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Visitando a Evo

Visitando a Evo

El periplo parlamentario en Bolivia

A pesar de las críticas chilenas, en La Paz sacan cuentas alegres porque la invitación del Mandatario boliviano a los parlamentarios chilenos forma parte de su “diplomacia de los pueblos”. Sin embargo, Morales fue precavido y evitó encuentros públicos con los legisladores. Prefirió jugar un partido de baby fútbol.

www.lanacion.cl Domingo

Por Marís José Soto P.
 

“Comprendemos y esperábamos que la Presidenta Bachelet desautorizara la oficialidad del encuentro. Pero lo que interesa es el resultado”, aclara el senador boliviano del Movimiento al Socialismo (MAS) Gastón Cornejo.

Como integrante de la Comisión de Política Internacional de la Cámara Alta, Cornejo fue parte de los parlamentarios bolivianos que la semana pasada recibieron con “bombos y platillos” a sus colegas chilenos.

Para él, la visita fue definitivamente un paso hacia adelante, porque las razones de fondo de Evo Morales para la invitación, según explica desde Bolivia, responden a una lenta pero efectiva política internacional del Mandatario boliviano para tender todo tipo de puentes políticos con Chile.

Morales busca imponer la fórmula del “diálogo de los pueblos”, la misma que lo llevó al poder y que se sustenta en negociaciones constantes, sin plazos, pero con objetivos claros adonde arribar; en este caso, lograr una salida al mar.

Para el Gobierno de Morales, la sola presencia de parlamentarios chilenos en Bolivia era un éxito, porque le permitiría tantear el ambiente y ver si tiene aliados en Chile. Y, en lo interno, conseguía mostrar “logros” en una materia tan sensible para su pueblo.

Lo malo fue que a la invitación respondieron sólo los parlamentarios considerados “díscolos” en la Concertación, como los senadores Alejandro Navarro (PS), Nelson Ávila (PRSD) y los diputados Marco Enríquez-Ominami (PS), René Alinco (PPD) y Alejandro Sule (PRSD).

Además, La Moneda no tardó en salir al paso recalcando que el periplo no tenía respaldo oficial. “En Chile, quien define la política exterior es el Gobierno”, sentenció categórica la Presidenta Bachelet.

Sin duda que por ello –y para evitar roces– Morales optó por no coronar el encuentro con una cena oficial horas antes plenamente confirmada y se excusó de recibir a los chilenos por tener que jugar un partido de baby fútbol.

“DIPLOMACIA DE LOS PUEBLOS”

Al igual que el homenaje a Evo en el court central del Estadio Nacional, en marzo pasado, la presencia de parlamentarios chilenos en La Paz acaparó todos los titulares de la prensa boliviana. “El ser legisladores da la impresión de autoridad porque representan a un electorado. Eso es noticia aquí y la visita fue cubierta en su totalidad”, confirma Mery Vaca, editora general de “La Razón”.

Al contrario de Chile, donde los viajeros fueron duramente criticados, en Bolivia, políticos, académicos y la prensa calificaron la visita como positiva, y que ayudó a establecer lazos de unidad que, aseguran, van a mayor velocidad que los caminos formales.

El canciller chileno, Alejandro Foxley, teme de que el país vecino se creen falsas expectativas. “La confusión para la opinión pública boliviana es el problema. Cualquier chileno que visite ese país y diga ‘mar para Bolivia’ será visto como un exponente de la ‘diplomacia de los pueblos’”, afirma.

Bajo la perspectiva chilena, apegada a la tradición diplomática, los únicos interlocutores válidos en las relaciones bilaterales son la Presidenta Michelle Bachelet y su par Evo Morales, “todo lo demás puede ser un factor de apoyo, pero no de reemplazo”, señala Foxley, para quien ese estilo de diplomacia se puede entender como un “asambleísmo” que ayuda a “girar ideas” pero que no entrega soluciones.

Para el senador boliviano Gastón Cornejo, este sistema no debe cuestionarse, pues se adelanta a la diplomacia tradicional. “Como nosotros representamos a los pueblos, esto sí tiene un carácter oficial. Hemos iniciado una liga de amistad chileno-boliviana y promoveremos encuentros de diversas instituciones: comenzando por artistas, intelectuales, políticos, grupos sociales, Fuerzas Armadas. De esta forma conseguiremos la integración bilateral”, dice convencido.

El senador PRSD Nelson Ávila –viajero que debió sortear las críticas de sus colegas– coincide con la visión de su par boliviano. “Existe la diplomacia parlamentaria que se despliega sin formalismos y sin estar absolutamente supeditada a lineamientos de las cancillerías. Los congresistas estadounidenses fueron a Irak antes de la ocupación, los legisladores de Israel toman contacto con Hamas, en todos lados se da este tipo de situaciones. ¿Por qué con nosotros no? ”, cuestiona el parlamentario.

UN SHOW, UN RETROCESO

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara alta, senador PPD Roberto Muñoz Barra, categórico recalca que los peregrinos chilenos se sumaron a una reunión improvisada con sus pares bolivianos y asegura que afectaron las relaciones bilaterales. “Fue un retroceso porque tuvimos que suspender un viaje de ambas comisiones de Relaciones Exteriores del Congreso pactada para el 20 de julio próximo. Estábamos invitados por nuestros pares sobre la base de una agenda que nos harían llegar cuando el viaje estuviera certificado”, sostuvo.

Sin embargo, el presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Senado boliviano, Guido Guardia, aclaró que la cita “se mantiene”, según le confirmó el presidente del Senado chileno, Eduardo Frei, en una reciente conversación.

La reunión será en Santa Cruz, en el oriente boliviano, a finales del próximo mes. “Creo que han exagerado. Quiero pedirles a los hermanos chilenos que bajen las aguas (calmen las críticas), porque nuestro propósito después de esa amistosa visita es incrementar los contactos”, afirmó Guardia.

Otro punto que afectó la visita de los chilenos fue que, en la misma fecha, durante las negociaciones de venta de gas a Argentina, Evo Morales reiteró la negativa de que los transandinos lo revendan a Chile.

Pero en Bolivia también hubo críticas. El jefe de la bancada de oposición, Poder Democrático Social (Podemos), diputado Fernando Mesmer, ex canciller (1997-2001) y ex cónsul de Chile en Bolivia (2001-2002), explica que su sector “siempre supo” que la visita no tenía respaldo institucional ni apoyo del Gobierno de Chile. “No estaban representadas las comisiones de Relaciones Exteriores de las cámaras. Fue una visita más bien individual y por eso nos parece que en nuestro país se hizo demasiado show”, dijo Mesmer, quien catalogó a sus pares como “excesivamente voluntariosos” y agregó que “las relaciones diplomáticas deben tratarse con mucha prudencia. Faltó la cautela necesaria que se requiere en estos casos”.

Más pesimista se mostró el titular de bancada de Unidad Nacional, diputado Peter Maldonado, quien reconoció tener “pocas expectativas” de este tipo de encuentros. “Lo que necesitamos es continuar planteando la demanda marítima en los foros internacionales. El Gobierno se ha ablandado en este sentido. Debemos seguir con el reclamo y buscar apoyos externos”, exigió el parlamentario.

Sin embargo, el Presidente Evo Morales está convencido de mantener su política de integración paralela. Y es que, en la práctica, cuenta con nuevos amigos en Chile que no está dispuesto a perder. LND



Acuerdo con Argentina

La norma que exigió Bolivia en los acuerdos con Argentina de prohibir el desvío de su gas hacia Chile no tenía el sentido que se le otorgó en nuestro país, advierte el analista boliviano Javier Velásquez, sino que tenía un carácter más bien simbólico y no constituía una señal inamistosa hacia Santiago.

“Es cierto que cuando un país adquiere un recurso, está en su derecho de disponerlo como quiera. Argentina puede, en este caso, traspasar gas adonde guste, pero el trasfondo es un llamado a Chile a abrir condicionamientos para negociar la demanda marítima boliviana”, afirma Velásquez, y aclara que no se trata de una política de Morales. “Los bolivianos escogieron a través del referéndum del 18 de julio de 2004 utilizar sus recursos energéticos como instrumento de negociación. Por lo tanto, es hoy política de Estado”, dice.

Carlos Cordero, de la Universidad Mayor de San Andrés, afirma que “la negociación con Argentina radica en que la opinión pública boliviana estima que ellos (los argentinos) revenden el gas sin ganancias para nuestro país. Es decir, Bolivia le vende barato y Argentina obtiene ganancias con la reventa. Por eso se pretende subir el precio”.

Evo Morales ha recalcado que la “piedra de tope” en las negociaciones argentino-bolivianas no es Chile, sino la necesidad de subir el precio actual de 3,40 dólares el millón de unidades térmicas británicas (BTU). El país transandino habría aceptado un alza de 1,50 dólares, pero Bolivia aspira a un aumento de dos dólares.

En ese “gallito” estuvieron el pasado fin de semana el ministro de Planificación de Argentina, Julio de Vido, y el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García. Los resultados de esa negociación se darán a conocer el 29 de junio, en un encuentro de los presidentes de ambos países en Buenos Aires.

“La advertencia boliviana en contra de Chile se diluye con facilidad en términos concretos”, concluye Cordero. El analista recuerda que “hace un año atrás, la sola idea de vender gas a Chile despertaba odiosidades en todo el país. Hoy, el tema ha sido hablado por el Gobierno y es motivo de discusión en la comunidad. Ese es un avance. El mismo que se ve en Santiago, donde hemos escuchado en voz de funcionaros de Gobierno la idea de crear una agenda sin exclusiones”.

1 comentario

Leonardo Stumpff -

Simplemente Navarro , Enriquez , Avila y cia, son un lote de traidores al sevicio de bolivianos y financiados con petrodolares venezolanos , una verguenza , carecen de la mas minima dignidad , traicionan a chilenos y reciben mes a mes sueldo del pueblo chileno , estos rastreros carecen de nombre , una verguenza.