "de mal gobierno".

 En su opinión, el texto "carece de técnica legislativa y contiene más de cien errores" y "es muy grave que no pueda ser revisado hasta dentro de dos años", como dicta la ley local.

 Por ejemplo, apuntó, que la normativa obliga a cruzar las calles por puentes peatonales cuando muchas veces no están adaptados para minusválidos ni para personas de la tercera edad.

 El propio Partido Acción Nacional (PAN), en el poder en México, se desmarcó "terminantemente" del bando declarado en Guanajuato.

 En un comunicado, el partido del presidente Felipe Calderón consideró que "el ejercicio pleno y responsable de las libertades individuales no es solo un derecho garantizado en el marco jurídico vigente en nuestro país, sino una condición fundamental para la convivencia democrática".

 A pesar de ello, se espera que las nuevas disposiciones entren en vigor en las próximas semanas, una vez que el bando se publique en el Diario Oficial del Estado.

 Guanajuato es una ciudad universitaria con una intensa vida cultural en donde se celebra, en el mes de octubre, el Festival Internacional Cervantino.

 También es considerado uno de los territorios con mayor influencia de la derecha ultracatólica. EFE

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