Centros Chilenos en el Exterior |
http://centroschilenos.blogia.com Bienvenidos al sitio Centros Chilenos en el exterior. Estamos construyendo un espacio para que ustedes puedan mostrar sus actividades culturales y sociales o anunciar la concreción de las mismas. Por favor, envíen sus notas a esta dirección: arischar@yahoo.com.ar. Los saludas cordialmente Arístides Chamorro Rivas.
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Manuel Guerrero. Por Manuel Guerrero Antequera Para la izquierda, el progresismo y las personas de buena voluntad el resultado obtenido por Piñera en primera vuelta no debe llevar a pensar en la derrota, sino en abrir compuertas y presionar para alcanzar más y mejor democracia, porque fuerza para ello hay: Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami suman 26% de la votación, frente al 29% de Frei que pasó a segunda vuelta. Es decir, tienen una fuerza proporcionalmente muy similar para incidir en el cuadro nacional. Si a ello se suman quienes anularon en primera vuelta pero no están disponibles para que resulte electo el representante de la derecha empresarial, estamos hablando de mucha gente. Esta nueva mayoría emergente evidencia que para ganarle a Piñera no es una Concertación 2.0 lo que hace falta, pues esa oferta solo concitó lo que Frei pudo alcanzar. Se requiere un gran Acuerdo Democrático que considere un programa de gobierno de avanzada, postneoliberal -que no es lo mismo que socialista-, a partir de la integración de elementos que están contenidos en los programas de Arrate, MEO y Frei: reforma tributaria profunda, desmunicipalización de la educación, cambio constitucional (binominal, código del trabajo), desmilitarización de la Araucanía y solución al "problema" mapuche, medidas concretas para un desarrollo sustentable y avanzar hacia la nacionalización de bienes naturales como el agua y el cobre, asegurar la salud como un derecho, promoción mayor de los derechos humanos, en cuanto a justicia y reparación, y el regreso de Carabineros de Chile al Ministerio del Interior. Estos son mínimos que deben ser exigibles para estar disponibles a concurrir a las urnas en la segunda vuelta y marcar por una opción distinta a la del megaempresario Piñera. Hoy es posible hacer valer la enorme votación obtenida por Marco Enríquez Ominami, la votación de Arrate que dobla lo históricamente alcanzado por la izquierda hasta hace poco extraparlamentaria, así como la de los/as electores/as de Frei que están por profundizar y radicalizar la democracia y la promoción de la justicia social, y los votos nulos que no quieren que el país sea gobernado por la derecha o una Concertación que en los hechos ya ha dejado de existir como una coalición que por sí misma sea capaz de acceder al Ejecutivo por quinta vez. En el crecimiento del sector de la izquierda y el progresismo, hay una señal de la ciudadanía que debe ser acogida y encausada hacia más democracia, participación, renovación y voluntad de cambio. Ya se abrió la puerta, ahora es el momento de empujarla y pasar por ella con fuerza, para que Piñera caiga al mismo tiempo que el nuevo tiempo que se abra no sea la repetición de los últimos 20 años, sino el del verdadero fin de la transición de dictadura a democracia, del paso del neoliberalismo a una sociedad más democrática, justa e inclusiva, la era de la constitución de una nueva mayoría que le de una posibilidad de gobernabilidad a los cambios profundos y estructurales que nuestro país requiere para dejar de ser la sociedad segmentada y excluyente que nos ubica en lugares indignos de la distribución del ingreso a nivel mundial. Así como alguna vez la Democracia Cristiana exigió un Estatuto de Garantías Constitucionales a Salvador Allende para dar su apoyo, hoy es el momento para que la izquierda y el progresismo exija de manera responsable al mismo partido y su coalición herida, pero aún viva para confluir con otros, la suscripción de un acuerdo democrático o protocolo de compromisos que signifiquen no apoyar al mal menor, si no evitar que lo peor gobierne Chile con Sebastián Piñera, y que un efectivo tiempo mejor advenga para Chile que no sea la réplica de lo mismo, sino el paso a lo nuevo. Si estos compromisos se ratifican, estoy seguro que somos muchos y muchas quienes estaremos dispuestos y dispuestas a participar y votar positivamente contra la derecha, aunque el rostro de este nuevo momento sea Eduardo Frei en la papeleta. Con la energía, alegría y voluntad de incidir, hoy podemos ir por más en segunda vuelta. Manuel Guerrero Antequera Sociólogo Concejal por Ñuñoa http://manuelguerrero.blogpsot.com NOTA: Si no deseas recibir estos mensajes, discúlpame, y no dudes en avisarme para quitarte de la lista de envíos. Si deseas difundir o publicar esta columna de opinión, siéntete libre de hacerlo. Gracias! Sra. Alejandra Placencia Colegio de Profesores Comunal Nunoa Presente De mi consideración: Junto con saludarle, le escribo para solidarizar y brindar mi apoyo, en mi calidad de ciudadano y Concejal de la comuna de Ñuñoa, al Magisterio chileno, que se ha movilizado con justeza, para que el Gobierno de cumplimiento al pago de la Deuda Histórica que sostiene nuestro Estado con los profesores y profesoras del país. En este saludo, me hago parte de vuestro movimiento, y llamo a los y las colegas Concejales de todo Chile a solidarizar con vuestros esfuerzos. A su vez, hago un llamado a los representantes de todas las corrientes políticas del país, a los parlamentarios de todas las bancadas, para que se generen, con carácter de urgente, los canales de diálogo que permitan que el proyecto de ley tenga discusión inmediata. De no ser así, si no se consideran lo que el magisterio junto a los parlamentarios en sus respectivas Comisiones han trabajado durante tanto tiempo, no cabe simplemente aprobar el presupuesto en Educación, pues carecería de un principio de realidad mínima que se reconocer y dar solución al problema de la Deuda Histórica. Cuando en situación de paro nacional del magisterio se intenta, por parte de personeros de Gobierno, señalar que quienes más sufren los costos de esta justa movilización son los niños y niñas del país, que quede claro que no han sido los profesores quienes provocaron este estado de cosas, y que es el conjunto de la sociedad chilena la que es responsable de los niños y niñas, de modo que no generar los canales de solución para este problema, nos hace responsables a todos y todas, y especialmente a quienes sí tienen la posibilidad de tomar decisiones que afectan el destino de miles de personas, de lo que a estudiantes, profesores, familias y país nos ocurre. Hace falta hacerse parte de la solución del problema y no esquivar lo que de suyo es evidente y justo: la Deuda Histórica existe y debe ser pagada. La calidad de la educación no solo se ve garantizada para un correcto trabajo en aula, sino con una sociedad que se hace cargo de la educación como un fenómeno social integral, como un derecho y no solo como un servicio, lo que implica hacer justicia con las demandas históricas del magisterio, que será una forma de hacer justicia también a los y las profesores que dieron su vida por el retorno a la democracia en nuestro país. Saludos fraternos, Manuel Guerrero Antequera Concejal de Nunoa Santiago, 23 de Octubre, 2009 "Por una comuna que nos integre a todos, por una cultura que irradie sus tesoros" Manuel Guerrero Antequera Concejal por Ñuñoa http://www.manuelconcejal.cl Celular: 8-2092837 NOTA: Si no deseas recibir estos mensajes, no dudes en avisarme. Si te resulta de interés, siéntete autorizado/a para publicarlo o reenviarlo. Gracias! Por Manuel Guerrero Antequera En estos días se conmemoran 20 años de la caída del Muro de Berlín. Hay un modo dominante de recordar ese acontecimiento como gesta civilizatoria semejante a la conquista de la luna por el Hombre. Tal versión puede ser cierta, pero no es toda la verdad. Por los avatares del binomio dictadura/resistencia chilena, para el 89 me encontraba con 18 años de edad en Berlín oriental finalizando mi cuarto medio en la secundaria Emmanuel Kant de la comuna de Lichtenberg. Un día a inicios de noviembre estando con amigos en un club de literatura cerca de las diez de la noche, se oyó por radio el comunicado de Günter Schabovski, en que el gobierno permitía -tras cuarenta años- cruzar libremente a Berlín Occidental por una noche. Con mis amigos alemanes nos miramos atónitos por la noticia. Nadie sabía muy bien qué hacer, era una resolución insólita, fuera del cotidiano. Como Alicia a través del espejo, masas de "Osis" comenzaron a cruzar al "West" para conocer de primera fuente lo que por durante tanto tiempo había sido demonizado en casa o endulzado por los canales de televisión occidentales ZDF y Sat 1. Ya en julio cientos de alemanes de la RDA habían decidido emigrar a la RFA vía Austria, a través de la frontera abierta por Hungría. En octubre eran unos 50 mil los que habían ocupado ese paso. Marchas multitudinarias de la sociedad civil por la democratización de la RDA se sucedían por el centro de Berlín cruzando la Alexander Platz, bordeando el Palacio de la República, ante la observación atenta de la puerta de entrada de los Jardines Colgantes de Babilonia, construida por Nabucodonosor, que desde alguna conquista prusiana ahora pendían del Museo Pergamon a orillas del Spree. Yo militaba desde los 14 años en las Juventudes Comunistas de Chile. A fines de 1988, cuando comenzó el movimiento social alemán, solicité que nuestro Partido, en tanto organización revolucionaria internacionalista, se hiciera parte del reclamo contra el estalinismo enquistado en el aparato del Estado que era cada vez más abierto de parte de las mayorías antes silenciosas de la RDA. El socialismo es democrático o no es, nos había enseñado a través de sus discursos Salvador Allende, y ahora nos tocaba a los revolucionarios chilenos acompañar y formar parte de esa ciudadanía que pujaba por más democracia en su país, ayudados por el contexto de la Glasnost y la Perestroika de Gorbachov en la URSS. Ante mi apasionado argumento un dirigente del Partido me respondió lacónicamente "no se meta en huevás compañero". Lo que hice fue salirme del Partido e ingresé a los Antifa Gruppen, a pelear en las calles contra los cabeza rapadas y organizar la defensa del socialismo pero reconquistándolo para la gente. En una línea menos radical, pero más propositiva y transversal, la escritora Christa Wolff compartía la necesidad de darle un contenido auténticamente democrático al socialismo, por lo que organizó el Nuevo Foro que logró, con mucha efectividad en razón de la ética probada de sus integrantes, convocar a amplios sectores ciudadanos a movilizarse pacíficamente, a constituirse en sociedad civil activa. El 19 de septiembre de 1989 solicitó al Gobierno el certificado de reconocimiento de su asociación, el que fue rechazado bajo la acusación de "enemiga del Estado". Cuando llegué a mi colegio no había un centro de alumnos elegido democráticamente. La calidad de la enseñanza era espectacular, también del deporte y de las artes, todos de acceso universal y gratuito para cualquier hijo de vecino. Pero la única organización que estaba permitida era la Juventud Libre Alemana, en la que militaban casi el 100% de mis compañeros. Si no estabas ahí era muy difícil generar luego una trayectoria laboral exitosa, me explicaban. La solidaridad con Chile contra Pinochet era generosa y comprometida, ¿pero porqué no actuaban por democratizar, por mejorar su propio país? "No te metas en huevadas", me respondían antes del 89 mis amigos alemanes, "solo conseguirás que te corten la beca en el colegio y te quedarás sin Bachillerato". Ellos no temían tanto a la ahora mítica Stasi, la seguridad interior del Estado, sino que no creían en la política como capacidad colectiva de transformación social. Habían perdido la fe en su propia capacidad de incidir en su destino. El 25 de septiembre del 89, en la ciudad de Leipzig, miles de personas se decidieron a realizar una marcha todos los lunes. En Berlín las protestas pacíficas eran cada vez más frecuentes y las plazas bullían de debates. El 7 de octubre fuimos convocados por la directiva de nuestros colegios a asistir a la celebración del 40 aniversario de la RDA. Pasarían lista. Bordeando las calles nos dispusieron con banderitas de cartón a saludar a los jerarcas de los países socialistas del Este que venían a dar una señal de unidad del Pacto de Varsovia. Recuerdo haber visto pasar saludando a Gorbi con su mancha en la calvicie -el mapa de Afganistán comentaban mis amigos-, y a Ceaucescu, quien moriría fusilado a los pocos meses por una revuelta en su contra en Rumania. A la noche, frente al Palacio de la República, el histórico líder de la resistencia antifascista alemana y Jefe de Estado, Erick Honecker, arengó en un discurso con la voz quebrada por la avanzada edad a la Juventud Libre Alemana que había llegado con sus camisas azules y antorchas encendidas. Solo días después, el 18 de octubre, Honecker dimitiría de su cargo presionado por las movilizaciones sociales. El 4 de noviembre, medio millón de personas nos reunimos en el centro de Berlín convocados por la Asociación de Artistas. Christa Wolff dio un discurso de defensa del socialismo, con fuertes críticas a quienes abandonaban el barco yéndose a la RFA, la tarea era recuperar el país para las mayorías, no hacerlo desaparecer. El 8 de noviembre el gobierno comunicó que habría elecciones libres y que se le otorgaba estatuto legal al Nuevo Foro. La esperanza en el cambio social se podía tocar con las manos. Obras de teatro antes prohibidas se exhibían, el Decálogo de Kiszlovszki se daba en el cine con traducción simultánea en vivo, regresaban artistas de izquierda disidentes como Wolf Biermann y revolucionarios como Walter Janka, antiguo comunista y combatiente de la guerra civil española, entregaban sus testimonios sobre el estalinismo y la necesidad de un socialismo democrático. El 9 de noviembre, estando en el club de literatura que frecuentábamos con mis amigos oímos el comunicado oficial de Schaboski: había permiso para pasar a Berlín Occidental. Salimos del club pasadas las diez de la noche. Éramos miles de personas. Yo tenía visa múltiple por mi calidad de extranjero, lo que me permitía ir y volver entre los dos Berlines en forma continua. Pero ese extraño privilegio no lo tenían mis amigos. Yo pasaba "al otro lado" y les traía exquisitos sándwich turcos, los Kebab de Kreuzberg, libros de Nietzsche, Schopenauer y Sartre, y vinilos de los Stones y Neil Young. Esta vez sí se podía, y junto a Jirka, André, Thomas y Frank cruzamos la frontera. Mi intención era mostrarles la pobreza disimulada en occidente, sus prostíbulos en que las mujeres eran tratadas como objetos, la decadencia de los consumidores de drogas con sus jeringas en las calles, los cesantes vagando pidiendo limosna. Deseaba mostrarles las maldades del capitalismo para que no se arrepintieran de tener un país socialista, pero que faltaba democratizar. No obstante, mis amigos caminaban entre las masas de Osis que se tomaron pacíficamente las calles principales de West Berlin, y miraban las construcciones, los negocios que a las once de la noche abrieron extraordinariamente sus puertas arrojando productos gratis a la gente. Con ojos grandes miraban a los alemanes del otro lado que también los miraban a ellos con ojos desorbitados. No oían mis plegarias militantes, mis observaciones radicales y sesudas sobre la estratificación social capitalista en clases distinta a la estratificación burocrática del Este. Caminamos cuadras y cuadras durante la noche. Los vi felices y tristes a la vez. Era Alemania también, pero no la de ellos, aunque tampoco sentían la RDA como propia. Fuimos al cine, comimos en un restaurant chileno -donde había palta y muchos productos que escaseaban en la RDA-, brindamos por la amistad y a la madrugada regresamos para llegar a la hora al colegio. A las 8:30 estábamos puntuales todos en clases. Profesores y estudiantes con ojeras, todos habían cruzado por la noche. Nadie comentaba mucho, había la voluntad que la vida siguiera su curso normal, retomar las movilizaciones, generar propuestas. Sin embargo ya nunca más fue lo mismo. El mundo había cambiado. Las certezas por años aprendidas como axiomas, que otorgaban algún tipo de tranquilidad, se habían hecho añicos sin encontrar reemplazo. Lo que vieron al otro lado no era tan malo pero tampoco tan espectacular como para perder lo propio, pero esto ya era irreversible. Una sorda desesperanza noté en ellos, no un entusiasmo revolucionario como soñaba Kant la experiencia moderna e ilustrada de la libertad y la autonomía. "Sé libre, usa tu razón" vociferaba el filósofo de Königsberg entusiasta del componente anímico de la revolución francesa. Pero aquí ocurría lo contrario. Algo había en el aire que los alemanes del Este notaban, algo que escapaba a su control. Un silencioso desencanto con todo, con lo propio y lo ajeno. Aún no desaparecía la RDA como país, pero ya se vivía el cambio, se observaba la canalización del proceso democratizador en otra cosa extraña que se jugaba no en la calle, en la plaza, en lo público, sino tras bambalinas de otra magnitud geopolítica. El proceso de anexión había comenzado. A los años de ocurrido el 9 de noviembre mi amigo Thomas se suicidó. Su hermana también lo hizo. Y mi director del colegio también. Y varios más. No es que no celebraran la democracia, no es que quisieran regresar a lo que había. El mundo les cambió radicalmente, de haber logrado constituirse en pocos meses en actores sociales protagonistas de una posible nueva historia colectiva, pasaron a ser ciudadanos de segunda categoría de una sociedad y sistema económico preexistente, al cual fueron entregados en bandeja bajo el nombre de reunificación alemana por medio de las hábiles manos del canciller Kohl y el camarada Gorbachov. En la ex RDA advino el momento de desaprender colectiva e individualmente todo para aprender a seguir viviendo de una manera no escogida libremente. Hay una memoria victoriosa del 9 de noviembre de 1989. A quienes escriben la historia les gusta poner hitos temporales y esa fecha simboliza la caída de la cortina de hierro, y el fin del muro de Berlín sirve de alegoría de lo que vendría con la desaparición de todo el bloque soviético. La conclusión del siglo XX corto, como le llama Hobsbawm, o directamente el fin de la historia, como clamó apurado Fukuyama por el triunfo del libremercado a escala planetaria. Sin embargo, eso no es todo. Dicen que es muy probable que Neil Amstrong jamás pisara la luna y que toda aquella travesía no fue más que un montaje televisivo del genial Kubrick. En este otro caso el muro sí cayó, no cabe duda, pero no fue lo único que allí se derrumbó. Y tal vez lo principal: la destrucción quita lo que había, pero por sí misma no genera lo nuevo. Esa apertura a lo inédito, la conquista colectiva de una sociedad democrática y solidaria que no es el "capitalismo con rostro humano", es lo que el muro también se llevó. Pero la memoria de haber hecho la experiencia libertaria no se borrará y a no dudar habrán nuevos intentos, por muchos muros que se levanten en el camino. Persistir en el intento, abiertos con memoria a lo nuevo, quizá en eso consiste ser humanos. http://manuelguerrero.blogspot.com Saludos fraternos, Manuel. PD: Si no deseas recibir estos mensajes, no dudes en avisarme. Si el escrito por el contrario te mueve a reenviarlo o publicarlo, siéntete libre y autorizadado/a de hacerlo. Gracias! Enviado el 09 de Octubre de 2009 Durante un par de años me envió tarjetas de Navidad. "Felices fiestas Manuelito, que lo pases bien y en paz junto a tu familia". Nunca se las respondí. Daban ganas de espetarle, "Mi familia está incompleta, porque la dictadura de la que fuiste parte asesinó al abuelo de mi hija, a mi padre". Sin embargo, cada vez que estuve frente a ella no lo hice. Por Manuel Guerrero Antequera* Hace años, mi primer trabajo profesional fue en la Secretaría Técnica del Consejo Superior de Educación, hoy Consejo Nacional de Educación. Como sociólogo estaba a cargo del seguimiento de varios procesos de autonomía de universidades e institutos profesionales nuevos. Entre ellos había uno de Concepción, que tenía de rectora a Mónica Madariaga. Durante medio año tuvimos intercambios epistolares, en los que yo redactaba oficios y cartas que firmaba el Secretario Ejecutivo del Consejo, los que ella respondía muy pomposamente. A mí me tocaba revisar y contestar sus comunicaciones, pero con la firma institucional. Hasta que en una oportunidad ella solicitó una entrevista personal. Arribó en una camioneta cuatro por cuatro gigante. Se sentó en la sala de espera y luego de un momento fue atendida por el Secretario Ejecutivo. Yo estaba en mi oficina en el segundo piso y decidí bajar a saludarla, porque consideré que me correspondía hacerlo, pues llevaba los asuntos de su institución. Tuve algunos minutos de vacilación. Me pregunté qué me pasaría al estar frente a ella. Sin embargo, primó mi sentido del deber profesional. Ella estaba ahí como rectora, no por su calidad de cómplice de la dictadura, y en tanto autoridad educacional se merecía el trato deferente que le dábamos a cualquier persona. Bajé y entré a la sala. El Secretario Ejecutivo se puso un poco nervioso al verme, pero sentí que era más bien en una actitud de protegerme y de solidaridad con esta extraña situación entre personas que, por sus historias de vida, estaban en bandos antagónicos. Ella se puso de pie, era muy alta, y en un perfecto chileno -estaba llena de modismos, todo lo hablaba con diminutivos- preguntó, "¿y cómo se llama usted mijito?". Me acerqué y le extendí la mano, "Manuel Guerrero", le dije sin levantar la voz pero en forma muy clara, "el profesional a cargo del proceso de licenciamiento de su institución". Al oírme se echó un instante para atrás, y en un tono más delicado dijo, "Usted tiene un nombre histórico". "Y usted tiene una firma histórica", le respondí, y en sus ojos me pareció ver cómo recorría mentalmente la Ley de Amnistía. Hubo un silencio de un par de segundos y luego nos sentamos a analizar la situación del instituto. Al poco tiempo solicitamos al Ministerio de Educación su cierre. Pero no porque lo dirigiera Mónica Madariaga, no por los actos pasados de su rectora, sino porque en el presente esa institución no cumplía condiciones mínimas de calidad y habían antecedentes objetivos que lo evidenciaban. Durante un par de años me envió tarjetas de Navidad. "Felices fiestas Manuelito, que lo pases bien y en paz junto a tu familia". Nunca se las respondí. Daban ganas de espetarle, "Mi familia está incompleta, porque la dictadura de la que fuiste parte asesinó al abuelo de mi hija, a mi padre". Sin embargo, cada vez que estuve frente a ella no lo hice. No le grité, ni la escupí. No lo hice y no me arrepiento. Considero que no era necesario, pues mi relación con ella era estrictamente laboral, de funcionario público con una rectora. Ahora nosotros somos el Estado, pensaba en mi interior cada vez que ella llegaba a una reunión, y somos, debemos ser diferentes a lo que ellos fueron. No olvidamos a nuestros muertos, pero sabemos que el Estado es para todos sin excepción. Ahora es ella la que debe dar cuentas, como cualquier ciudadano que dirige una institución educativa, trátala como corresponde a esa condición. No seas victimario, no la conviertas en víctima, me repetía. Hay muchos civiles que generaron las condiciones de posibilidad y de mantención de la dictadura que aún pasan desapercibidos. Me parece que no fue el caso de ella. Quizá el cáncer del cual acaba de morir, fue la forma en que su cuerpo y conciencia hizo justicia respecto de sí misma, de sus actos, de la impunidad que consume al cuerpo de Chile y vemos que también al cuerpo de su gente. Creo que debieran haber otras vías de absolución. Esos caminos son los que nuestra sociedad y sistema político bloquean al no abrir más espacios para que se aplique mayor justicia en los casos de la dictadura. Que se investigue todo, que hayan sanciones, que no solo los asesinos materiales cumplan las penas, sino también sus autores intelectuales, las autoridades civiles de la época. Sin ello no solo no se está reparando a las víctimas, sino que los propios victimarios se ven imposibilitados de alcanzar la paz. Paz que en algunos pocos casos, como en el de Madariaga, les desean a otros a través de inverosímiles tarjetas de Navidad, porque saben, tienen la certeza, que ya nunca más la obtendrán. (*) Manuel Guerrero Antequera es sociólogo, académico y concejal de Ñuñoa Así es, queridos/as amigos/as, llegó el momento... Ya no queda casi nada de campaña, y estos tres meses han sido intensos. Nos la jugamos con todo y para festejar este proceso, los/as in vi tamos/as a compartir en una Gran Fiesta (bailable y con Karaoke Cebolla!!) que realizaremos este Martes 21, a partir de las ocho/nueve de la noche, hasta pasada la medianoche, en el Klub Mangosta (Av. Vicuña Mackena 1603, a metros del Metro Ñuble). La idea es juntarnos, para soltarnos y pasarla bien, al ritmo de la salsa, merengue, rock clásico y de los ochenta, funky, disco, ska, cumbias, alguna cuequita, en fin... Tendremos músicos en vi vo, para hacer un Karaoke Unplugged, del cancionero más cebolla que se puedan imaginar. Ahí estarán los micrófonos abiertos, para escoger una canción de Camilo Sesto, Cocciante, Emmanuel, Mocedades, Rocío Durcal, Perales, Roberto Carlos , en fin, de quien deseen, y podrán cantarla junto o para el candidato y reír y reír y reír, ad infinitum. También habrá cancionero de música de monitos animados (creían que haríamos una peña con poncho para cerrar esta campaña, jajajajaja -con respeto a nuestros mayores- JAJAJAJA). Es broma. Pero cerraremos en nuestro estilo más pachanguero. Yap. Vénganse el martes a bailar, a solo 3000 pesos, con cover incluido!! ( y de pasada nos ayudan de este modo a cubrir deudas que, indefectiblemente, hemos ido adquiriendo). Nos vemos. Un fuerte abrazo, gracias per tutti, especialmente a los/as amigos/as del exterior de Chile que han seguido la campaña y apoyado de diversas maneras. Ahora es el momento de festejar con quienes han trabajado tan duro, con los/as antiguos y nuevos/as amigos/as, y el Domingo a defender nuestros votos! A Reciclarrrr la Democracia!! Y que esto no pare nunca más, sigamos articulándonos, generando mayorías. Solo de nosotros depende. Asamblea Constituyente, en Chile también lo lograremos!!! En Ñuñoa, Manuel "Opción D-22" Guerrero. Gran Fiesta Gran, por Cierre de Campaña Manuel Guerrero D-22 Hora: Martes, octubre 21, 2008 a las 8:30pm Ubicación: Av. Vicuña Mackena 1603 (a metros del Metro Ñuble) Ciudad: Santiago, Chile PD: Gracias por la paciencia de recibir estos mensajes. Y si quieres conocer un aspecto más “serio” de nuestra campaña, te in vi to a vi sitar los siguientes sitios que registran lo que hemos hecho. Saludos! Discurso central Manuel Guerrero http://www.youtube.com/watch?v=Q7rgxNEWR5E Manuel Guerrero en The Clinic TV http://www.youtube.com/watch?v=s6rQoOne0Iw&feature=related Video Campaña http://www.youtube.com/watch?v=RThSvXODHZs Jingle Campaña http://pmorrisk.googlepages.com/jingle_radial_v3.mp3 Sitio Campaña http://www.manuelconcejal.cl Grupo Facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=39216357784 Connotados músicos y poetas se unieron en el epicentro ñuñoíno para dar vi da a una acti vi dad político-cultural ideada para in vi tar a los vecinos a “RECICLAR LA DEMOCRACIA ”. Las voces de los cantautores Manuel García, Rudy Wiedmayer, José Seves, Elizabeth Morris y el grupo musical Guachupé, se unieron ayer en un singular acto cultural en apoyo a la candidatura a Concejal de Manuel Guerrero. En la acti vi dad participó un gran número de niñas y niños que disfrutaron de un show que reunió acrobacia, clases de danza, serigrafía y pintura, entre otras acti vi dades. El acto central, conducido por Jaime Davagnino y la Directora de Fundación Victor Jara, Gloria König, tuvo una excelente acogida entre los cientos de asistentes quienes corearon las canciones de Manuel García , Rudy Wiedmayer, José Seves y Elizabeth Morris y escucharon atentos el memorable discurso de Manuel Guerrero , quien hizo un llamado a reciclar la democracia y a votar por los rostros de la Nueva Izquierda. “Más allá como nos vaya en estas elecciones no debemos parar más, tenemos que sacar a los indignos del municipio, del Estado y no porque queramos revancha, jamás la hemos querido, sino porque queremos que los frutos del trabajo de este país de las nuevas generaciones, realmente lleguen a las mayorías”. El candidato al Concejo Municipal in vi tó a los asistentes a votar “por quienes realmente nos representen y no estén por intereses particulares, voten en conciencia”. A los músicos ya mencionados se sumó la presentación de los connotados poetas José Ángel Cuevas, Carlos Henrickson , Galo Ghigliotto y Leandro Hernández. El cierre de la velada estuvo a cargo de la banda Guachupé que animó esta fiesta multicolor con su particular ritmo. Este evento contó con la asistencia de importantes figuras de la Concertación , como el ex Ministro de Educación y ex presidente del PS, Jorge Arrate quien dijo estar muy contento de asistir a este evento ya que tiene una especial relación con la Nueva Izquierda y con Manuel Guerrero en particular. “Me resulta una persona muy interesante políticamente y me es grato ver como la izquierda resurge y se manifiesta en el siglo XXI con figuras nuevas como Manuel a quien sigo en su blog y Facebook”. A lo que añadió que “el estar acá es hacer un gesto que tiene un sentido valórico y moral”. En el encuentro participaron también figuras del Juntos Podemos Más, la candidata por la Concertación por Ñuñoa, Danae Mlynarz, dirigentes y candidatos a las Municipales del mo vi miento Nueva Izquierda en que participa Manuel Guerrero , además de destacados líderes de organizaciones y mo vi mientos sociales y culturales, vecinos, comunidades de base de grupos cristianos y masones. Esta fiesta multicolor, convocada por el Comando Amplio por Manuel Guerrero Concejal por Ñuñoa opción D-22, forma parte de una campaña que se ha caracterizado por la participación voluntaria de vecinos, vecinas, artistas, intelectuales y trabajadores de la cultura, quienes con ideas novedosas y creativas, que trascienden a las ya tradicionales campañas, han sabido encantar a los ñuñoínos presentándoles una propuesta diferente. Para ello han usado la bicicleta como eje central, compartiendo ideas en ferias, puerta a puerta, jingels radiales, murales, además de un vi deo y una canción de la campaña. El Premio Nacional de Artes, José Balmes, el poeta Camilo Brodsky, Sebastián Moreno , “Mono” Gonzalez, entre otros forman parte de esta red de apoyo a la candidatura de Manuel Guerrero. De Manuel a Manuel Manuel Guerrero Antequera, es sociólogo , investigador, académico y ensayista, participante activo del mo vi miento de Derechos Humanos y Memoria en Chile y América Latina. Nieto del escritor de realismo social chileno Manuel Guerrero Rodríguez e hijo del dirigente gremial de los educadores Manuel Guerrero Ceballos, quien fuera degollado junto al sociólogo José Manuel Parada y al artista plástico Santiago Nattino en marzo de 1985 por funcionarios de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros de Chile (DICOMCAR), durante la dictadura de Pinochet. La opción D-22 de Manuel Guerrero apuesta por una comuna acogedora, inclusiva y participativa, que cuide integralmente del bienestar de las personas y el medioambiente, tomando la cultura como un polo de desarrollo comunal, para fomentar el cultivo de valores democráticos, fraternos y cooperativos.” Saludos, y gracias por la paciencia y acogida. Amigos/as, Hubiese querido escribirles para ponerlos/as al día sobre mi campaña de candidato a Concejal por la comuna de Ñuñoa. O para anunciarles que pronto, luego de muchos años, al fin realizaremos el lanzamiento, por LOM Ediciones, del libro testimonial de mi padre "Desde el túnel. Diario de vi da de un detenido desaparecido". Pero todo esto pierde importancia en contraste con lo que está ocurriendo hoy, en nuestro país, de manera aberrante, en materia de Derechos Humanos. Parece increíble que cuando muchas sensibilidades en nuestro país se conmueven, por el caso de la expulsión de José Miguel Vivanco, de Human Rights Watch, en Venezuela, y con razón o sin ella se mo vi licen a su favor, incluyendo a nuestra propia Cancillería, lo que pasa delante de nuestras propias narices y territorio no genera la misma conmoción, desconcierto y acción. Es fácil mirar la paja en el ojo ajeno, pero no observar la vi ga en el propio, dijo un personaje bastante sabio y justo hace un tiempo atrás. Es lo que nos está ocurriendo en Chile , ¡a casi veinte años de reconquistada la Democracia! El punto es que hoy, en Chile , los delitos de lesa humanidad ya no están siendo castigados, pues se les aplica sistemáticamente una atenuante que se llama Media Prescripción, que es un fraude para engañar a la Comunidad Internacional: se deja a los condenados en libertad y se indemniza a las familias. Así no se e vi ta que el Terrorismo de Estado no vuelva a ocurrir en Chile , pues sus responsables, una vez demostrada jurídicamente su culpabilidad, gozan de libertad inmediata, y estamos hablando de casos de ejecución, detención forzada y desaparición de personas, de tortura. Los familiares de las víctimas, de este modo, son nuevamente ultrajados en lugar de obtener justicia, ¡que es para lo cual las mayorías derrotamos a la dictadura de Pinochet! El jueves 25 recién pasado, ocurrió lo mismo en el caso de Liquiñe: el empresario hotelero Luis García y otros no irán a la cárcel por su autoría en la masacre de 15 campesinos de octubre de 1973, a pesar que la sentencia de primera instancia dictada por el ministro Alejandro Solís , refrendada luego por la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, los sentenció a 18 años y cinco años y un día. La Sala Penal de la Corte Suprema les rebajó las penas a cinco y tres años y les concedió el beneficio de libertad vi gilada. Salvador Allende salió elegido, por la votación de millones de personas, como el personaje más importante de la Historia de Chile. Revuélvete en tu tumba amigo Presidente, que los chilenos y chilenas de hoy aún no somos capaces de revertir la impunidad, que se instala día a día como una realidad cotidiana, a cargo de las propias instituciones que debieran resguardar la Justicia y el Estado de Derecho. No permitamos que esto siga ocurriendo. Aunque ya estemos afónicos de tanto decirlo, mo vi licémonos, hagámonos parte del derecho a la justicia que les asiste a miles de personas. Que los Derechos Humanos no solo existen y deben ser respetados en Venezuela, sino aquí, en nuestro espacio cotidiano de vi da. Un abrazo fraterno, Manuel Guerrero Antequera PD: Y como dice Amnistía Internacional : Infórmate, Indígnate, Actúa! Querido amigo/a, Hace 23 años, el 29 de marzo de 1985, mi padre, el profesor Manuel Guerrero Ceballos, junto al sociólogo José Manuel Parada y el artista plástico Santiago Nattino, fueron secuestrados de las puertas de mi colegio, hechos desaparecer por un día, para luego aparecer degollados en un camino rural de la comuna de Quilicura a las afueras de Santiago. Sus captores y asesinos eran funcionarios públicos. El pecado que habían cometido era investigar, en plena dictadura, el actuar del Comando Conjunto, con el objetivo no de cobrar venganza sobre sus funcionarios, sino de dar con el paradero de miles de detenidos desaparecidos. Era la época del terrorismo de Estado, en la que las fuerzas públicas en vez de defender a sus ciudadanos los maltrataban atrapados en una máquina de exterminio que duró 17 años. Cada 29 de marzo los recordamos, junto a las vidas de los jóvenes hermanos Vergara, asesinados aquel mismo día en Villa Francia, y tantos y tantas que entregaron todo por una sociedad más justa, equitativa y amable. Todos ellos son mártires de la sociedad chilena, no solo de una fracción de ella, sino de todos los chilenos y chilenas, que gracias al arrojo amoroso e incondicional de seres humanos sencillos, pudo terminar con una tiranía que parecía eterna. Sin duda aún quedan muchos de sus lastres incrustados en nuestra sociedad, fundamentalmente a nivel de la vergonzosa distribución del ingreso en la población, pero no cabe duda tampoco que el sacrificio de los Manueles y don Santiago ha permitido que germine nueva vida, para continuar proyectándonos en forma colectiva e individual hasta alcanzar niveles más dignos de existencia. En este marco, comparto con ustedes una invitación amplia, sin exclusión, para junto a nuestros hijos y mayores, en familia, compartamos una jornada de memoria colectiva el próximo 29 de marzo. Para vernos las caras, disfrutar de la música de destacados artistas, poetas y animadores nacionales; apoyar la labor que realiza Amnistía Internacional y muchos otros movimientos sociales que estarán con sus stands. Las jornada será transmitida por Radio Tierra para quienes vivan en el exterior. La invitación es a ser parte de una jornada artística el día sábado 29 de marzo desde las 11 a las 21 horas, en tres lugares de Santiago: Inicio de caravana por la vida hacia Plaza Brasil. (Habrá MicroMemorias para el traslado) La memoria en el corazón de la ciudad: Llevaremos el recuerdo al centro de Santiago, para llenar la memoria de nuevas miradas. Acto artístico- cultural, reunirá música, literatura y actividades para niños. Se llevará a cabo en Plaza Brasil en la Comuna de Santiago Centro a partir de las 13 y hasta las 17 horas. Participarán, entre otros, las bandas y artistas nacionales Akinetón Retard, Mauricio Redolés, Pedro Lemebel, Compañía de Danza Espiral, Saiko, Chico Trujillo o Juana Fe. Luego nos trasladamos en MicroMemorias al ex frontis del Colegio Latinoamericano de Integración. El día terminará con una velatón por la memoria, aproximadamente a las 20 horas. ¡Pura vida!, como dicen nuestros hermanos Costa Ricenses. Vale la pena recordar estas vidas para que no perdamos jamás la brújula de nuestra sangre y nuestro rumbo, dicen los uruguayos. Cultivemos la memoria hacia el futuro, como hacen nuestros hermanos mapuches con el canto del ñankucheu y las aguas añil del lago Budi. Y porque como cantan nuestros hermanos cubanos, si deshecha en menudos pedazos, llega a ser mi bandera algún día...,¡Nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía! Compartamos con las nuevas generaciones el recuerdo de quienes nos abrieron al presente, ¡sigamos con memoria y alegría, siempre adelante por la vida! Abrazos, y los espero Manuel Guerrero Antequera. http://manuelguerrero.blogspot.com (Más información sobre los detalles de la jornada en http://ciudadelefante.blogspot.com. Quienes deseen hacer llegar un Bono de Cooperación para cubrir los gastos de escenario y luces -todos los artistas y animadores trabajarán gratis- lo pueden hacer a la cuenta a nombre de Mauricio Andrés Vásquez Morales, Rut: 14.425.207-1, Banco Edwards, Cuenta 018-61-433793. Ayúdanos a difundir la actividad entre tus contactos, blogs y medios de difusión. Gracias!) Queridos/as amigos/as, Este es el último correo masivo que les escribo porque no deseo importunarlos más en sus actividades cotidianas y confío con que el compromiso social de cada quien sabrá encontrar los medios de información y contacto para bregar por un mundo más justo y humano. Agradezco la atención y paciencia con que han recibido los diversos mensajes que he enviado en estos dos años de actividad por internet. Me despido de ustedes haciendo un homenaje a la memoria de mi tío Máximo Guerrero Ceballos que acaba de fallecer en Suecia, luego de luchar durante meses contra el cáncer. Máximo murió rodeado de sus hijos, Mikis, Natacha y José Manuel, y de Gabi, la maravillosa mujer porteña que lo acompañó durante toda su vida. Es la familia que me recibió luego que mi padre fuera asesinado en 1985, y con quienes viví hermosos años formativos en la RDA, la República Democrática Alemana. Ahí pude conocer de cerca la grandeza humilde de Máximo; su crecimiento como profesor normalista en Chillán; su participación temprana en la formación de las Juventudes Comunistas de Chile; sus trabajos voluntarios en el equipo de Ernesto Che Guevara en los primeros años de la Revolución Cubana; su solidaridad en terreno con los guerrilleros patriotas en Vietnam a fines de los sesenta, donde comió comidas extrañísimas y absorvió toda la sabiduría de ese hermoso pueblo; su labor de dirigente internacionalista en la Federación Mundial de la Juventud; sus tareas de embajador de Chile por el gobierno del Presidente Salvador Allende en Hungría a principios de los setenta; su incansable labor de solidaridad con Chile desde Moscú y Berlin, como profesor de Historia y Lengua Materna para niños latinos exiliados. Ahora queda solo Francisco vivo de los hermanos Guerrero Ceballos hombres, pero hay una nueva generación de los Guerrero que fuimos formados por mi padre el pelaíto Manuel, por Máximo, por Pablo Julius, por los recuerdos de Libertad y el Checho Weibel que partieron antes que el tío. Ahora, junto a nuestras tías Juana, Esperanza y Victoria, y la prima Libertad que formaron a la familia proletaria de origen Guerrero Ceballos, persistiremos en estos nuevos tiempos en el camino sencillo, honesto y comprometido que abrió con sus enseñanzas el bisabuelo artesano zapatero Manuel Jesús, nuestro abuelo escritor autodidacta Manuel Guerrero Rodríguez y la abuelita costurera Herminda Ceballos. Se trata todas de vidas dedicadas a la emancipación social de los trabajadores y de los más pobres de la tierra. Entre nosotros tenemos varios detenidos desaparecidos, ejecutados políticos y exiliados. El compromiso con la vida justa ha tenido sus costos, pero ninguno ha intentado evitarlo. No podríamos por la formación ética que recibimos desde el tronco histórico de la familia Guerrero. Todos nuestros familiares han sido revolucionarios con el favor de mi Dios, como cantaba Violeta Parra. Con el recuerdo y homenaje a Máximo que ha partido, y que debe encontrarse abrazando a sus hermanos Libertad, Manuel y Pablo, y a su cuñado José Weibel, me despido de ustedes con un hasta la victoria siempre. Abrazos miles, Manuel Guerrero Antequera. http://manuelguerrero.blogspot.com Por Manuel Guerrero Antequera Cada cierto tiempo la muerte ronda en el país, o tal vez jamás se ha retirado del todo, y vuelve a mostrarnos su rostro con la fuerza característica de la violencia: la irreversibilidad. Hace no mucho un obrero forestal murió acribillado por balas de Carabineros, quienes dicen dispararon en defensa propia. Tras el once de septiembre recién pasado murió un cabo de Carabineros luego de recibir una bala en la cabeza. El trabajador forestal tenía apenas 26 años de edad y el cabo solo 34. Rodrigo Cisternas y Cristián Vera. Ambos dejan viudas atrás a cargo de menores de edad que crecerán sin las figuras de sus padres presentes. Nuevamente una subametralladora y un revolver, otra vez la lógica del amigo y el enemigo, y la espiral parece que se enciende, y no falta quien, por lado y lado, casi celebra que hayan nuevos mártires. Algunos traerán a colación eso de que “él se lo buscó, en algo andaba” o “eso le pasa por ser paco”. Dos trabajadores caen abatidos por la fuerza de la tecnología puesta al servicio de la neutralización del otro, mientras la mayoría está preocupada de que al fin Chile le gana a Austria jugando al fútbol. Ser para la muerte de una sociedad que teniendo todos los recursos a mano para desarrollarse y lanzarse a conquistar su felicidad con mayor libertad e igualdad, se extravía en la maravilla de la acumulación y el consumo, mientras la cuota de muertos parece ir al alza. La Moneda es cercada y las mujeres viudas, hermanas e hijas de detenidos desaparecidos son arrestadas en su frontis, no vaya a ser cosa que si acceden más allá de lo que las vallas permiten alteren el orden público y pongan en riesgo la paz social. Hubo políticos dignos que renunciaron por menos que eso, como don Fernando Castillo Velasco a principios de los noventa que dejó su cargo de Intendente por no estar dispuesto a firmar un decreto que prohibiría una marcha junto al Palacio de Gobierno de las agrupaciones de derechos humanos y el Partido Comunista con motivo del 11 de septiembre. Ser para la vida es lo que debiera guiar la convivencia, el siendo juntos. La confianza y no el temor. Y no cabe duda que el carabinero que disparó, tal como el obrero que protestaba, así como quien baleó al cabo que murió, forman parte de la mayoría pobre y sacrificada del país. Pueblo contra el pueblo, unos de overol y otros de uniforme, vidas que día a día se apagan y cuyas estadísticas no afectan los índices macroeconómicos. Pareciera que sobraran, que están demás, que son desechables. Esta violencia no es individual, no nos viene transmitida en forma genética. Es social, personas que son suicidadas por su sociedad. Un hijo de ejecutado político lanza su hija pequeña por el balcón en medio de una discusión con su pareja también víctima de la violencia política. Una recién convertida en madre, profesora de danza, muere por septisemia entre sus amigos que la atienden sin conocimientos en una comunidad alternativa que no desea tener contacto con la institucionalidad de la salud oficial porque consideran que es ésta la que los lleva a la muerte. Un obrero dirigente sindical pierde el ojo en una marcha del primero de mayo donde autoproclamados defensores de los trabajadores lo atacan porque consideran que los sindicatos ya no defienden a los trabajadores. La muerte no se ha ido y nuevos hijos e hijas pierden a los suyos en forma irreversible. "Su muerte no ha sido en vano" dirá alguien en algún discurso. "Es culpa del Gobierno, es culpa de la izquierda, es culpa de la derecha, son los milicos, Bush, es la raza, es el calentamiento global", dirán otros. Y esos niños crecerán y muy pocos estarán en condiciones de atravesar el desierto del terror y llegar ilesos a alguna orilla firme, amable y humana. Nuevos hijos se armarán de una subametralladora y un revolver, y usarán algún uniforme, verde, rojo o negro, y empuñarán un arma o levantarán el puño cerrado. Vivirán el don de la vida a puño limpio. Muy pocos serán capaces de mirar el horror al espejo y ver en sus propios rostros a la humanidad dañada, y darse cuenta que son las condiciones sociales imperantes las que nos arrojan a matarnos siendo que todos somos lo mismo, seres que decimos llamarnos humanos. Que difícil asumir que la solución no pasa por la eliminación del otro, sino por la transformación activa y creativa de aquellas condiciones sociales que nos fijan y objetivan como opresores y oprimidos, víctimas y victimarios. Y habrá, como siempre, resistencia para hacer los cambios. Lo más fácil, aparentemente, es dotarnos de más armas, de imponer respeto a través de la represión, incrementando la vigilancia, el control, el castigo, la exclusión. Pero no. La violencia, ya sea en su forma institucionalizada o desde el margen, solo genera más violencia. Es un eslabón que se encadena a otro, que se potencia, y termina reventando en las manos de su propio autor. Solo el trabajo social cotidiano, integrador, justo, equitativo y amable permiten revertir lo que causa la violencia. No la represión, tampoco la agudización de las contradicciones. Más humanidad, ¿tan imposible es? La muerte vuelve a tomar la iniciativa en contra de la palabra, el debate, el argumento, la razón y el corazón digno, que no se rebaja a repetir en su accionar aquello que critica. Y la realidad se torna tan dura que estas palabras que escribo ya creo que comienzan a ser vistas como blandas, amarillas, entregadas, traidoras, enemigas. Pero algunos de quienes conocemos la muerte de cerca no nos cansaremos de insistir aunque sea inconducente: vivamos la vida para vivir y dar vida, nunca quitarla. Con la muerte, inexorablemente y siempre, perdemos todos. http://manuelguerrero.blogspot.com Saludos, Manuel. Manuel Guerrero Antequera Por Manuel Guerrero Antequera Por Manuel Guerrero Antequera EL "CASO CONSEJO DE SEGURIDAD" Así hemos podido ver por los medios cómo destacados militantes socialistas claman porque se sancione a los diputados disidentes, al extremo de aseverar que las declaraciones de la diputada Allende “ensucian el apellido de su padre”. Saludos, Manuel. Por Manuel Guerrero Antequera Por Manuel Guerrero Antequera Por Manuel Guerrero Antequera El ciclo de protesta masiva organizada por parte del movimiento estudiantil secundario en estos dias es una excelente noticia para la democracia. Ello, en tanto dichas movilizaciones son la mas clara expresion de que estamos ante una sociedad civil en formacion, viva y vigorosa, que esta vez por medio del rostro descubierto de nuevos actores juveniles, les recuerda en forma directa a quienes ejercen el poder que el pais ha de gobernarse tomando seriamente en cuenta las demandas de la ciudadania y sus necesidades cotidianas. Y este recordatorio no es trivial, pues los partidos politicos y las elites Estando incomunicado en una celda de Cuatro Álamos en 1976, a mi padre le afloró el recuerdo de Cristina Carreño. Había pasado mucho tiempo desde que se conocían. Por años se encontraron y desencontraron siempre aunados por la actividad política. Con su rostro agraciado de mujer chilena, Cristina se distinguía por su risa que siempre la llevaba prendida a flor de labios. De estatura pequeña, temperamento reservado, parca en palabras, se encendía cuando su risa aparecía dejando al descubierto dos hileras de albos dientes. ¿Qué sería de Cristina, se preguntó mi padre estando en manos del Comando Conjunto, de la “Chica Cristina” como la llamaba familiarmente? Había sido una alegría cuando después del golpe, en una de esas habituales citas clandestinas, se encontraron ambos y rieron por todo el trabajo que cada cual había hecho para memorizar los rasgos de la otra persona con la que se reuniría pronto. Con el mismo silencio y resolución de siempre Cristina desempeñaba su labor política bajo la tiranía de Pinochet. Iba de un lugar a otro trabajando, organizando, animando la acción, incentivando la creatividad de los jóvenes. Poseía una gran percepción de los problemas de la gente, sabía descubrir sus virtudes y desnudar sus defectos. Ante cada asunto respondía preguntando de tal forma que la propia persona descubriera la conclusión que ella deseaba subrayar. Era conocida en los diversos barrios e industrias del sector oriente de Santiago, lugar donde vivía desde largo tiempo, y aunque usaba nombres distintos, cada vez que se hablaba de ella salía a relucir el de Cristina. Además de su vitalidad ella poseía un gran temple, una peculiar capacidad de sobreponerse a los tropiezos y vencer los temores que a todos por períodos asaltaban a los jóvenes bajo dictadura. Producto de los tiempos, todos tuvieron una desgraciada oportunidad de comprobarlo. Su padre, Alfonso Carreño, fue asesinado después de ser sometido a brutales torturas en la Academia de Guerra Aérea, la siniestra AGA. La familia recibió un ataúd sellado con lo que se quería impedir que vieran y denunciaran la masacre a que había sido sometido su ser querido. Cristina al enterarse se estremeció y tomó las precauciones necesarias que permitieran protegerla, a la vez que cumplir su papel de hija. Con su madre y hermana denunciaron este crimen atroz cometido con un comunista cabal, al que dieron sepultura no a escondidas, como deseaba la dictadura, sino a plena luz, reafirmando el cariño y admiración por quien murió peleando a la vez que el desprecio hacia los asesinos. Tocada por el crimen de su padre, Cristina se abocó a las tareas de impulso de la solidaridad con los presos políticos y demás perseguidos por la dictadura. Trabajó con tesón, arduamente. Quería impedir que su mismo drama lo vivieran otros jóvenes y familias de Chile. Sabía de los lugares de detención, de los sistemas de visitas, de las necesidades de las familias, de las campañas de solidaridad que se efectuaban. En alguna ocasión, estando en clandestinidad, mi padre le habló a Cristina sobre esta actividad febril recomendándole tomar tiempo para su descanso y recreación. Escuchaba, accedía, tomaba un respiro para de nuevo volver con más bríos a su acción cotidiana. Igualmente la acosaba con preguntas acerca de su novio, por cuándo se casaría, diciéndole que debía dejar más tiempo para esta dimensión de su vida personal. Nunca arguyó en contrario pero siguió trabajando con la misma entrega y dedicación. Mi padre jamás pensó en esos momentos de recuerdo en Cuatro Álamos, que años más tarde, encontrándose en el exilio, recibiría una noticia como un trueno: Cristina estaba desaparecida. Su madre había denunciado que, al parecer, en Argentina o Uruguay la secuestraron después de haber viajado a Buenos Aires. Siendo niño, con mi madre vimos como papá leyó una y otra vez la información. No había dudas, se trataba de la misma persona, la recordada y admirada Cristina, la de la risa alegre, silenciosa, hacedora de presentes y construcciones futuras. ¿En qué lugar se encontraría, qué habían hecho con ella los matones de Pinochet que se dedicaban al contrabando de la muerte, intercambiando presos e informaciones con otros regímenes represivos de América del Sur? Junto a la entrada de las transnacionales financieras a la vida económica de nuestros países, actuaba la transnacional del terror que hoy conocemos como Operación Cóndor. Todo en el mismo paquete modernizador: circulación libre de mercancías entre las dictaduras militares, ya fuesen bienes y servicios, como detenidos desaparecidos. En efecto, a instancias de la dictadura chilena, los servicios de inteligencia del Cono Sur codificaron la cooperación informal que ya existía en la represión a la “subversión”. Para ello se realizó un encuentro, en el cuartel general de la DINA, en Santiago, en octubre de 1975. Los ilustres asistentes fueron los jefes de la inteligencia militar de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Un mes más tarde, Contreras recibió a Guanes Serrano y al jefe de la policía paraguaya, Francisco Brites. En esa reunión, se implementó el Operativo Cóndor, configurando un banco de datos, un centro de información y sesiones de planificación de los grupos multilaterales de agentes encargados de vigilar, arrestar, encarcelar, torturar y "repatriar" a opositores de los diferentes regímenes. Cristina tenía 33 años cuando en julio de 1978 se hospedó en un hotel del barrio Once en Buenos Aires. Venía de un trabajo de coordinación entre los militantes del Partido Comunista chileno del interior con quienes estaban exiliados en Europa y ésta era su última escala antes de volver a Santiago. Cristina al darse cuenta que era objeto de seguimiento se acercó al consultado chileno para solicitar ayuda. Ahí le señalaron que se fuera tranquila y amablemente la subieron a un taxi. Éste se dirigió a El Olimpo, la Villa Grimaldi argentina, donde fue torturada por el temido Guillermo Suárez Mason. Quienes compartieron con ella testimonian que la agredieron hasta la muerte porque nunca delató a nadie. Luego, simplemente la desaparecieron. Pero la verdad, porfiada, siempre aflora: Esta semana Cristina fue encontrada en Argentina e identificados sus restos. Sus hermanos, entre los cuales está la incansable Dorita de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, se enteraron de la noticia el lunes 8 de mayo por la mañana y se encuentran viajando a Buenos Aires para encontrarse con Cristina a quién tanto buscaron. “No se puede transformar en pan de cada día el parte de la muerte” –dejó escrito mi padre tiempo antes que lo asesinaran. “Me niego a aceptar que mis camaradas y hermanos se encuentren sepultados en quizás que socavón, aletargándose en sus dolores, extraviados en los silencios, asfixiados en sus ansias de vida. Si muchas son las disgresiones que se hacen Sobre lo que es el fascismo, válgame presentar como prueba sólo ésta: la de los seres humanos que los traga la noche, los succiona la muerte, los aniquila el dolor. Y entre ellos está Cristina, desaparecida entre los desaparecidos, perdida entre la geografía mentirosa de quienes carecen de Patria, sentimientos y amor. Cristina Carreño es años antes que también lo asesi una joven que como todas las del mundo soñaba y tejía en su imaginación planes para el mañana. Su vida se extiende más allá de lo que piensan los adoradores de la muerte, es una flor que buscará oxígeno, alimentará nuevos sueños y entre ellos el más elemental, el Del derecho a la vida, a la existencia”. Que así sea, querido papá y hermosa Cristina. Quisieron borrarlos de la faz de la tierra, para que olvidáramos vuestra capacidad de organización como pueblo pobre que se decide a luchar para alcanzar una sociedad más igualitaria y libre. Pero el exterminio fracasa una y otra vez, porque el dolor y el deseo de emancipación no son individuales sino sociales. La verdad de Cristina no es de un grupo de familiares, sino de todo uncontinente que sólo unido en la amistad y la solidaridad será capaz de terminar con la cultura de la muerte que pretendió dejar instalada como modelo de sociedad la Operación Cóndor. Manuel Guerrero Antequera - Sociólogo http://manuelguerrero.blogspot.com El cine ruso es muy bello y profundo. Muchos de quienes hoy somos “adultos jóvenes”, con hijos y desafíos profesionales y de vida a cuestas, nos formamos por distintas circunstancias de la historia viendo estas películas en blanco y negro que nuestros padres y madres de los setenta habían hecho propias. Así como la poesía de Maikowski, Pasternak, Tolstoi y Pushkin; los ballets de Nijinsky y Diagilev y las danzas folklóricas de los cosacos; los poemas pedagógicos de Makarenko y las novelas de Michail Sholojov, la tundra y la nostalgia rusa forman parte de nuestro adn cultural, del bagaje moral y estético que en los momentos más duros de nuestras biografías nos han servido de colchón afectivo y punto de referencia para continuar con la esperanza intacta. Jamás podré olvidar la emoción de mi padre, por ejemplo, cuando me hablaba de pequeño de las hazañas de Yuri Gagarin y su declaración de que la tierra es azul. Aún hoy miro la risa maravillosa de Gagarin y me dan ganas de convertirme en Cosmonauta. A continuación les hago extensiva una invitación para ver cine ruso por si pudiera interesarles. No tengo dudas que quien se aventure a dejarse rozar por la Infancia de Iván, de Tarkovsky, por ejemplo, no solo podrá encontrar la obra de uno de los más grandes realizadores –escultor del tiempo, como le gustaba decir a él- que produjo la humanidad, sino que renovará su compromiso con la vida y la dignidad humana que tanta falta nos hace en estos tiempos extraños.Un abrazo a cada uno y cada una de ustedes, y tal vez nos topemos entre el público. Junto a nosotros estarán los amigos y familiares que hace exactamente 30 años fueron hechos desaparecer, mas nunca olvidados. Manuel. Causa pavor observar como después de todo un proceso desgastador de volver cercanos, íntimos y amables restos que no recuerdan directamente a los padres, hermanos, hijos que se llevaron vivos para desaparecerlos, hoy nuevamente se debe hacer el ejercicio de convertir lo ya querido en su contrario, ajeno, impenetrable, “nn”. La posibilidad de ocultamiento de información en torno a los hallazgos científicos, vinculados a la puesta en duda de la certeza en la identificación de los restos, lleva aún más lejos la inquietud y la extrañeza ante este error que hoy cobra vida como horror. Pues se volvió a esconder lo peligroso, la verdad. Pero ésta porfiada se ha negado a desaparecer, y aparecido en forma brutal, mostrándonos otra cara de lo familiar, de esta democracia que no ha saldado cuentas con su pasado que no termina de pasar. Y ya estamos ante los mismos equívocos, ambigüedades, escamoteos, imposturas individuales y corporativas. “No tenemos responsabilidad en esto; hicimos lo mejor que pudimos; no sabíamos; es culpa de la técnica”. La criptoplutocracia enredando la madeja, dejando todo sin rostro para no tener a quien preguntarle o ir a reclamar para que responda, asuma. Pero tenemos buena memoria. Haremos que todos aparezcan sin falta, detenidos desaparecidos y los resplosalbes de todas sus desapariciones. Es un deber impostergable que pone a prueba la capacidad que como ciudadanos tenemos para desterrar este fantasma siniestro que no termina de recorrer Chile: la impunidad. Gracias a esta inversión de roles, a partir de la cual el ser humano que se encontraba indefenso, degradado e impotente ante las circunstancias que lo fijaron durante la dictadura en calidad de víctima inerme frente a un Estado, que a través de sus agentes, civiles y militares, lo torturaron o ejecutaron por ser “agente de poderosas fuerzas extrañas” o herramienta de “conspiraciones internacionales”, hoy nuevamente es objeto de un atentado a su dignidad humana: “no solo te violamos tu cuerpo y tus derechos, sino que ahora tienes que colaborar en mantener la impunidad para que sigamos viviendo en tranquilidad”. Con la conquista de la democracia, tal estado de inversión de roles no puede constituir la normalidad. Una dictadura sangrienta fue derrocada con enorme sacrificio precisamente para recobrar el sentido de pertenencia de todos y todas a un país que repone, como fundamento de su vivir en sociedad, la defensa y promoción del derecho individual y colectivo a una vida digna, uno de cuyos componentes esenciales es la oportunidad de acceder a la justicia y sanción de los crímenes de lesa humanidad. En la medida que se observen señales concretas en tal sentido podremos realmente señalar con tranquilidad que vivimos en democracia, que el sacrificio no fue en vano, y alegrarnos sinceramente de la voluntad política y humana de quienes de tiempo en tiempo nos recuerdan con su pasional llamado lo importante que es que todos nos hagamos parte de la cruzada por la paz. Un amplio espectro de representantes de organizaciones sindicales, sociales, religiosas, culturales, étnicas, fuerzas políticas y personalidades de los más diversos ámbitos de la vida nacional, incluyendo entre ellas un número importante de parlamentarios y la propia Presidenta de la Republica, hemos manifestado públicamente nuestra voluntad de reemplazar el actual sistema electoral binominal por uno democrático, representativo y proporcional, acorde con los tiempos que vivimos y con las tradiciones republicanas de nuestro país. El reemplazo del sistema electoral binominal es una tarea país. Chile necesita un sistema que termine con la exclusión política que afecta hoy a millones de compatriotas, en el que el voto de cada ciudadano tenga el mismo valor. Que resguarde y represente los intereses de cada región y comuna. Que distribuya la representación parlamentaria en proporción a la fuerza real de cada conglomerado político. En definitiva, estamos por un sistema electoral democrático que garantice una correcta representación de la soberanía popular y en que todos los chilenos tengamos los mismos derechos. Los abajo firmantes, convocamos a todos los chilenos a adherir a este objetivo con su firma y su concurrencia a las distintas actividades, entre ellas la conmemoración del Primero de Mayo, a las que, encabezados por la CUT, invitará el Comité por la Democracia y la Justicia Social. 1) Arturo Martínez, Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores Fecha: Thu, 30 Mar 2006 13:25:57 -0400 Con amor, razón y fuerza los saludo a cada uno de ustedes que han estado siguiendo conmigo esta conmemoración. Que no perdamos jamás la capacidad de asombro e incrementemos nuestro compromiso con la verdad y la justicia. Un abrazo, Querida Presidenta de Chile; Queridos familiares de José Manuel, Santiago, y mi papá; Querido compañero Guillermo Tellier, Presidente del Partido Comunista de Chile, partido en el cual militaron nuestros tres familiares; Queridos amigos y amigas: En estos precisos minutos que estamos compartiendo acá hace 21 años trasladaban a José Manuel y a mi padre, dentro de un vehículo camino, hoy sabemos, al local llamado ‘la firma’ o la Dicomcar en la calle Dieciocho. Pocas horas antes, a las ocho y media de la mañana, ese 29 de marzo, que cayó día viernes el año 85, yo había llegado al colegio, tenía 14 años y vi en la puerta a mi padre, que recibía a los niños conversando con José Manuel, apoderados del colegio, camaradas de juventud, de batalla por los DDHH de los años ’70, del año 76 en adelante. Lo saludé y le di un beso, él me llevó a un lado y me dijo “Manuelito, secuestraron a un grupo de profesores de la AGECH y los aprehensores les preguntaron por mí. Poco tiempo antes, secuestraron a un militante comunistas, Arriagada, y también le preguntaron por mí”. Lo miré atónito, tenía 14 años, pero era suficiente para tener la lógica de decirle escóndete, ándate del país, qué haces aquí en las puertas del colegio, te van a tomar. Me miró y me dijo “no, yo ya salí una vez del país. Ya viví el exilio. Este es mi país, este es mi trabajo, aquí está mi familia. Yo de aquí no me muevo”. No pude entender, no pude entender. Él estaba con una paciencia, una tranquilidad máxima. Le di un beso y me fui a la sala de clases y a los minutos, escuchamos un helicóptero aterrizar casi en el techo de nuestro colegio, escuchamos un frenazo de un auto, griterío, forcejeo, balazos, silencio. Tomé del brazo a Ignacio, mi compañero de curso, y le dije “es mi papá”. Entró la presidenta del Centro de Alumnos a la sala, pidió hablar conmigo y me paré y le dije ‘se llevaron a mi papá’. Ella me dijo ‘Sí’ y se largó a llorar. Lo secuestraron de un colegio; los que se lo llevaron eran Carabineros de Chile, civiles, había un ex militante. El tránsito estaba detenido para que el rapto pudiese ser más fácil, los recursos eran del Estado, el Estado somos nosotros. Para convivir en sociedad se requiere un mínimo, un mínimo de seguridad que permita que estemos sentados acá, con tranquilidad, sin temor a que este techo se nos venga encima de la cabeza. Se requiere de una seguridad mínima de que si uno deja a sus niños en el colegio, los va a recibir sanos y salvos. Se requiere una seguridad mínima, una certeza ontológica mínima de que podemos ser en esta vida. Lo buscamos por todas partes. Estábamos en Estado de Sitio, se movió la Iglesia Católica con toda la fuerza que demostró en el compromiso por los DDHH, se movieron los sindicatos, todos los partidos de oposición. Hubo gente de las FFAA que nos llamó para solidarizar, que esto no puede ser, que esto simplemente no puede ser. Al día siguiente, un campesino los encontró acá. A los tres con los cuerpos torturados, degollados. Yo iba con mi abuelo el sábado en la mañana y vimos los titulares del diario y decía “los encontraron degollados”. Me acerqué y le dije “abuelo, qué es degollado”. Me explicó y me fui a la casa. América, mi hermanita de ocho años, estaba viendo monitos animados, le dije “lo encontraron. Está muerto el papá” y me dijo “Cómo”. Y le tuve que enseñar a una niña de ocho años lo que es degollar. No, nadie se merece eso, nadie. Terrorismo de Estado. El Estado con la misión de cuidar a sus ciudadanos, de protegerlos, de acogerlos, de ser el útero que los cría, los educa, los mantiene, que los hace producir vuelto contra sus propios ciudadanos. Sin embargo, el pueblo chileno, las madres, las hijas, las compañeras, las viudas fueron más fuertes. El amor fue más fuerte y salimos todos los viernes al bandejón central frente a La Moneda, en plena dictadura, con el mismo clavel en la mano a exigir justicia. Fuimos al cementerio, nos jugamos por los DDHH en plena dictadura, creímos en la justicia, los atrapamos, tuvimos misericordia y con Estela, Elena y Owana dijimos que no queríamos pena de muerte, porque creemos en los seres humanos y nadie nace torturador, nadie nace asesino. Eso se educa, se forma, se enseña y eso es lo siniestro. Que un país hermoso y bello como Chile haya educado a ciudadanos a matar a otros conciudadanos. Todo esto existe y hay que mirarlo a la cara. El terror está ahí, al lado de uno, a las puertas del colegio. Y hay que aprender a vivir con eso, a convivir con eso. Santiago Nattino, artista, diseñador gráfico dedicó su vida al arte comprometido. Él diseñó el logo del Fasic, que es un logo cristiano, un pez. José Manuel parada, sociólogo, dedicó las ciencias sociales a crear una gran base de datos con testimonios de DDHH. Mi padre, Manuel Guerrero, educador, dedicó su vida a una educación distinta. Ese es el recuerdo. El 29 y el 30 de marzo es un shock, una señal para todos de ayer y de hoy, no es un problema del pasado, es un problema de mañana, pero el recuerdo es un recuerdo de lucha, de compromiso, el recuerdo de las ciencias sociales trabajando por la humanidad, del arte comprometido, de la educación generando gente nueva, unida, sin divisiones ni exclusiones. Yo me saco el sombrero frente a Estela, la señora Elena, Owana, mi mamá, frente a América, Javiera y los tres hijos de Santiago. Aquí estamos sin odio, nada, ni una pizca de ánimo de venganza, tranquilos como el agua, simplemente compartiendo con nuestros familiares y la Presidenta porque creemos en el ser humano, incluso en aquellos que estuvieron acá asesinando. Por eso, estamos por la justicia, por eso no vamos a parar, vamos a continuar hasta que aparezcan todos nuestros hermanos, familiares y tíos detenidos desaparecidos, hasta que se haga justicia plena en Estado de Derecho, con debido proceso, porque no se trata de nosotros, se trata de todos. Estas tres sillas van a permanecer acá, porque los niños que vayan al aeropuerto, sean hijos de la familia que sea, de los colores políticos que sean, civiles o militares, van a preguntar "papá, mamá, ¿por qué hay esas tres sillas?" y ahí va a aparecer Manuel, José Manuel, Santiago y algo de lo que nosotros hicimos. Algún día nos vamos a poder abrazar. Por mientras, estas sillas nos recuerdan que esto fue posible, pero que también es posible amar. ASOCIACION AMERICANA DE JURISTAS CONDENA RECHAZO EN EL SENADO A NOMBRAMIENTO DE MINISTRO CERDA EN LA CORTE SUPREMA. La Asociación Americana de Juristas- Rama Chilena- expresa su indignación por el rechazo en el Senado a nombramiento del ministro Carlos Cerda como miembro de la Corte Suprema, por las siguientes razones: 1.- El Ministro Carlos Cerda Fernández ha tenido una trayectoria impecable como juez en la República y bajo la dictadura de Pinochet, como uno de los más brillantes Defensores de los Derechos Humanos en Chile. En virtud de ello fue propuesto por la Excma. Corte Suprema por unanimidad para llevar adelante el importantísimo juicio de relevancia nacional e internacional contra el ex dictador Pinochet por sus maniobras ilícitas relacionadas con decenas de millones de dólares ocultados y evadidos, en el denominado caso Riggs, denunciado por el propio Senado de los Estados Unidos. 2.- La misma Corte Suprema lo propuso además para integrar la quina para ascender como Ministro al más alto Tribunal de la República como reconocimiento a su impecable trayectoria judicial, siendo seleccionado por el Presidente de la República elegido por la mayoría de los chilenos para ocupar tan alto cargo. 3.- Es del caso que en la votación ratificatoria del Senado el Ministro Cerda obtuvo una mayoría de votos favorable a su designación de 21 votos contra 16 y una abstención, logrando por tanto la mayoría absoluta de los senadores presentes y también la mayoría absoluta de los senadores en ejercicio de un Senado compuesto de 38 miembros. 4.- En ningún país democrático del mundo, un juez apoyado por los 3 poderes del Estado para ser nombrado como miembro de la Corte Suprema, se estima rechazado. En el caso de Estados Unidos, propuesto como paradigma para justificar la intervención del Senado en el nombramiento de un Ministro de la Corte Suprema, el quórum para nombrarlo es el simple o de mayoría absoluta del Senado, e incluso el de los miembros presentes y no el de los miembros en ejercicio. El sistema que rige en Chile permite que una minoría de senadores (16 de 38), o sea el 42%, pueda vetar la voluntad democrática de una amplia mayoría nacional- incluso en el Senado - (21 de 38= 55,2%). 5.- Lo que hace más insoportable aún esta situación es que se han invocado contra el Juez Cerda argumentos absolutamente perversos como el de la baja calificación que le aplicó una Corte Suprema obsecuente al dictador Pinochet debido a la valentía del Juez Cerda para procesar al criminal Comando Conjunto que hizo desaparecer chilenos y negarse a aplicarles el inicuo Decreto Ley de autoamnistía, rechazado repetidas veces por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. 6.- Creemos que la voluntad mayoritaria de los chilenos no soporta más la injusticia de este sistema de nombramiento de los Ministros de la Corte Suprema. Debemos caminar hacia una democratización del Poder Judicial. Así p.ej. en los Estados Unidos, no sólo existen los juicios orales penales. Allí se eligen democráticamente los jueces de base, existe la revocación del mandato por iniciativa popular de jueces que dicten opiniones o fallos aberrantes, y audiencias públicas para el nombramiento de los Ministros de la Corte Suprema, trasmitidas por TV, votadas por el Senado en sesiones públicas y con quórum democráticos de mayoría simple absoluta de los miembros presentes. 7.- De persistir la oposición de los sectores antidemocráticos a modificar el perverso sistema actual, la Presidente de la República Michelle Bachelet debiera llamar al pueblo a un plebiscito o a una Asamblea Constituyente para que se pronuncie sobre el sistema de elección de los Ministros de la Corte Suprema. Santiago, 5 de abril de 2006. ASOCIACION AMERICANA DE JURISTAS- RAMA CHILENA- Graciela Alvarez Rojas Juan Subercaseaux Amenábar Ramón Vargas Heyer La democratización plena de Chile, que mayoritariamente deseamos como país y por la cual hemos pagado muy grandes costos como ciudadanos responsables y generosos con nuestro destino común, requiere que vayamos desatando las trabas autoritarias que artificialmente y de forma constante colocan sectores políticos minoritarios que representan al dictador ya derrocado, que de forma descarada utilizan tecnicismos legales para coartar la voluntad soberana del pueblo. Este es el caso del reciente rechazo perpetuado en el Senado de la República al nombramiento del Ministro Carlos Cerda para que forme parte de la Corte Suprema, operación montada por una minoría de senadores pinochetistas. Como chilenos y chilenas como conocimos en carne propia los efectos del terrorismo de Estado, nos violenta y llena de impotencia que los jueces que en forma valiente y responsable cumplieron en forma cabal, a través de sus investigaciones y sentencias, la misión que les corresponde a los Tribunales de Justicia en cuanto a proteger y promover los Derechos Humanos en Dictadura y en Democracia, sean precisamente aquellos que tienen vedada su entrada al máximo tribunal por efecto de la acción antidemocrática de una minoría política que formó parte del gobierno terrorista de Pinochet. Lamento profundamente que este tipo de situaciones sigan ocurriendo a casi dos décadas de alcanzada la democracia, y llamo la atención a que, al menos con nuestra denuncia, rechacemos con la dignidad y fuerza con nos da nuestra entrega y compromiso con la democracia y la vida, este montaje indigno que esta vez tuvo como víctima a un valioso juez como es el Ministro Carlos Cerda. Manuel Guerrero Antequera. En este preciso momento, que en Santiago son las 8:35 de la mañana, hace 21 años llegaba al colegio, como todos los días, y vi a mi a papá recibiendo a los niños, pues era el inspector del colegio. Conversaba con José Manuel Parada, sociólogo de la Vicaría de Solidaridad, antiguo camarada de la época de la Jota, y apoderado del colegio. Llegué y nos saludamos de beso. Me llevó un momento a un lado y me contó que habían secuestrado a un grupo de profesores de su asociación gremial, la AGECH, de la cual era dirigente, y que los aprehensores habían preguntado por él. Me quedé atónito mirándolo. Tenía catorce años pero eso ya era edad suficiente como para tener la lógica mínima de que si te buscan, estábamos en pleno estado de sitio, escóndete, ándate del país, qué haces aquí a las puertas de este colegio, a plena luz del día, te van tomar!!!! Se lo plantié, y él, muy pausado y mirando con una ternura infinita a los ojos, me tomó las manos y me dijo que no, que éste era su trabajo, éste era su país, que él ya se había ido una vez y no lo volvería a hacer, que su lugar era junto al pueblo y su lucha para terminar con la dictadura. Buscando argumentos nuevos, que pudieran hacerlo cambiar de opinión, le pregunté si el Partido le había autorizado para irse del país, que en ese caso hiciera caso. Paciente, se sonrió, y me dijo que pasara lo que pasara jamás culpara al Partido. Que tranquilo, ya veremos cómo salimos de ésta. Lo último que me preguntó es acerca de la Gigi, que es mi abuela materna, una mujer muy sencilla que perdió cuando muy pequeñita a sus padres en el terremoto de Chillán en la primera mitad del siglo XX, y que llegó como empleada a Santiago. Ella siempre lo había acogido a mi padre, a pesar que no tenía formación política alguna, y estuvo con nosotros en todas las búsquedas el 76 por los campos de concentración, incluso detenida en el Fuerte Silva Palma, en la segunda desaparición de papá. Aquel viernes 29 de marzo, mi papá me contó que la Gigi, días después del golpe, cuando papá andaba absolutamente clandestino, sucio y hambriento, escondido tratando de reorgizar a la Jota, lo recibió en su casa, corriendo un riesgo altísimo. Le había preparado un baño y comida. Pocas veces se sintió tan acogido por casi una desconocida, por alguien que se entregaba a él por puro amor, por ser el padre de su nieto y esposo de su hija. Mi padre me contó que la tenía siempre presente, y que lamentaba no haber tenido la oportunidad de agradecérselo. Le di un beso y me fui a clases. Mi sala daba las espaldas a la calle. A las 8:50, que es cuando ahora escribo, oímos un helicóptero descender casi al techo del colegio. Nos miramos todos extrañados. Luego un freno de un auto, griterío de voces masculinas que denotaban forcejeo, un balazo y silencio. Inmediatamente entra Carmen Leiva a la sala, que era miembro del Centro de Alumnos, con los ojos en lágrima y tirándose los dedos de las manos. Le pedí permiso al profesor para hablar con Manuel Guerrero. Yo me paré de inmediato y le dije: " se llevaron a mi papá". Asintió con la cabeza y se puso llorar. Salí de la sala y me fui directo al baño. Me miré rápido al espejo y me tomé unos remedios que tenía para la taquicardia de la que padecía hacía un año. Me hablé a mi mismo preguntándome qué haría papá en una situación como ésta. Salí corriendo a inspectoría, pedí el teléfono y llamé a Sergio Campos, amigo de mi padre, que era locutor de Radio Cooperativa, muy escuchado en Chile. Me puso al aire y denuncié que sujetos desconocidos, probablemente de la CNI, habían secuestrado a mi padre junto a José Manuel Parada, y que temía por sus vidas. Llamé a que la ciudadanía se movilizara de inmediato para exigir a las autoridades su búsqueda y liberación. Salí de inspectoría y fui a la calle a ver qué es lo que había sucedido exactamente. Había una confusión enorme en el colegio. Cuando se los llevaron había un curso completo que en ese momento estaba en clases de educación física y se econtraba trotando alrededor de la manzana. Muchos de ellos vieron el plagio. Ahí me enteré que el tránsito había sido interrumpido, minutos antes del rapto, por Carabineros de tránsito, motorizados y a pie, y que se reanudó apenas se habían llevado a mi padre con José Manuel. Que el helicóptero también era de Carabineros de Chile. Que al tío Leo lo habían baleado y se un profe se lo había llevado a la clínica. Que Marcela, una compañera de segundo medio del colegio, intentó quitárles a los raptores a mi padre, que alcanzó a tomarle la mano, pero los otros era más fuertes. Que el Pelluco, uno de los dueños del colegio fue encañonado y amenazado, por lo que él pálido, probablemente para proteger a los niños, cerró la reja del colegio, dejando a mi padre y Jose Manuel peleando solos con sus raptores en la calle, y que ahí llegó corriendo el Leo, que casi recupera a mi padre que no paraba de gritar, son de la CNI!, ayuda!, nos quieren secuestrar! Me paré en la calle y me bajó la sensación que todo esto ya lo había vivido. Me preocupé absurdamente por mi seguridad, así es que compañeros me cambiaron parte de la ropa, me puse lentes oscuros, un jockey de gorra, y le pedí a Cristóbal, un compañero y amigo de la Jota del colegio, que me sacara de ahí, que yo tenía un papel que cumplir, que no podía pasar nada. Cuando nos fuimos a casa de Cristóbal había llegado la policía de investigaciones de Chile junto a Carabineros para preguntar qué había pasado... Me irritó el cinismo de nuestras instituciones de Orden y Seguridad y traté de pensar a qué lugar se llevaban a papá en ese momento... En casa de Cristóbal conversamos qué podíamos hacer. Era todo confuso, me faltaban elementos, papá sabía lo que estaba ocurriendo, en qué debía fijarme y acordarme para entender con qué y quiénes estábamos tratando... Yo mismo no tenía clara cuál era la función de papá en el Partido, conocía su labor de dirigente público, pero debía haber algo más, pues sino porqué tanto recurso del Estado comprometido para tomarlo... Desde que había llegado papá el 82 de regreso a Chile, el 22 de noviembre, ya en el aeropuerto lo detuvieron. Al entregar sus documentos en el mesón de Policía Internacional, el funcionario al leer la tarjeta de embarque, dijo en voz alta "es él", y acto seguido se lo llevaron a una sala esperando una llamada del "jefe". Mi padre muy preocupado consultó qué es lo que sucedía y en virtud de qué lo tenían retenido. No hubo respuesta. Después que le revisaron toda la documentación y lo que traía, lo dejaron ir. Un automóvil lo siguió hasta la casa familiar de Maipú... La información que entregó Valenzuela era una bomba, en rigor, sigue siendo una bomba. En ella se establece, entre otros aspectos, que Viviana Ugarte Sandoval, alias "La Pochi", había participado como agente del Comando Conjunto en la detención ilegal de mi padre. Presumiblemente ella es la mujer que relata papá en "La sesión macabra continua" que lo acariciba mientras le aplicaban electricidad. |
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