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Centros Chilenos en el Exterior


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"La DC es incondicional a Bachelet"

20051218184643-pizarro.jpgJORGE PIZARRO, SENADOR REELECTO
"La DC es incondicional a Bachelet"
Aunque reconoce estar preocupado por el resultado que obtuvo la abanderada oficialista, el parlamentario reelecto con un apoyo abrumador asegura que Bachelet “es una buena candidata y será una mejor Presidenta”. De paso, reflexiona sobre la situación de su partido, que a su juicio está viviendo “una crisis profunda”.

Por Gabriel Agosin O.

No ha sido una semana precisamente feliz y tranquila al interior de la Democracia Cristiana. A la pérdida de candidatos emblemáticos de la falange, como Andrés Zaldívar, Carme Frei o Sergio Páez, esta semana se sumó un nuevo dolor de cabeza para el partido: un grupo de simpatizantes y militantes DC salieron a respaldar públicamente a Sebastián Piñera.

Muchos creyeron que la cabeza de Zaldívar, Adolfo, rodaría, y que la sangre correría luego de que el peor de los augurios se cumpliera al reducirse de 12 a 6 el número de senadores y de 24 a 21 el de diputados, cediendo la hegemonía de la Concertación al bloque progresista. Sin embargo, aquellos que gustan de los descabezamientos políticos tendrán que esperar hasta después de la segunda vuelta, porque hubo el acuerdo de no buscar responsabilidades hasta entonces.

En ese contexto, Jorge Pizarro, senador reelecto por la IV Región y que estuvo ad portas de conseguir los votos suficientes para doblar junto a su compañero de lista Jorge Arrate y relegar a Evelyn Matthei, enfrenta el complejo escenario de su partido y el oficialismo criticando la “soberbia”, según él, de algunos miembros del comando de Bachelet, que hicieron oídos sordos a las advertencias de la necesidad de una mayor presencia de la candidata a nivel territorial.

Pese a todo, Pizarro se muestra confiado en el triunfo de Michelle Bachelet, de quien rescata “la sencillez y la claridad en la expresión de sus ideas, además de su flexibilidad para recoger los planteamientos que se le hacen”.

–¿Es inmoral, como dijo Fernando Moreno, que “un presidente de un partido que se llama democratacristiano pretenda imponer la votación por una candidata atea”?

–Fernando Moreno, desde los tiempos de la dictadura que está en una postura errada y muy vinculada al integrismo.

–¿A usted no le pesa que su candidata no sea cristiana?

–Es de la esencia del cristiano respetar las creencias y los pensamientos de los otros, y nosotros estamos en política justamente para defender el derecho de pensar libremente, a creer en lo que cada persona estima correcto. Lo que sí exigimos es coherencia y consecuencia, y Michelle Bachelet tiene una trayectoria donde conjuga ambas cosas. En la Concertación sumamos los mundos del humanismo cristiano y el humanismo laico que es capaz de darle progreso, desarrollo y justicia social en este país.

–¿El comando tiene amordazada a Bachelet? No fueron pocos los que se sorprendieron al escucharla el pasado domingo en la noche.

–Algunos pensaron que sólo a través de los medios podía ganar la elección, y ahí es donde se equivocaron. A mí me gusta más la Michelle que está en terreno conversando con la gente, dialogando, escuchando, planteando y sintiendo esa empatía que ella tiene con la ciudadanía. En esta etapa tiene que haber un despliegue masivo en todo el país.

–¿Qué le pareció el respaldo de un grupo de simpatizantes y militantes DC que ahora acompañan a Piñera?

–No tienen importancia.

–¿Pero reconoce que el discurso de Piñera puede ser más atractivo a democratacristianos conservadores que el de Bachelet?

–Si hay alguno que se siente más cercano a Piñera es porque ya está fuera de la DC y de la Concertación. Son dos proyectos distintos. La derecha tiene una visión individualista, egoísta y poco solidaria. Nosotros, en cambio, somos inclusivos, tenemos como base el respeto absoluto al derecho de las personas, buscamos un grado mayor de justicia social y tenemos un pluralismo y aversión por la discriminación y las imposiciones que la derecha está acostumbrada a hacer. Son sociedades distintas a las que aspiramos, por lo que si alguien cree que Piñera lo representa mejor, quiere decir que se salió hace rato de nuestro esquema.

–¿Es más peligroso para la Concertación que esta segunda vuelta sea con Piñera y no con Lavín?

–En segunda vuelta, los dos candidatos significan lo mismo. De hecho, que el comando de Piñera esté integrado por Novoa y Longueira así lo demuestra.

–¿Cree que Bachelet será mejor como Presidenta que como candidata?

–Cuando Patricio Aylwin fue candidato le costó serlo a la usanza, llamémosla, moderna. Sin embargo, fue un tremendo Presidente. Frei, que fue un candidato espectacular por su forma llana de ser y que se caracteriza por su cercanía a la gente, luego hizo una muy buena gestión como Primer Mandatario en los primeros años y regular en los últimos. Lagos, por su parte, aparecía como un gran estadista, lo que redundó en un gran Gobierno. Bachelet va a combinar ambas cosas. Tiene capacidad de adaptación, liderazgo y la fortaleza anímica que se requiere para ejercer ese tipo de cargos. En síntesis, ha sido una buena candidata y será una mejor Presidenta.

–¿Cómo vislumbra un eventual Gobierno de Piñera con un Parlamento de oposición?

–No me gusta referirme a fantasías, pero claramente Piñera no sería capaz de dar gobernabilidad por la debilidad de la propia derecha y las divisiones profundas que ellos tienen.

–¿Cuáles son los temas que debieran marcar la agenda del próximo Gobierno?

–El sistema previsional, ser capaces de asegurar una mejor calidad de la educación y un acceso igualitario desde la educación preescolar a la universitaria; todo lo que atañe a la seguridad ciudadana, haciendo énfasis en la prevención, y hacer todo lo posible por propiciar trabajos dignos y mejorar las remuneraciones.

–¿Respaldaría un acuerdo con el PC para que este partido apoye a Bachelet a cambio de los compromisos que dieron a conocer esta semana?

–Lo importante es que en las propuestas nuestras que le interesan a ese sector, nosotros seamos coherentes y las hagamos realidad una vez que lleguemos al Gobierno, como la eliminación del sistema binominal, para terminar con la exclusión, y también algunos temas sociales, como las reformas al sistema provisional. Todos estos temas, que forman parte de nuestro programa, ayudan a que ese compromiso se dé en los hechos y no como fruto de una negociación.

–¿Para la próxima elección habrá sistema binominal?

–No lo puedo garantizar, pero sí aseguro que instalaremos la discusión en el Congreso y los votos de la Concertación van a estar para eliminar el sistema binominal. Nosotros hemos presentado varios proyectos en esa línea, pero han sido rechazados por la derecha.

–Gabriel Ascencio señaló que existe la sensación en muchos DC que pertenecer a la Concertación ya no es agradable. ¿Le es agradable a usted?

–Me siento cómodo en la Concertación, pero es totalmente cierto que nuestra gente está muy herida y frustrada y se siente muy impotente frente a la arrogancia de algunos y la soberbia de otros, básicamente porque no se garantizó un espacio al interior de la coalición para mantener los equilibrios, como sí lo hizo la DC cuando Aylwin y Frei fueron presidentes.

–¿Se refiere a que la disidencia y Alvear no han tenido un rol protagónico?

–No, me refiero a la negociación parlamentaria, donde ni los partidos aliados ni la candidata tuvieron la generosidad suficiente para entender que un resultado malo para la DC es un resultado malo para la Concertación.

–¿Cómo definiría hoy las relaciones con el progresismo?

–Pasan por una etapa complicada y compleja.

–¿Eso condiciona el respaldo de su partido a la candidata?

–La DC es incondicional a Bachelet.

–¿Le preocupa que la votación que alcanzó Bachelet sea menor a la sumatoria obtenida por los candidatos de la derecha?

–Absolutamente, pero lo más complejo es que la Concertación a nivel de lista parlamentaria obtuvo seis puntos más que la candidata.

–¿Cómo lo explica? Según Roberto Mayorga, militante de su partido que fue expulsado tras respaldar esta semana a Piñera, la diferencia se explica por el tercio de democratacristianos que apoyaron a los candidatos de la DC pero que no lo hicieron por Bachelet.

–Ese análisis no es afectivo y refleja un desconocimiento absoluto de la realidad. Lo que hubo fue una falta de posicionamiento en terreno de nuestra candidata, que fue lo que tantas veces advertimos al comando y no se responsabilizaron nunca de ello. Hace tres meses le planteamos al comando que el trabajo en terreno nuestro no se veía y que estaban confiados sólo en las campañas parlamentarias, cuando lo natural es que al momento de hacerse una campaña parlamentaria uno trabaja el voto para la Presidenta y el parlamentario. Ese esfuerzo territorial sólo se concretó la semana previa a la elección. Antes hubo exceso de confianza y soberbia.

–¿Y cómo se recuperan esos votos?

–Conquistando los votos de Hirsh, pero por sobre todo consolidando la votación de la propia Concertación y Michelle, y eso se hace poniendo un énfasis mayor en la continuidad del Gobierno del Presidente Lagos y el cambio que a la vez significa Bachelet. Con ello debemos potenciar los equipos que garantizan gobernabilidad al futuro Gobierno, porque el plus de la Concertación respecto a la derecha está en que nosotros damos estabilidad y paz social para crecer con equidad. No lo garantiza así la derecha, por los líos que tienen internamente.

–Sin embargo, la Alianza tardó menos de 24 horas en conformar a su equipo para la segunda vuelta.

–Esa operación cosmética en que aparece Lavín en un gesto que se supone es generoso frente a Piñera, más bien es una operación política de la UDI de liquidar a la figura de Piñera, porque es el abrazo del oso al derechizar absolutamente la candidatura de la Alianza. Ese pacto desnudó a quienes realmente están detrás de esa campaña, que son los mismos poderes fácticos y grupos económicos que manejaban a Lavín, y desde el punto de vista político, es el pinochetismo más duro, representado en los Longueira y los Novoa.

–¿Qué rol debería jugar la DC en esa estrategia de captación de votos?

–Con el trabajo en terreno de nuestros rostros que tienen raigambre popular y que obtuvieron una gran votación, para expresar que ese voto va a ser mejor interpretado por Bachelet que por Piñera.

LA CRISIS DE LA DC

–¿Cómo es la situación actual de su partido tras los resultados de las parlamentarias?

–Los resultados son malos y son reflejo de la crisis continuada que hemos venido viviendo hace varios años, donde no hemos sido capaces de recuperar el liderazgo, la credibilidad y confianza de la ciudadanía. Se hace más urgente que nunca que en términos unitarios enfrentemos el futuro del partido buscando sintonizar un discurso con lo que son las prioridades de la sociedad del Chile actual y también con una forma de hacer política distinta a la tradicional: más participativa, más cercana, más en compromiso y en contacto con el Chile real. Es vital renovar liderazgos.

–¿A qué atribuye esa tendencia? ¿Falta renovación de ideas o es el costo de no tener un candidato presidencial de la DC en las últimas dos elecciones?

–Es una mezcla de cosas. En una primera fase tuvimos que pagar los costos de llevar adelante la transición y el ejercicio del Gobierno. En segundo lugar, y producto de las políticas de acuerdos de la coalición, cedimos muchos espacios a nuestros aliados en las primeras negociaciones, lo que nos impidió crecer y consolidarnos como un partido más grande todavía. En tercer lugar, en las últimas negociaciones no tuvimos retribución de nuestros aliados ni del Presidente Lagos ni la candidata Michelle Bachelet para los efectos de privilegiar o consolidar algunos liderazgos locales, lo que explica en parte los resultados.

–¿Pero qué autocrítica hace como partido?

–Se nos ve como un partido obsesionado con el poder y que está carente de ideas y aire fresco. Además, los problemas y divisiones internas que hemos tenido han generado un cuadro muy negativo. Por eso, el desafío para nosotros es ser capaces de manera unitaria y, con una visión más positiva, hacer un análisis profundo de la elección.

–¿Adolfo Zaldívar ha sido el gran responsable de la agudización de los conflictos y la crisis al interior de la falange?

–Todos tenemos responsabilidades y debemos asumir que estamos en una crisis bastante profunda y que el partido necesita una reestructuración grande. En ese sentido, debemos planificar mejor los mensajes y las propuestas que tenemos para el país, renovar los liderazgos, colocar gente que tenga sintonía y cercanía con los electores, y no seguir con este voluntarismo en que el partido se mira al ombligo creyendo que lo que decidimos entre cuatro paredes es lo que vale para todo el mundo. Por último, deber haber un cambio de actitud en la forma de hacer política y debemos actuar con mayor generosidad interna, cuestión que no ha ocurrido en los últimos años.

–Hay quienes critican a Zaldívar por haber instalado con demasiado ahínco la necesidad de cambiar el modelo.

–Ese es uno de los temas. El enfoque de la campaña no fue el más adecuado, porque no se explicitó lo que significaba corregir el modelo. Si a mí me dicen que por eso entendemos que le vamos a meter mano al sistema previsional y hacerlo más justo y garantizar pensiones dignas, sí, estoy de acuerdo en corregir el modelo. Si, por el contrario, me dicen que eso significa aumentar el aparato el Estado porque tiene que jugar un rol regulador mucho mayor, en ese caso no estoy de acuerdo. Todo esto grafica que el partido no tiene una propuesta, y en esta campaña no la trabajamos, porque por un lado planteábamos que queríamos recuperar a los sectores medios y tratamos de hacer un esfuerzo por plantear los temas de la mediana empresa, pero tampoco dimos fórmulas novedosas para que la gente nos entendiera.

–¿La conducción de Zaldívar le ha hecho daño a la DC?

–Él ha hecho un esfuerzo importante, pero equivocado.

–¿Su salida ayudaría a aquietar los ánimos?

–El problema va más allá de las personas. No porque siga Adolfo o asuma otra persona la presidencia las cosas van a cambiar. La crisis es mayor, y eso requiere que busquemos fórmulas distintas para encarar este problema. Todas las fórmulas y liderazgos tradicionales se han desgastado y la falta de credibilidad en el partido se sigue dando. Nos hemos equivocado de rumbo y es hora de corregirlo. Como nadie es dueño de la verdad absoluta, se requiere de un diálogo y un debate al interior donde todos podamos entregar nuestra opinión, y una vez que definamos algo en conjunto, procederemos a definir quiénes conducirán esa nueva etapa.

–¿En el próximo consejo nacional, proyectado para después del 15 de enero, seguirá Adolfo Zaldívar como presidente?

–Hay que renovar la directiva y hacer un proceso de elección universal. Ahí veremos quién está en mejores condiciones de encabezar un proceso, porque es evidente que si tenemos una evaluación negativa, habrá que buscar a otras personas.

–¿Usted estaría dispuesto a encabezar ese nuevo proceso?

–No.

–¿Y Soledad Alvear?

–No creo que Soledad tenga que meterse en la conducción del partido. Es la figura con mayor proyección que tiene la Democracia Cristiana, y por lo tanto hay que proyectarla, potenciarla y cuidarla.

18/12/2005 14:46. Publicado por: Arístides Chamorro Rivas #. Diario La Nación

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